Cuando se supone que todo lo relacionado con la actividad estatal es perjudicial para el país

Análisis 01/02/2019 Por
Hace un año, la atención brindada por un empleado de la ANSES Río Tercero, destacada por un vecino de Embalse, se convirtió en noticia provincial. Esta semana, aquel hecho, reproducido en este medio y compartido en las redes, se viralizó nuevamente, desmitificando esa creencia, instalada no de manera inocente, de que todo lo estatal atenta contra el desarrollo de un país...
Empleo Público1

Uno de los empleados de la sede de la ANSES Río Tercero, fue destacado por su labor en el muro de la red social Facebook de un vecino de Embalse. Esto sucedía en enero de 2018, hace un año exactamente. La noticia se publicó en este sitio. Al cierre del mismo mes de este año, alguien la compartió nuevamente, y se hizo viral otra vez en las redes sociales.

Martín Tresca2Destacan la disposición de un trabajador de ANSES Río Tercero

Además, entre las opiniones sobre aquella nota, si bien están quienes destacaban la actitud de este trabajador, en otro caso se indicaba: Yo cuando he ido también me han atendido muy bien...hay varias chicas muy solidarias, con carisma y atienden muy bien...

Aquella noticia, actuó como disparadora de una afirmación: nada es absoluto en la actividad estatal, tan demonizada en los últimos años, como en la privada.

Como ejemplo, basta observar lo que está sucediendo en Buenos Aires, en donde con incrementos en las tarifas de servicios públicos, estos continúan siendo igual de deficientes, con cortes como siempre.

No es que antes no ganaban dichas empresas, sino que ahora ganan mucho más, prestando el mismo servicio y con idénticas deficiencias. 

No es una prestación de una empresa estatal ni de una cooperativa, sino de grandes proveedoras privadas de energía que brindan un "servicio" público. 

Demonizar al Estado

Lo impuso un personaje, hace años, interpretado por el actor Antonio Gasalla. La empleada de la administración pública, que con su tradicional grito, "¡Atrás!, ¡se van para atrás!", marcaba, de alguna manera, que los agentes del Estado no trabajaban como correspondía, y maltrataban a quienes asistían a esa dependencia.

Esa personificación, haya sido o no intención del actor, afianzó en la sociedad de aquel momento que lo estatal era ineficiente y, además, con personal que directamente no trabajaba. Se trataba de la "empleada pública", uno de los personajes que hizo entre finales de los '80 y principios de los '90. 

Por aquellos años, algunos establecimientos del Estado eran privatizados y otros desmantelados. Miles de personas perdían su trabajo. 

Casualidad o no, precisamente aquella "empleada pública", que Gasalla personificaba acompañado por Norma Pons, se emitía en la televisión, simultáneamente con la denominada "Reforma del Estado" del menemismo.

Gasalla, en alguna ocasión, aclaró que su intención en ningún momento había sido demonizar a los empleados públicos. No obstante, queriéndolo o no, con aquel personaje bien logrado desde lo grotesco, lo hizo.

Esa imagen se instaló en la sociedad, planteando la dicotomía entre la público y lo privado, asegurando que lo segundo era más eficiente. Quienes lo promovían (y lo hacen actualmente), plantean: la gestión estatal o pública siempre será mejor, si pasa a ser administrada por un privado.

Todo vuelve, o volvió

Casualidad o no, en 2016, Gasalla retornó con su personaje al programa de Susana Giménez. La empleada pública edificada por el actor, a pesar de los años transcurridos, no se había jubilado. Solo se había tomado un descanso, unas vacaciones, hasta que la llamaran nuevamente para instalar una idea en la sociedad.

La calificación del plantel de trabajadores públicos, que son señalados como "ñoquis" o "vagos", por quienes postean en las redes sociales como Facebook o al pie de las notas en los medios digitales, cuando se alude a despidos en el Estado, es tan grotesca como el personaje de Gasalla, pero no tiene nada de gracioso.

El trabajador de Río Tercero (rescatado en su atención al público por un vecino de Embalse), no es el único caso que se puede presentar en el ámbito estatal. Por supuesto que existen quienes no desarrollan su tarea como corresponde y hasta son descorteces con quienes asisten a buscar una respuesta, realizar un trámite o lo que sea, pero eso también sucede en el ámbito privado, no solo en el estatal.

Plantear una apreciación como absoluta, es injusto por naturaleza. Todo es relativo. Y en esto se puede aplicar la misma regla. A más de una persona, puede que le haya ocurrido, que al ingresar a un lugar privado, la atención no haya sido la esperada. 

Lo rentable y la utilidad inmediata

¿Qué es considerado rentable o de utilidad inmediata? Lo rentable o de utilidad inmediata, aquí y en cualquier lugar del mundo, si se observa con una mirada solo economicista, no cumplirá con ese objetivo. Es lógico que un privado lo analice de esa manera. Precisamente, por ello, es ahí cuando el Estado debe hacerse presente.

En un ensayo encontrado en Internet se puede leer el siguiente análisis: las investigaciones del Conicet , como cualquier investigación científica, no pueden en la mayor parte de las ocasiones demostrar su "utilidad inmediata". ¿Debe por eso un país prescindir de la investigación científica, no sólo en las ciencias "duras" sino también en las ciencias sociales?

Un ejemplo más doméstico y cercano: Fábrica Militar. Se indica que "no es rentable". ¿Cómo podría serlo, si no existe inversión para producir más, desmantelándose proyectos que se encontraban hasta no hace mucho en ejecución? ¿Cuál es la solución? ¿Despedir a personas, como sucedió, con un impacto emocional y económico, no solo en las mismas y en sus familias, sino en la sociedad, o procurar la reactivación de la industria?

