La actualidad de las frases y pensamientos de Jauretche

Opinión 13 de noviembre de 2022 Por Fabián Menichetti
Cada 13 de noviembre es el "Día del Pensamiento Nacional" en recuerdo de Arturo Jauretche, pensador y político argentino. Mucho de lo que dijo, sigue vigente.
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Arturo Jauretche, y la actualidad de sus pensamientos

"Alguna vez habrá que ponerse a pensar". La frase no fue precisamente de Arturo Jauretche, político, escritor y pensador argentino. Corresponde a uno de los ideólogos de la Revolución de Mayo, Juan José Castelli. La misma está reflejada en una de las ediciones de "Los mitos de la Argentina", de Felipe Pigna. 

La frase sirve como disparador para ensayar una reflexión sobre lo que somos como sociedad y país, lo que fuimos, y lo que podríamos haber sido -aunque sea contrafáctico- y lo que podríamos también ser.

Cada 13 de noviembre es el "Día del Pensamiento Nacional", instituido en recuerdo de Arturo Jauretche, por la fecha de su nacimiento. Un agudo analista de su tiempo que dejó, también, frases para la posteridad, y que son perfectamente aplicables en los tiempos más recientes y en este presente. Sin embargo, en el ahora, el día pasó casi desapercibido, cuando más se lo necesita.

Nadie puede atribuirle la pertenencia exclusiva a un partido político, porque se inició en el radicalismo y continuó en el peronismo, preservando la coherencia ideológica. Aquel que había nacido un 13 de noviembre de 1901, analizó la realidad de su época con ironía, inteligencia y, sobre todo, coherencia con su pensamiento de nación, de la sociedad. 

Simpatizó con el nuevo modelo de integración social promovido por la UCR, afiliándose al partido en el bando de Hipólito Yrigoyen. Fue importante en esa decisión la influencia del poeta y compositor Homero Manzi, que veía en ello una nueva y beneficiosa política de inserción de las clases trabajadoras.

De chico su lema había sido ayudar a los pobres y a los barrios de clase baja para que pudieran formar parte de la política del país. Derrocado Yrigoyen, por el primer golpe de 1930, cuando se inició la denominada "Década Infame", no dudó en cuestionar y combatir a quienes la habían pergeñado. 

Ante la ruptura del radicalismo entre Yrigoyenistas y Alvearistas, un importante grupo -en el que estaba Jauretche- decidió formar una agrupación disidente. Junto con Manzi, Luis Dellepiane, Gabriel del Mazo, Manuel Ortiz Pereyra y otros fundaba FORJA (acrónimo de Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina). Desde allí llamaba a transformar la “Argentina colonial” en una “Argentina libre”.

Marginados de la esfera política partidaria, los actos de FORJA se realizaban a través de manifestaciones callejeras y publicaciones de edición propia. Hacia 1940  rompía con Dellepiane y del Mazo, que se reincorporaban a la línea oficial de la UCR. Raúl Scalabrini Ortiz, siempre próximo al ideario del movimiento, se afiliaba a FORJA, formando junto con Jauretche la dupla dirigente.

Adhirió al peronismo desde el 17 de octubre de 1945. Apoyado por Domingo Mercante, gobernador de Buenos Aires, y próximo al programa económico de Miguel Miranda, que promovía un proyecto de industrialización acelerada fomentado por el estado fue nombrado presidente del Banco de esa provincia, cargo desde el cual desarrolló una política crediticia generosa con los proyectos de industrialización y que ocupó hasta 1950.

No volvió a aparecer públicamente hasta que en 1955 la dictadura autodenominada "Revolución Libertadora" derrocó a Perón. Exento de las persecuciones políticas por haber estado apartado del gobierno en los últimos años, fundaba el semanario El '45 para defender lo que consideraba los 10 años de gobierno popular, criticando duramente la acción política, económica y social del régimen de facto, pero era clausurado en el tercer número. 

En 1956 publicaba el ensayo "El Plan Prebisch: retorno al coloniaje", criticando el informe que Raúl Prebisch, secretario de la Comisión Económica para América Latina (C.E.P.A.L.), había hecho a pedido del régimen de Pedro Eugenio Aramburu. 

La dureza de su oposición le valdría la persecución política y el exilio en Montevideo. Publicaba en 1957 "Los profetas del odio", un estudio sobre las relaciones de clase en Argentina a partir del surgimiento y ascenso del peronismo.

En 1959 publicó "Política Nacional y Revisionismo Histórico". Siguió la línea de Perón, en el marco del acuerdo general con la Unión Cívica Radical Intransigente, al propiciar el voto a Arturo Frondizi.

Durante la presidencia de Frondizi fue, sin embargo, sumamente crítico con su programa y con su impulso a la inversión extranjera (especialmente petrolífera); conjuntamente con la ruptura del acuerdo hecho con Perón, por el cual bajo su gobierno se garantizaría el levantamiento de la proscripción, algo que no sucedió. 

En 1962 aparecía "Forja y la Década Infame", dos años más tarde "Filo, contrafilo y punta", y en 1966 "El medio pelo en la sociedad argentina". En 1968 publicaba su "Manual de zonceras argentinas", un listado de ideas negativas sobre su propio país que generalmente tienen los habitantes. Las mismas, afirmaba, habrían sido introducidas en la conciencia de los ciudadanos desde la educación primaria y sostenidas posteriormente por medio de la prensa

Sobre su capacidad de crear o adaptar términos para definir actitudes políticas, él mismo escribió sobre las palabras "cipayo", "oligarca" y "vendepatria": “Creo haber sido el inventor de la palabra ‘vendepatria’ o por lo menos de su divulgación inicial, desde el semanario Señales. El uso de la expresión ‘oligarquía’ en la acepción hoy popular, así como las expresiones vendepatria y cipayo, las popularicé desde el periódico Señales y en otros de vida efímera en los años posteriores a la revolución de 1930”.

