Sobre el mito de la "fracasada" sociedad argentina

Opinión 08 de octubre de 2022 Por Fabián Menichetti
¿Es la argentina, una "sociedad fracasada", como lo mencionó en España el expresidente, Mauricio Macri? ¿Quién mide los fracasos de una sociedad?
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El mito sobre el "fracaso" de la sociedad argentina

¿Son, acaso, las sociedades de los países las qué fracasan? Las expresiones del expresidente, Mauricio Macri, quien calificó hace algunos días a la de Argentina como "la sociedad más fracasada de los últimos 70 años", generó rechazos. El exmandatario, de visita en España, con sus dichos, en su cruzada en contra del "peronismo" y de lo que denomina "el populismo", no fue casual en dónde y en el contexto en que lo dijo quien presidió al país.

Ya lo había señalado, en el exterior. Fue en el mes de junio de visita en Brasil. Allí adjudicaba la creación del "populismo", también al primer presidente radical, Hipólito Yrigoyen. “Esto del populismo no es un problema apenas de Latinoamérica. Tal vez se originó en Latinoamérica y tal vez en Argentina es donde arrancó, primero con Yrigoyen y después con Perón y Evita. Esto es muy contagioso y se expandió al resto del mundo”, afirmaba. Luego, ante el enojo de un sector del radicalismo, ensayó una disculpa.

El historiador Roy Hora señalaba al portal Infobae: “Macri nos sorprende corriendo el momento del comienzo de la declinación argentina a 1916. Ya no es con Perón, sino con Yrigoyen. ¿Por qué? Porque este giro sirve a sus necesidades políticas actuales”. Ahora, en España, omitió citar al primer presidente del radicalismo, derrocado en 1930. 

Señaló, entre otras cosas, que la Argentina, que "inventó al populismo con Evita y Perón", será "el primero en sacárselo de encima". Existen coincidencias de que el denominado "populismo" es muy amplio. En Europa y América del Norte, son considerados referentes de la ultraderecha como "populistas". En Latinoamérica, quienes son calificados como gobiernos progresistas, de "izquierda" y de "centro Izquierda". 

La etiqueta, es usada según las conveniencias. El amigo del propio Macri -tal vez no lo sepa- Donald Trump, es considerado un líder "populista". Pero también se corre al centro. En 2017, la BBC, titulaba: Quién es Emmanuel Macron, el "populista de centro" que ganó las elecciones en Francia y se convertirá en el mandatario más joven desde Napoleón. A la derecha de Macrón, está Marie Le Pen -a quien derrotó Macron nuevamente en las elecciones galas - considerada también como una líder "populista" de la "ultraderecha".

Señala la web Concepto que el "populismo" es "una forma de gobierno con un fuerte liderazgo de un sujeto carismático, con propuestas de igualdad social y movilización popular". Indica que el término se usa de forma peyorativa. Sin dudas. De hecho eso es lo que está sucediendo con gobiernos latinoamericanos, en este caso particular, apuntado especialmente a las gestiones conocidas como "progresistas", que han promovido la movilidad social con el Estado como protagonista y no dejando todo librado al mercado. 

Es lo que hace -aludir a los mismos peyorativamente- no solamente Macri. Prosigue Concepto expresando que el "populismo" surgió en el siglo 19 simultáneamente en territorio ruso y estadounidense. Queda claro, que ni Perón ni Evita, inventaron el "populismo", como lo señaló, ni tampoco Don Hipólito, como lo había indicado en junio. Son gobiernos, los progresistas, que aplican políticas económicas denominadas "keynesianas".

Han sido calificadas como "populistas" algunas gestiones de Estados Unidos, como las de Franklin Roosevelt, quien aplicó el New Deal (política intervencionista puesta en marcha para luchar contra los efectos de la Gran Depresión) tras la crisis del '29, estimulando el gasto público mediante la inversión en infraestructuras, y el de Jhon Kennedy.

En 2014, los presidentes de México, Enrique Peña Nieto, y el de los Estados Unidos, Barack Obama, discutieron el término populista. Para el mexicano, es un peligro que podría "destruir lo construido" y para el estadounidense es "una lucha por la justicia social".

Decía Obama en una conferecia -a quien Macri se jacta de haberlo recibido cuando era presidente- lo siguiente sobre el "populismo": "(...) Quiero añadir una cosa, pues lo he escuchado en varias preguntas, y es la cuestión del 'populismo'. Quizás algo podría ver rápidamente en un diccionario lo que significa ese término. Yo no estoy, sin embargo, de acuerdo en conceder que parte de la retórica que hemos escuchado es 'populista'".

