Desafío Río Tercero-Buenos Aires en kayak: navegando el curso de agua que guió a Francisco César

Historia 08/02/2019 Por
Los remeros que emprendieron la aventura nuevamente de transitar las aguas del Ctalamochita, Carcarañá, Paraná y en este caso el Río de la Plata, están realizando el recorrido del curso de agua que siguió la primera expedición europea que llegó al interior profundo de lo que sería la Argentina. Además, existieron proyectos para hacerlo navegable para embarcaciones de bajo calado...
Desafío Río Tercero-Buenos Aires Historia

Los remeros que navegan por el Ctalamochita-Carcarañá-Paraná y Río de la Plata, recorren un curso de agua que atesora una parte de la historia de esta región de América, esa que inclusive generó la leyenda de la "Ciudad de los Césares".

Se trató, desde el estuario del Plata, conocido previamente como "Mar Dulce" o "Río de Solís", de la primera incursión europea desde el Atlántico al interior profundo de lo que hoy es conocida como la República Argentina.

Corría el año 1527, cuando el país ni siquiera era un sueño, como tampoco lo era el Virreinato del Río de la Plata, que luego, tras la Revolución de Mayo, se convertiría en las Provincias Unidas, declaradas independientes en 1816.

Todo era montes con sus pueblos originarios, cuando aquella primera expedición fue parte del viaje de Sebastián Caboto a las islas Molucas, que desvió su ruta y se internó en la cuenca del Plata. 

La expedición de Caboto o Gaboto, como también se lo menciona, un italiano a las órdenes del Reino de España, partió de Sevilla el 3 de abril de 1526 con destino, como está expresado, a las Molucas, pasando por el estrecho de Magallanes.

Pero algo sucedería en aquel trayecto, que haría cambiar el rumbo del viaje. Al recalar en la isla de Santa Catalina en las costas del Brasil, encontraron náufragos de la expedición de Juan Díaz de Solís al Río de la Plata.

Los mismos les relataron fantásticas historias sobre la riqueza del interior del continente. Caboto no lo dudó y desvió su ruta, internándose en el Río de la Plata.

La intención: buscar un Rey Blanco y la Sierra de la Plata explorando los ríos Uruguay, Paraná y Paraguay. La palabra "argentina" proviene del latín argentum ('plata'). Por ello, Río de la Plata.

En 1516 Juan Díaz de Solís lo había denominado, como está señalado, Mar Dulce, sería llamado también Río de Santa María y Río de Solís.

Los portugueses lo denominaban Rio da Prata a causa de los rumores que postulaban la existencia de metales preciosos.

Un 27 de febrero de 1527, Gaboto o Caboto, estableció el Fuerte de Sancti Spiritu, en donde confluyen los ríos Carcarañá y Coronda, cerca de su desembocadura en el Paraná.

En abril de 1528 llegó a Sancti Spiritu la expedición al mando de Diego García de Moguer, desviada también de su viaje a las Molucas, y que unió fuerzas con Caboto.

Hay diferentes versiones sobre cómo fue el viaje del capitán Francisco César, ordenado por Caboto, para internarse en tierras desconocidas para los europeos. 

El investigador José Toribio Medina señala que César debió partir de Sancti Spiritus entre mediados y fines de noviembre de 1529, aclarando que lo planteado por otro historiador, Díaz de Guzmán, de que los expedicionarios atravesaron una cordillera que se unía con los Andes, no era real.

Algunos relatos, señalan que César, con un grupo que lo acompañaba, llegó hasta el cerro Champaquí, mientras otros, como Díaz de Guzmán, como está expresado, indicó que atravesó dicho cordón montañoso.

La cordillera a la que se alude no es otra que las Sierras Grandes de Córdoba. El Ctalamochita (Tercero), está formado por los ríos Grande y Santa Rosa, el arroyo Amboy, el río Quillinzo y el de La Cruz, que tributan al lago de Embalse.

Se estima que fueron entre 14 y 15, con César incluido, quienes se internaron, siguiendo el curso del Carcarañá-Ctalamochita, hasta llegar a las sierras. 

Algunas historiadores indican que no retornaron todos, sino menos hombres de los que habían partido, entonces, hacia lo desconocido, a mediados de febrero de 1529 encontrando el fuerte destruido en septiembre de ese año. También se indica que César acompañó a Caboto en su regreso a España en octubre. 

