Cuando Marchetta fue detenido por la dictadura siendo técnico de Atlético Río Tercero

Muchos recuerdan, en la ciudad y la zona, que el reconocido Pedro "Negro" Marchetta, fue técnico en los setenta del Club Atlético Río Tercero. Lo que muchos no saben, es que este hombre, reconocido por haber llevado a los equipos denominados "grandes" a lo más alto, en aquella época, fue detenido por la dictadura cívico-militar...
Marchetta

En el libro "El Negro", biografía dialogada con los periodistas cordobeses Gustavo Gutiérrez y Hugo Caric, relata lo que padeció cuando era técnico del Club Atlético Río Tercero, mientras tenía la Cabaña del Tío Tom y administraba la concesión de los hoteles de la Unidad Turística de Embalse.  

Un sábado 6 de agosto de 1976 a las 9 de la mañana, fue detenido por la policía y pasó seis meses en esa condición, siendo trasladado primero a Río Cuarto, y posteriormente a Buenos Aires. 

Luego "El Negro", como se lo conoce en el ambiente futbolístico, dirigiría, entre otros, a Los Andes, Racing de Avellaneda, Independiente, Vélez, Rosario Central –con el que consiguió el ascenso a Primera en 1985–, Belgrano, Talleres, Instituto, Platense y Racing de Córdoba, pero aquella cicatriz por esa herida en el alma, la llevaría por siempre en su existencia: aquella detención durante la dictadura.

La memoria de Marchetta es privilegiada, rescatando de aquellos años, hasta los mínimos detalles. Se emociona cuando recuerda su paso por la región, tanto por los afectos que cosechó, como por aquel día en que golpearon la puerta del bungalow en donde vivía, para llevárselo detenido, dejando a su familia en el lugar. 

El celular de "El Negro" suena, y es él quien atiende. Previamente se realizaron otras llamadas, aunque el aparato se encontraba apagado. Hugo Caric, es quien le proporciona a quien escribe el teléfono de la hija. Luego, en otro intento, se escucha la voz pausada de Marchetta. Aguardaba la comunicación. "Mi hija me dijo que llamarían", expresa. Se le indica que la entrevista es para "un sitio de noticias y una radio", la Mestiza Rock, de Río Tercero. "Tengo a muchos afectos por esa zona, ir allí me da mucha energía", señala. "Mis amigos, mis exjugadores, a toda esa gente que siempre la llevo en mi corazón", refuerza. 

La historia de su detención se conoció en el libro, como está señalado, "El Negro", publicado por Ediciones Recovecos y presentado en 2016, junto a los autores y al exdelantero Oscar Dertycia. Lo publicado en ese texto, fue rescatado el fin de semana por el diario Página 12, que dialogó con Marchetta, quien en 2006 sufrió un ACV, retirándose de la dirección técnica. 

En diálogo con Tercer Río Noticias, desde Carlos Paz, en donde vive, recuerda aquel momento. Indica que los jugadores de Atlético, aquellos que formaban parte de ese equipo, conocen cómo se desarrolló todo. "Estábamos concentrados en Embalse, para un partido definitorio con Huracán de Tancacha por el campeonato de ese año, y nunca llegué a la concentración", rememora.

Gustavo Veiga, autor de la nota del medio porteño, escribe el porqué de la detención de Marchetta. Fue por decisión del genocida Ibérico Saint Jean que planificó el secuestro de su empleador, el contador Juan Gramano, un peronista al que detuvieron con él y que figura en el Nunca Más. Pero ¿por qué?, La respuesta: a Gramano, “Saint Jean se la tenía jurada porque le había ganado una concesión (...)”. 

Dice Marchetta al ser interrogado por este sitio de noticias, sobre aquella etapa de su vida: "Estuve en condiciones infrahumanas, mal (...); yo era empleado de Juan Amadeo Gramano, un empresario espectacular, un tipo bárbaro, que el único defecto que tenía era ser peronista, los dos éramos peronistas". 

Gramano, estuvo detenido entre abril de 1976 y diciembre de 1977. Le había ganado, como está señalado, una concesión a Saint Jean. En la nota del medio porteño, se indica: “Lo secuestran en Buenos Aires por subversión económica, se dedicaba al turismo y nunca le pudieron probar nada, era millonario y lo fundieron, cuando salió no tenía nada”, recordó en un juicio de lesa humanidad otro detenido, Héctor Ballent, quien compartió celda con él en el centro clandestino Coti Martínez. 