La primera medida adoptada para reducir el tan promocionado "déficit" señalado por las autoridades, ha sido el despido de cientos de personas y, además, se cerró en 2017, una de las plantas de la empresa estatal: Fanazul, en Buenos Aires. 

Del presupuesto nacional de ese año, unos  2.5 mil millones eran destinados al  complejo de Fabricaciones Militares. Representaba menos del 0.1 por ciento del total. El monto en sueldos, sea para planta permanente o contratados, del total de salarios estatales en el país, representaba por entonces el 0,33 por ciento. 

Buscando ejemplos

Los argentinos somos propensos a buscar modelos económicos y sociales en otras latitudes. Los países que muestran la mayor calidad y nivel de vida, son los que cuentan con una fuerte presencia del Estado. Y no son de regímenes comunistas, ni mucho menos, sino capitalistas, pero se trata de un capitalismo al servicio de la sociedad, no de los grandes grupos económicos que se nutren del Estado.

Coexiste lo público con lo privado, pero el Estado, en cualquiera de sus niveles, está, tiene presencia, regula. Es su función. Son naciones con sistemas capitalistas, pero que no dejan todo en manos del Dios mercado. Basta citar como ejemplo, Dinamarca, Finlandia, o Francia, entre otras. La salud y la educación, por caso, no son un bien de mercado, sino un bien común, que es garantizado por el Estado. 

Lo que se denomina "gasto público, que en realidad es "inversión pública" en los presupuestos, en un gráfico del año 2015, mostraba este ranking: Finlandia era el país europeo que mayor porcentaje de su PIB dedicaba a asuntos públicos (58,7%), seguida de Francia (57,2%), Dinamarca (57%) y Bélgica (54,3%). 

Retornando al mismo ensayo encontrado en la red: Otra idea falaz que se suma a esas es la  de vincular "productividad" con "rentabilidad" o con cierto tipo de "rentabilidad", por lo que (...) la actividad del Estado seria un "freno a la rentabilidad", plantean que es un "mal necesario" la reducción del mismo. ¿Debe ser "rentable" un hospital o una red ferroviaria (que so pretexto de lo que le "costaba al país" fue privatizada con los resultados conocidos)?

Un ejemplo, es la salud pública, en donde por suerte, los hospitales, salas barriales, y otros servicios, son prestados todavía por el Estado, en cualquiera de sus niveles. Es por ello que millones de personas que no cuentan con una obra social o una prepaga, que cada vez tienen menos familias, ante un problema de salud, tienen un lugar al que asistir, con profesionales que les prestan atención y dedicación. 

La paradoja y lo irónico

Para concluir, acudiendo a una frase del refranero popular, al que somos tan afectos los argentinos: "Debe separarse la paja del trigo". No todos en el Estado ni en la actividad privada son buenos o son malos, eficientes o ineficientes. Seguimos con los refranes: "Hay de todo en la viña del señor". 

La paradoja, finalmente, es que algunos de quienes cumplen roles en el Estado, muchos de ellos funcionarios electos, son quienes señalan que es mejor lo privado que lo estatal o que, en todo caso, en lo público debe existir una fuerte injerencia de lo privado. Extraño, ¿no?, para alguien que debe administrar un organismo estatal, haciéndolo eficiente, pero no prescindiendo de los trabajadores, que es el capital humano, el más importante en cualquier organización, para alcanzar ese objetivo.

Pero más extraño todavía sería que algunos trabajadores del ámbito público pudieran haber comulgado en su momento con la doctrina del achicamiento del Estado, cuando en ese proceso serían ellos los que terminarían perjudicados.

No sucede solo aquí. Es una tendencia en diferentes países, no solo en el Estado, sino en el ámbito privado. Existe una cultura laboral que se intenta imponer a la que el francés Pierre Rossanvallon caracterizó como "mac donalización", que significa la apuesta por las relaciones individuales antes que entender que la defensa de los intereses colectivos significa a su vez la defensa de los intereses individuales. 

En la Argentina adquirió un nombre, que se hizo popular por una publicidad de un automóvil: "meritocracia". Sin un Estado presente, que brinde igualdad de oportunidades, ese concepto es impracticable en cualquier sociedad.

Lo irónico también reside en quienes se "alegran" o "celebran" los despidos de estatales, no considerando que esos trabajadores también nutren con sus salarios al circuito económico del que ellos se están beneficiando, además de permitirle a la sociedad, contar con prestaciones de salud, educación, servicios, becas sociales, educativas y deportivas, seguridad, y hasta una jubilación, entre otros beneficios.

El ejemplo del trabajador de la ANSES y que se haya conocido su historia de dedicación, hace un año y ahora nuevamente, recordando aquella nota por la viralización en las redes sociales, sin dudas, no es el único caso, cuando se intenta imponer nuevamente la imagen de la empleada pública de Gasalla.

Por otra parte, aquel ciclo televisivo, en los '90, cuando se implementaba la "Reforma del Estado" del menemismo, estaba acompañado por "periodistas" emblemáticos, voceros de la reducción y denigración de todo lo público.

Ahora, tienen a sus herederos en los medios grandes y en quienes los replican.

Están realizando el mismo trabajo.

Fabián Menichetti

Locutor M.P 7724 - Periodista - Editor Tercer Río Noticias. Director periodístico Mestiza Rock - Autor de los libros: Noviembre (1997) y Esquirlas de Noviembre (2011)

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