Concluía: "Tengan cuidado en darle a cualquier persona que emerge en un momento de ansiedad el título de populista ¿Dónde ha estado?, ¿ha estado luchando por el bienestar del trabajador?, ¿ha creado oportunidad para más personas? No. Hay personas como Bernie Sanders que se merecen ese título, porque él realmente se ha preocupado y ha luchado por estas cuestiones y ahí simplemente podemos decir que compartimos valores y objetivos, y como lograrlos". Lo dijo Obama, quien presidió el país admirado por Macri.

Es lo que hace no solamente Macri, calificar de "populista" a un gobierno. Agrega Concepto: "Cuando los gobiernos latinoamericanos toman medidas sociales destinadas a ganarse la simpatía de la población, se los tilda de populistas. Una de las críticas al populismo señala el carácter universalizador del término". Al utilizar dicho término, no se puede ser lineal, como lo hace Macri. Es muy amplio el concepto. No sólo el exmandatario argentino utiliza el término peyorativamente, sino que lo hacen comunicadores y comunicadoras.

No es inocente -es obvio- que se apele a ello. En ocasiones, puede que sea por pereza intelectual, y en otras, procurando demonizar a un sector social o al adversario/a político/a. Pero como está señalado, es demasiado amplio el término como ambiguo. En el caso de Argentina y Latinoamérica, no solamente dirigentes, como Macri o javier Milei, que en Europa, serían considerados "populistas" por ubicarse a la derecha de la derecha, utilizan el calificativo hacia referentes situados/as en las antípodas ideológicas, con la inocultable colaboración de las usinas mediáticas, instalando esa idea en gran parte de la sociedad. 

La incontinencia verbal

Hay características en la incontinencia verbal del expresidente, que generaron en muchas personas -aunque, claro, por afinidades políticas, no en todas- expresiones de molestia. En primer lugar, debe recordarse que las declaraciones de Macri fueron en un presente en donde existe un escenario post pandémico particular.

Ya el exjefe de Estado, también en España, más concretamente en el IV Foro La Toja, había utilizado una insólita metáfora de índole sexual para responder a una consulta sobre las "relaciones más creativas" entre naciones en un momento marcado por la guerra en Ucrania y el cambio climático. 

"Estando a la moda, yo creo que tenemos que practicar el swinger (intercambio de parejas) que funciona muy bien en las relaciones externas", afirmó ante una audiencia atónita, tratando de comprender la comparación. La exministra española Trinidad Jiménez, que oficiaba de moderadora, iba en una dirección muy precisa: cómo afecta la guerra en Ucrania a las propuestas para enfrentar el cambio climático que sufre el planeta.

No sólo el mundo está saliendo de una pandemia en la actualidad. Se padece una guerra que por la globalización hizo que todo sea mucho más difícil. Además, existen en el planeta expresiones de odio e intolerancia, que no son patrimonio únicamente de la Argentina.

En concreto ¿fracasó la sociedad argentina como lo señaló Macri en España? Debe recordarse que en diferentes momentos de la historia fue impulsada, no inocentemente, a ejecutar acciones y adoptar decisiones -estas últimas a través de elecciones democráticas- a equivocarse. Vale aclarar que equivocación no es lo mismo que "fracaso".

¿Está mal equivocarse? Para nada. Las sociedades, como cualquier persona que es parte de las mismas, se equivocan y aprenden de ello. No fracasan. Las impulsan a cometer equivocaciones. Lo que está mal, es que ese "sentido común", que se estructura a través de la comunicación de masas, busque ese objetivo. Tampoco puede pensarse como un "todo" a una sociedad. Hay grupos selectos, que se benefician de las mayorías, funcionales a esas minorías. El gran triunfo reciente de esas elites es lograr que una sociedad -en su concepto general- crea que la pobreza estructural, es responsabilidad de quienes son pobres.  

Macri, habló de la sociedad del país del que fue presidente, en una nación extranjera, España. Lo hizo en tercera persona, como si en esa historia del "fracaso", a la que alude, no hubiera tenido ninguna responsabilidad. Gobernó al país por cuatro años y no fue reelecto

Nuevamente, como luego de las PASO de 2019, cuando perdió aquellas primarias, atribuyó las variables económicas negativas -se investigó si el incremento del dólar en aquel momento, no fue exprofeso- a la elección de la sociedad. No lo dijo entonces, pero en esa línea discursiva, aludió a que la sociedad se había equivocado y por lo tanto, cargó la responsabilidad de su gestión económica, ¿al fracaso de la misma?