En el libro "El Negro", Marchetta dice que se veía venir su detención “porque manejaba casi todo en la empresa y a todos les preguntaban quién daba las órdenes y respondían: Marchetta, Marchetta, Marchetta. ¡Y adentro Marchetta!”.

"Era la Cabaña del Tío Tom y los Hoteles de Embalse, el cuatro, siete, dos, y los bungalows (...) era una empresa que le daba de comer a toda la gente, vos hablás con la gente de Embalse y te pueden decir quien era Juan Garamano, solidario, benefactor, un fenómeno de tipo", señala a Tercer Río Noticias. 

Página 12 apunta que Marchetta perdió el rastro de Gramano en 1977, pero se sabe que aparece nombrado en el juicio que condenó al sacerdote Christian Von Wernich por crímenes de lesa humanidad. Estuvo detenido en centros clandestinos junto al periodista Rafael Perrota, el ex presidente de Racing y secretario de la gobernación bonaerense, Juan De Stéfano y el periodista Jacobo Timmerman.

Uno de los autores del libro, Hugo Caric agrega que el técnico sufrió otra secuela por aquella experiencia en la dictadura: no pudo ir a ver ninguno de los partidos del Mundial 78. El periodista, en diálogo con quien escribe, recuerda que luego de ser detenido, Pedro habló con La Mona Jiménez. El objetivo: solicitar una colaboración para poder pagarle a los empleados de la firma propiedad de Gramano. "La Mona canceló todas las presentaciones que tenía, se fue a Embalse, cantó durante horas; y con lo recaudado, se le pagó al personal de la empresa", explica Caric.

Marchetta dice que en la dictadura cometieron verdaderas "atrocidades". Luego de quedar en libertad, el "Negro" retornó a Córdoba. "Fue con la condición de que cada vez que viajara a la capital, debía reportarme en el regimiento (...) y a Juan no lo pude ver nunca más", recuerda con tristeza en diálogo con este sitio de noticias. A principios de los '80, Gramano fallecía en un accidente automovilístico.

"Fue una época que no se la deseo a nadie", señala Marchetta, con voz pausada y con un dolor que se percibe al otro lado de la línea. En la entrevista, no duda en cuestionar la gestión del actual gobierno: "Políticamente, y es una opinión personal, me hago totalmente cargo, este es un gobierno civil al que le falta solamente el uniforme, es una dictadura sin uniforme".

Marchetta apunta a las condiciones económicas del país y a lo que están padeciendo, por ejemplo, los jubilados. "Perón decía 'cuando hay hambre no hay pueblos mansos', acá hay hambre y el pueblo sigue acatando las barbaridades que hace este gobierno, no sé que va a pasar", indica.

"El Negro" hace un espacio, y alude al ACV que padeció: "A Dios gracias, con la ayuda de la familia, con la gente que me rodea, pude zafar, me estoy recuperando todavía". Sobre la gente que lo conoce de esta zona, indica: "Tengo grandes amigos allí. Los quiero mucho, cuando voy a Río Tercero, me siento como en mi casa".

Recuerda como un trauma en su vida, aquel momento, el de su detención: "Mis hijos eran muy chiquitos (...); recuerdo que me llevaron de Embalse, del bungalow 31". Y apunta sobre esa época: "Era uno de los momentos más felices de mi vida, pero después se convirtió en un calvario, en una película que nunca había visto". Consultado si fue torturado, responde: "No, pero me dieron unos cuantos bifes".

"La pasé muy mal, nunca había estado del otro lado (...) no se lo deseo a nadie, más en esa circunstancia", dice. Y sobre el contexto actual, concluye: "Dios quiera que los argentinos tengamos la dicha de tener un país estable, yo soy un tipo grande, pero mantengo la ilusión por mis hijos, por mis nietos, por toda la gente que quiero".

El audio de la entrevista en el reproductor inferior



Fabián Menichetti

Locutor M.P 7724 - Periodista - Editor de Revista Tercer Río y Tercer Río Noticias. Director periodístico Mestiza Rock - Autor de los libros: Noviembre (1997) y Esquirlas de Noviembre (2011)

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