Al retornar los expedicionarios afirmaron que habían visto riquezas, aunque no tantas, como lo habían afirmado los sobrevivientes de la expedición de Solís.

La leyenda

La leyenda de la Ciudad de los Césares, tiene varias versiones. Una de ellas, precisamente alude a la expedición comandada por el capitán español de ese apellido. Fue, como está señalado, al ser enviado por Gaboto, en la búsqueda de la legendaria Sierra de la Plata.

Con los años las versiones sobre esa leyenda, se fundieron en una sola. La misma contenía también elementos fantásticos. 

El poblado mítico tomaba características de una rica comunidad en la cual sus habitantes (que eran llamados los "Césares") procedían de los españoles y de los dueños originarios de estas tierras. Juntos, fundarían esta mítica ciudad de ubicación desconocida y, claro, inexistente.

Un inglés y un libro

El Ctalamochita, Carcarañá, Paraná y del Plata, siglos después, también serían reflejados en un libro, escrito por un inglés que había sido tomado prisionero, luego de las primeras invasiones, en 1806. Sería traído, recorriendo los márgenes del río con otros militares, llegando a San Ignacio, Calamuchita, en donde quedarían detenidos.

Luego de su liberación, escribiría un libro, publicado en Inglaterra. En el mismo, señalaba su paso por esta zona. Se trataba de Alexander Gillespie. Mencionaba, entre otros lugares, a un pequeño pueblo conocido como Capilla de Rodríguez (Villa Ascasubi); el Salto Norte, hoy oculto por el Piedras Moras, entre otros paisajes.

El proyecto de hacerlo navegable

Lo concreto, es que los ríos que están navegando los remeros riotercerenses, para unir a su ciudad con la capital del país, tienen siglos de historia, inclusive, como está expresado, aquella que alude a la primera incursión europea al interior profundo de lo que hoy es la Argentina.

Pero existe otro detalle, también imaginado por un riotercerense, el arquitecto ya fallecido, Hugo Taravella. El mismo proponía, a través de un sistema de esclusas, hacer navegable al río, para barcazas de bajo calado. Es el recorrido que hoy realizan sus coterráneos.

Aquella iniciativa, que Taravella llevaba en carpetas recorriendo pasillos oficiales y golpeando también puertas de privados, para buscar el financiamiento necesario, despertó, claro, en algunos, risas socarronas.

Lo que no conocían aquellos que nunca ensayan grandes sueños ni tampoco grandes proyectos, es que la idea de Taravella, tenía antecedentes históricos. Desde la época de la colonia, se había analizado.

Taravella, había recorrido la cuenca, paso a paso, para sustentar aquel proyecto llamado "Rialco". En el mismo, proponía establecer terminales portuarias. Una de ellas se encontraría en la zona de Río Tercero.

Aquel profesional, fallecido en 2002, que pretendía llevar su idea a un libro, sería reivindicado, cuando no hace mucho profesionales de la Universidad Nacional de Rosario, elaboraron un proyecto de factibilidad, a solicitud de diputados santafesinos.

La iniciativa, inclusive más ambiciosa que la de Taravella, determinaba que no era imposible convertir en navegable al río Ctalamochita-Carcarañá.

Río Puerto NavegableHacer navegable al Ctalamochita, otro estudio y una idea que no es nueva

Navegable en kayak

Finalmente, como hace 30 años, son riotercerenses, quienes navegan por esas aguas que observaron pasar a los primeros europeos que se internaron en lo profundo de la actual Argentina, desafiando también lo que para muchos puede parecer una iniciativa complicada: unir a la ciudad del Tercer Río con Buenos Aires.

Lo están haciendo, a puro remar, con un equipo de apoyo y, como si no fuera suficiente, con una finalidad solidaria: reunir útiles para los chicos de la ciudad.

Los proyectos, desafíos y los sueños, también conforman la historia más reciente.

Esta, que se encuentra en curso, es una de ellas. 

Fabián Menichetti

Locutor M.P 7724 - Periodista - Editor Tercer Río Noticias. Director periodístico Mestiza Rock - Autor de los libros: Noviembre (1997) y Esquirlas de Noviembre (2011)

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