Reniega del peronismo, continuamente, pero entra en una contradicción: el candidato a vicepresidente que lo acompañó en las elecciones de 2019, es un peronista, Miguel Ángel Pichetto. Cuestiona al "kirchnerismo" y precisamente Pichetto fue parte, como legislador, del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner

Acudió a una comparación de sociedades. "Los americanos (por los estadounidenses) dicen 'learning by doing' (aprender haciendo, en inglés); yo digo que los argentinos hacemos 'learning by suffering' (aprender sufriendo)", dijo. Debería recordar que Argentina está en América -no es el único que parece olvidarlo, también hay que remarcarlo- por lo cual, "americanos" son quienes habitan también el país que presidió por cuatro años.

¿Éramos el país más rico del mundo?

Expresó Macri en España en donde está su "querido rey" que su "querido país" podía ser definido como "la sociedad más fracasada de los últimos 70 años, porque era la única que estaba entre los cinco más ricos y hoy estamos llegando a niveles de pobreza del 50% en muchas regiones del país".

Explica Daniel Schteingart en una columna en el sitio Cenital, que existen ciertos dirigentes, entre ellos Macri, que suelen señalar que Argentina llegó a ser "el país más rico del mundo" en 1895 y que luego más o menos se mantuvo en la elite mundial hasta 1945, cuando empezó la "decadencia", aludiendo al inicio del peronismo.

Indica el especialista que para hacer esta comparación se utiliza un gráfico, el "Maddison Project Database", al que denomina "la base de Maddison", creada por el economista historiador Angus Maddison. Ahora bien, aclara que el gráfico también muestra a Australia, país que se toma habitualmente de referencia en la comparación con Argentina, debido a que hacia 1900 eran países de alto ingreso per cápita para los estándares mundiales, muy baja densidad demográfica y clima mayormente templado.

Señala que el gráfico muestra que en 1895 Argentina fue el país de mayor ingreso per cápita del mundo, reforzando la idea de un pasado dorado que en algún momento se perdió, cuando el "estatismo intervencionista populista peronista" vino a romper. Esa idea es ciertamente muy atractiva como relato de la historia argentina.

Aclara Schteingart que deben existir precauciones con los datos que se remontan muy atrás en el tiempo. De acuerdo a uno de los historiadores económicos más reconocidos de Argentina, Pablo Gerchunoff, las series de ingreso per cápita son confiables a partir de 1935, que es cuando Argentina dispone de series oficiales del PBI. Entre 1900 y 1935 los datos son estimaciones que hizo en su momento la CEPAL, y que podrían considerarse como relativamente razonables (aunque con una calidad menor a las de después de 1935)

Apunta que los datos previos a 1900 son muy precarios y se basan en supuestos muy discutibles (como que el PBI per cápita entre 1870 y 1900 creció a la misma tasa que entre 1900-1913, esto es, 2,5% anual). Y prosigue señalando que los mismos deben tomarse con muchísima cautela y evitarse expresiones tan rimbombantes como "fuimos el país más rico del mundo"

La base de Maddison tenía unos 45 países en los años '40, y pega un salto brutal en 1950, a más de 140. ¿A qué se debe esto? Básicamente a que a partir de entonces mejora mucho la calidad informativa de las estadísticas nacionales, sumado a que en los años de posguerra surgen muchos países nuevos (piénsese por ejemplo en las ex colonias africanas o asiáticas).  

Entre 1945 y 1974, Argentina pasa del sexto puesto en el ranking de Maddison al 32. En ese momento, es cuando aparecen varios países muy ricos de Medio Oriente (como Libia, Arabia Saudita o Bahrein, entre otros) que, en pleno boom de la economía fordista de posguerra, aumentan su producción de petróleo. Sin embargo, por sí solo esto explica solo una pequeña parte de la caída de 26 puestos en el ranking.

En 1945 el PBI per cápita de Argentina solo era superado por los países desarrollados anglosajones, poco afectados por la guerra: Estados Unidos, Australia, Reino Unido, Canadá y Nueva Zelanda. Detrás se ubicaban una veintena de países europeos (tanto de Europa Occidental como Oriental) destruidos por la contienda.

Entre 1945 y 1973, Europa creció como nunca en su historia, en lo que se conoció como "los 30 gloriosos". Como Europa tiene muchos países, esos muchos países superaron a la Argentina en el ranking. Recordemos que en un ranking da lo mismo si te pasa un país diminuto como Luxemburgo a si te pasa uno muy populoso como Alemania. Todos cuentan como un país.

