Un argentino protagoniza una de las mejores historias del Roland Garros de los últimos años

Deportes 04/06/2018 Por
Marco Trungelliti se coló en el prestigioso torneo debido a las bajas de algunos jugadores. La aventura que vivió para llegar a tiempo a París se ha hecho viral...
Marco Trungelliti

Foto: Wikimedia/Steven Pisano //CC BY 2.0

Marco Trungelliti, tenista de 28 años de Santiago del Estero, se ha convertido en el auténtico protagonista del torneo Roland Garros que se celebra estos días en París. El santiagueño ha llamado la atención de toda la prensa deportiva internacional y de sus compañeros de profesión no por sus resultados, sino por una historia de entrega y superación que involucra a su abuela de 89 años.

Está claro que a todo el mundo le gustan las Cenicientas en el deporte. Historias como la del contable que ganó las Series Mundiales de Póker después de conseguir el boleto por $39, o como la de aquel mítico equipo jamaicano de Bobsleigh que fue a los Juegos Olímpicos de Calgary ’88, nos hacen sonreír e incluso soñar. Trungelliti nos hizo creer, aunque solo fuera por un momento.

El tenista disputó la previa del Roland Garros pero perdió, quedándose sin plaza para jugar el cuadro principal del torneo. Sin embargo, se produjeron hasta 8 bajas, de manera que la organización le llamó para que fuera lo que se conoce como “lucky loser”, un jugador sustituto. El único problema es que Trungellitti, que vive en Barcelona, ya se encontraba en casa, preparándose para ir a la playa con su abuela, su madre y su hermano, que estaban de visita.

Eso sucedió el domingo 27 de mayo y el nº190 del mundo debía llegar a París, a más de 1.000 kilómetros de Barcelona, antes del lunes por la mañana, cuando terminaba el plazo de inscripción para ejercer como “lucky loser”. Ante la falta de vuelos u otra opción, la familia decidió alquilar un auto y manejar hasta la capital francesa. Dicho y hecho. Según han explicado a la prensa, la abuela de Trungellitti, Dafne Botta, está acostumbraba a preparar el equipaje a su esposo en cuestión de minutos y eso hizo una vez más, ahora para su nieto. Hasta 21 minutos antes del partido no se había confirmado el rival, pero llegaron a tiempo.

Después de 9 horas de viaje y apenas 4 de sueño, Marco Trungelliti debía enfrentarse a Bernard Tomic. El tenista australiano está hoy en día alrededor del número 200 del ranking ATP y venía de disputar la previa, pero en su carrera ha llegado a jugar los cuartos de final de Wimbledon en 2011 y meterse en el Top 30 con apenas 19 años, por lo que partía como principal favorito.

Pese al esfuerzo y el cansancio por el viaje, Marco Trungelliti convirtió la calabaza en carroza y venció al australiano en cuatro sets. Alcanzaba así la segunda ronda del Grand Slam, igualando su mejor resultado personal, y se aseguraba un premio de €79,000.

La historia no pudo continuar. Trungelliti perdió el miércoles ante el italiano Marco Cecchinato, nº72 del mundo, pero se fue a tomar una cerveza con su abuela contento por lo logrado y también por toda la atención recibida.

Quien sí pudo terminar la historia del “lucky loser” con final feliz fue el correntino Leonardo Mayer, que el año pasado se impuso en el torneo de Hamburgo después de haber sido llamado como sustituto, algo que muy pocas veces sucede.

También Roland Garros había vivido antes historias de Cenicientas. La más recordada, sin duda, es la del estadounidense Michael Chang, que protagonizó un auténtico milagro en París al ganar el torneo siendo apenas un adolescente.

Esta edición del Roland Garros va camino de dar muchas alegrías a los argentinos. La de Trungelliti fue la primera eliminación de la armada albiceleste, que va camino de igualar su mejor resultado. Las mejores actuaciones en este Grand Slam para Argentina han sido las de Guillermo Vilas, Gabriela Sabatini y Gastón Gaudio, que ganaron el título, y las de Guillermo Coria, finalista ante Gaudio, y las de los semifinalistas Juan Martín del Potro y David Nalbandian. El tenista cordobés, que a día de hoy sigue siendo el único argentino en alcanzar una final de Wimbledon, fue semifinalista en Roland Garros en 2004 y 2006.

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