La actualidad de sus pensamientos

Las frases o pensamientos de Jauretche, tienen una vigencia abrumadora. Hoy más que nunca. La pregunta es: ¿Qué pensaría quien veía aquella realidad de acuerdo a su concepción sobre lo que sucede ahora? No hay que ser demasiado inteligente, si se analizan ciertas cuestiones, para adivinar la respuesta.

Sus pensamientos y frases, hablaban de su momento, pero serían perfectamente trasladables al hoy, el ahora, al presente, considerando que los medios de comunicación de su época, esos que crean el denominado "sentido común", por entonces se limitaban a las radios y la prensa escrita. 

Ya en su tiempo -como está señalado- había escrito "Los profetas del odio". Nada ha cambiado. Los profetas del odio siguen existiendo, pero con más armas que entonces: sólo con encender la televisión y repasar las redes sociales, se encuentra que lo de ayer siguió su curso, y tiene demasiada vigencia en la actualidad.

O su "Manual de zonceras argentinas", que expone esa autoflagelación en donde -especialmente desde los medios grandes, no grandes medios- se impulsa la idea de que "somos el peor país del mundo". No hace falta buscar demasiado. Esa idea -casi convicción-, de que la sociedad sólo tiene fracasos para mostrar.

Los Piojos, masificaron también a Jauretche, con su tema, llegando a los estratos juveniles, y despertando el interés por conocer quién era el protagonista de la letra de uno de sus mayores éxitos.

Perdimos el tiempo justo / Para ser la gran nación / El ser chicos, hoy nos duele / En el alma y la ambición / Hubo un día en que la historia / Nos dio la oportunidad / De ser un país con gloria / O un granero colonial / Pero faltó la grandeza / De tener buena visión / Por tapados de visón / Y perfumes de París.

Quisieron de este país / Hacer la pequeña Europa / Gaucho indio y negro, a quemarropa / Fueron borrados de aquí / Yo le pido a San Jauretche / Que venga la buena leche.

Algunos pensamientos y frases

Jauretche, dejó frases que podrían aplicarse perfectamente al presente, o que en realidad nunca perdieron vigencia. Aquí van algunas:

El arte de nuestros enemigos es desmoralizar, entristecer a los pueblos. Los pueblos deprimidos no vencen. Por eso venimos a combatir por el país alegremente. Nada grande se puede hacer con la tristeza.

El nacionalismo de ustedes se parece al amor del hijo junto a la tumba del padre; el nuestro, se parece al amor del padre junto a la cuna del hijo (...) Para ustedes la Nación se realizó y fue derogada; para nosotros, todavía sigue naciendo.

Lo actual es un complejo amasado con el barro de lo que fue y el fluido de lo que será.

La economía moderna es dirigida. O la dirige el Estado o la dirigen los poderes económicos. Estamos en un mundo económicamente organizado por medidas políticas, y el que no organiza su economía políticamente es una víctima. El cuento de la división internacional del trabajo, con el de la libertad de comercio, que es su ejecución, es pues una de las tantas formulaciones doctrinarias, destinadas a impedir que organicemos sobre los hechos nuestra propia doctrina económica.

Cualquier guarango botellero, una vez que se "para" ya empieza a razonar como tilingo y a despreciar a los que vienen atrás. Y a pensar como si hubiera heredado.

Lo nacional es lo universal visto desde nosotros.

Los pueblos pueden equivocarse en lo que quieren, pero no se equivocan en lo que no quieren.

En el territorio más rico de la tierra vive un Pueblo pobre, mal nutrido y con salarios de hambre. Hasta que los argentinos no recuperemos para la Nación y el Pueblo el dominio de nuestras riquezas, no seremos una Nación soberana ni un Pueblo feliz.

Mientras los totalitarios reprimen toda información y toda manifestación de la conciencia popular, los cabecillas de la plutocracia impiden, por el manejo organizado de los medios de formación de las ideas, que los pueblos tengan conciencia de sus propios problemas y los resuelvan en función de sus verdaderos intereses.

Asesorarse con los técnicos del Fondo Monetario Internacional es lo mismo que ir al almacén con el manual del comprador, escrito por el almacenero.

Ignoran que la multitud no odia, odian las minorías, porque conquistar derechos provoca alegría, mientras perder privilegios provoca rencor.

Las zonceras que voy a tratar consisten en principios introducidos en nuestra formación intelectual desde la más tierna infancia –y en dosis para adultos– con la apariencia de axiomas, para impedirnos pensar las cosas del país por la simple aplicación del buen sentido.

Arturo Jauretche, fallecía un 25 de mayo de 1974, precisamente cuando se cumplía un nuevo aniversario de la Revolución de Mayo, en donde el "orador" de la misma, Juan José Castelli, aquel que escribió antes de morir, con una enfermedad terminal y siendo procesado injustamente, "Si ves al futuro, dile que no venga", le habría dicho a otro revolucionario, "Alguna vez habrá que ponerse a pensar".

Las casualidades no existen.

Fabián Menichetti

Locutor M.P 7724 - Periodista - Editor Tercer Río Noticias. Director periodístico Mestiza Rock - Autor de los libros: Noviembre (1997) y Esquirlas de Noviembre (2011)

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