Marín, el arquero nacido en Río Tercero que se transformó en una leyenda en México (Video)

Deportes 12/05/2018 Por
No es la primera ocasión en que se alude a la figura de quien se transformó en una leyenda del fútbol mexicano y en uno de los mejores arqueros que ha brindado la Argentina. Miguel "Gato" Marín, también apodado "Superman", nació en 1944 en Río Tercero, marchándose desde muy pequeño de la ciudad. Saltó al fútbol profesional en Vélez Sarsfield y luego, transferido al Cruz Azul de México, se convirtió en una leyenda de ese país...
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Se dice que Miguel Marín siendo muy pequeño se marchó de Río Tercero, conociendo a la que sería su pasión: ser arquero. Es otro de los notables que brindó la ciudad para convertirse en la "Capital Nacional del Deportista".

En simple para dimensionar la trascendencia de este deportista surgido desde la matriz riotercerense: se coloca en el buscador de "Google" su nombre, y de inmediato surgirán cientos de páginas y videos aludiendo al mismo. La razón: lo que logró en su carrera deportiva, especialmente, en tierras Aztecas.

En algunos capítulos del genial Chavo del 8, era mencionado como uno de los referentes de los niños.

Este sitio de noticias, en algún momento, publicó una nota sobre el "Gato" o "Superman", como lo bautizaría luego un relator mexicano, aunque por sus vuelos bajo los tres palos, ya una crónica de un periódico de Buenos Aires lo había mencionado de esa manera.

Uno de los entrevistados, en el video que acompaña a esta nota, señalaría, que la sensación era esa: solo restaba colocarle una capa para que se asemejara en una instantánea al protagonista de las historietas.

En los comentarios de aquel primer video, publicado en el cana de Youtube de este sitio de noticias, se podían leer a mexicanos, elogiando al riotercerense.

Procedía de una familia muy humilde. Siendo muy joven jugó en Vélez Sarsfield, ganándose la titularidad en ese equipo, que se consagró campeón. Además, en 1964, fue el primer riotercerense que participó de unos Juegos Olímpicos. Fue integrante de la selección juvenil que participó en los juegos de Tokio, Japón.

En el sitio La Refundación, el Fútbol como concepto, bajo el título Grandes arqueros argentinos: José Miguel Marín, Pablo Lujanero, alude al riotercerense: 

Proveniente de una humilde y modesta familia pueblerina, desde muy chico mostró buenas aptitudes para desempeñarse en el arco. Con los árboles como palos o simplemente amontonando remeras como simbólicos postes, armaba un arco y le iba tomando el gusto a lo que sería su futuro hábitat en los campos de juego.

Miguel Marín2En la nota, agrega: en una entrevista concedida en el año 2007 a un medio mexicano, esto contó su hijo Maximiliano: “Él fue de una extracción muy humilde. Tuvo que trabajar desde muy chico en construcciones cargando ladrillos o en verdulerías bajando cajas o costales de fruta o verdura. Era algo muy complicado porque eran siete hermanos… sus papas estaban divorciados, algo que no era muy común en ese tiempo. Sólo eran dos hombres y era la responsabilidad de ellos sacar la familia adelante”.

Continúa la nota: Sus ganas de triunfar y la posibilidad de probarse en un club afiliado a la AFA, lo motivaron a ir a Buenos Aires cuando tenía 14 años. Descubierto por el dueño de una verdulería en la cual trabajaba, Marín fue convencido por aquel para tentar fortuna en Vélez Sarsfield.

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Miguel Marín mostrando sus manos. "Son los golpes de la vida", señalaba sobre las lesiones en las mismas

Desde allí no se detendría en su carrera profesional. No solo, quienes lo conocieron, destacarían su calidad deportiva, sino también la humana.

Cruz Azul estaba muy interesado en Carlos Bianchi, quien pese a su corta edad ya era una máquina de hacer goles; pero cuando Raúl Cárdenas -entrenador del equipo y que el año anterior había dirigido a la selección mexicana en el mundial- vino a ver al “9” se quedó impresionado con la agilidad del arquero riotercerense.

En el video que acompaña esta nota, se puede observar la trascendencia que tuvo y tiene en México, aunque también quienes siguen al "Fortín", lo destacan en diferentes artículos.

Miguel Marín, cuando se encontraba aún en la práctica activa del fútbol, comenzaría a sufrir dolencias cardíacas. Llevado a los Estados Unidos, sería intervenido quirúrgicamente. 

Su despedida del fútbol se produjo en 1981, ante unas 100 mil personas. El buzo que había elegido era a rayas. Señalan quienes lo conocieron, que por las bandas, azul celeste y blanco, su intención era representar, de alguna manera, con esos colores, al Cruz Azul, pero también a los de su Argentina natal.

En 1986 sería comentarista para la televisión mexicana durante el mundial que se realizó en ese país, cuando la selección Argentina obtuvo el título por segunda ocasión. Uno de los encuentros en los que cumplió con esa función, fue el partido en donde el representativo de su país natal derrotaría a Inglaterra por 2 a 1.

En ese torneo, además, había sido incluido en la selección mexicana como entrenador de arqueros o "porteros", como los llaman allí a los guardametas.

Miguel Marín fallecería en 1991, siendo entrenador de la Universidad de Querétaro. Ya había dejado, por cierto, un surco en su vida, que con los años se transformaría en una leyenda. 

 

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