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Falleció Eduardo Candellero, un ejemplo de solidaridad y coherencia en Río Tercero

Sociales 06/12/2018 Por
La noticia sobre su deceso, considerando el estado de salud de Eduardo, "el Cande", como muchos lo llamaban, puede que no haya sorprendido, pero generó un gran dolor entre amigos y conocidos. Un militante por las causas sociales y un ser humano solidario, que jamás resignó sus convicciones y nunca dejó de soñar con un país más justo e igualitario...
Eduardo Candellero
Imagen: Micka Hubeli

Ante la muerte, injusta por naturaleza, se acude a rescatar de una persona sus virtudes como tal.

En el caso de Eduardo Candellero, no es necesario buscar demasiado. Era alguien especial, sin dudas. Sus virtudes estaban a la vista de todos. 

Se podría escribir un libro con esas, sus cualidades: un luchador por las causas sociales, un colaborador de cuánto evento solidario se realizara con esa finalidad, alguien que soñaba y bregaba por una mejor calidad de vida colectiva, un militante por los derechos humanos y por la preservación de la naturaleza. 

Eduardo fue alguien que jamás resignó sus convicciones. Socialista militante desde el llano, siempre estaba en donde se lo necesitara, si era necesario ofrecer una mano.

Para quienes lo conocíamos, más o menos, dejaba la impresión de ser un Quijote, que no tenía temor a enfrentarse con los Molinos de Viento. De hecho, lo fue. Nunca le temió a esos Molinos de Viento.

Trabajaba en la Fábrica Militar, integrando ATE Río Tercero y la CTA-A Regional y Provincial. Su enfermedad se descubrió poco después de que se produjeran decenas de despidos, en agosto pasado. 

Eduardo no se encontraba en la lista, pero su semblante demostraba como si él hubiera sido quien había perdido su puesto laboral. Si es necesario hablar de la empatía, era muestra cabal de ello.

Así era Eduardo. O así es Eduardo, porque continuará siéndolo en el recuerdo, por la huella que dejó.

A pesar de lo pesimista del pronóstico sobre su estado de salud, quienes lo conocíamos, abrigábamos la esperanza que le presentaría una dura batalla a la enfermedad, como de hecho sucedió en estos meses.

No pudo sobre el final.

Respetuoso de las opiniones ajenas, cuando defendía una postura, lo hacía con la simpleza de alguien que se sustentaba en argumentos, fundamentando, especialmente, su posición, por conocer, por leer, por interesarse.

Conocía en detalle que lo suyo no era bueno. En su Facebook, continuaba escribiendo sobre su parecer con respecto a lo que estaba (y está) sucediendo en el país. Es más, en una de esas publicaciones, planteaba que su enfermedad, su situación personal, no era nada, comparada con el contexto nacional.

Cuando la CTAA llevaba adelante una de las jornadas de la "copa de leche" en barrio Mitre, y cuando su enfermedad avanzaba en medio de un tratamiento, se lamentaría por no poder compartir ese momento.

Era imposible no apreciar esa posición de Eduardo, aún en su situación individual más crítica, pero así era él, pensando en lo social, en lo colectivo, más que en lo particular. 

En las redes sociales, ante la noticia de su fallecimiento, no fueron pocos quienes se expresaron con pesar, pero muchos coincidieron en que su huella, esa que dejó, es una marca indeleble de sus convicciones, su actitud ante la adversidad personal y las adversidades sociales.

Falleció una persona coherente, luchadora, con convicciones y fundamentos para defender esas convicciones.

Lo extrañará su familia, sus amigos, sus conocidos, en su lugar de trabajo, en su barrio, en su militancia política y gremial. Se lo extrañará en cualquier acción solidaria en la que estuvo participando.

Lo extrañará la sociedad.

Fabián Menichetti

Locutor M.P 7724 - Periodista - Editor de Revista Tercer Río y Tercer Río Noticias. Director periodístico Mestiza Rock - Autor de los libros: Noviembre (1997) y Esquirlas de Noviembre (2011)

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