La tasa de crecimiento de Argentina fue muy similar a la de los anglosajones en el período de posguerra. El tema es que el ranking no capta ello. Lo ejemplifica con una carrera de 400 km entre Buenos Aires y Mar del Plata entre distintos países. Imaginemos que esa carrera arranca en 1945 y que dura 30 años. También imaginemos que los distintos países, en 1945 no parten de Buenos Aires (km 0), sino de distintos puntos de largada. Por ejemplo, Estados Unidos en 1945 estaba en el km 200, Australia en el 180, Argentina el 120 y veinte países europeos estaban en el km 100. Ahora supongamos que Estados Unidos, Australia y Argentina corren a la misma velocidad en los siguientes treinta años: 5 km por año. De este modo, entre 1945 y 1975 estos tres países avanzaron 150 km. En 1975, Estados Unidos está en el km 350; Australia en el km 330 y Argentina en el km 270.

Ahora bien, imaginemos que los veinte países europeos, en esos treinta años, corrieron más rápido: pongamos, a 7 km por año. En treinta años, recorrieron así 210 km. Como partían del km 100, en 1975 estaban en el km 310. ¿Qué pasó? Argentina cayó veinte puestos en esta carrera, porque los veinte países europeos nos pasaron. Pero Estados Unidos siguió primero y Australia segundo, a pesar de que corrieron a la misma velocidad que nosotros. ¿Por qué? Porque la ventaja original que tenían respecto a los europeos era mucho más grande, y los europeos no llegaron a alcanzarlos. Argentina queda "castigada", a pesar de haber corrido a la misma velocidad que Estados Unidos y Australia, porque su posición en 1945 no era tan privilegiada.

Pero, además, cómo se dimensiona si un país es más rico o más pobre. Señala dicho autor que la distribución del ingreso también es clave. Un país puede ser muy rico y tan desigual que buena parte de la población tiene un estándar de vida bajo. A modo de ejemplo, Qatar es hoy el país de mayor ingreso per cápita del mundo; nadie en su sano juicio diría que es el más desarrollado. En parte, porque se trata de un país cuyo alto PBI per cápita se explica por la renta petrolera, apropiada mayormente por una elite

Concluye: Argentina no fue el país más desarrollado del mundo durante el modelo agroexportador. Sí fue un país dinámico y de movilidad ascendente, aunque en algún momento previo a 1945 (¿1913? ¿1930?) comenzó la divergencia con los países ricos. El período 1945-75 continuó -con un cambio fuerte en la distribución del ingreso a partir del primer peronismo- la movilidad social ascendente.

Esa movilidad ascendente, comenzó no sólo con el peronismo, derrocado en 1955; sino que prosiguió con el frondizismo, siguiendo con la industrialización, derrocado por un golpe; y siguió con el radicalismo de Illia, también víctima de un golpe, atacado previamente por los medios de comunicación voceros de otro poder, el económico. Fallecido Juan Perón, en 1974, y designado Celestino Rodrigo en el Ministerio de Economía, comenzó el declive en la dictadura cívico-militar, a lo que debería agregarse también de la economía concentrada. 

No se trata de gobiernos o signos partidarios. Se trata de los modelos económicos que aplican. La deuda externa dejada por la dictadura, entre la que se incluyeron deudas privadas estatizadas, esto es que las terminó pagando la sociedad "fracasada", entre ellas las de la familia del expresidente Macri

En conclusión un país puede ser rico, con gran parte de su población empobrecida. La razón: la mala distribución de sus riquezas, que no es un fracaso social, sino de las políticas económicas -no siempre inocentes- que se aplicaron en diferentes momentos de su historia. Alguien debería explicarle esto al expresidente, excepto que lo conozca, y sea afín a esa idea -aunque lo niegue- cuando exprese ese concepto. 

¿Una sociedad fracasada?

La sociedad del país a la que aludió el exmandatario, más allá de su padecer por su economía descalabrada, y condicionada por una exorbitante deuda externa, que en su gestión no disminuyó, sino incrementó, tomando la acreencia con el FMI más alta de la historia, ¿se puede decir que fracasó?

Los fracasos o logros en una sociedad o en el país en la que esta habita, no se miden solamente en términos económicos, sino por lo que la misma generó, especialmente, por sus políticas públicas, en diferentes ciclos de su historia, con el demonizado por ciertos dirigentes, economistas y comunicadores/as -hay que recordarlo- intervencionismo del Estado, el mismo que aplican muchos países que, paradójicamente, son colocados como ejemplos de lo que debe hacerse, por quienes cuestionan a dicho intervencionismo.

La sociedad argentina, no debió padecer durante la pandemia -a pesar de lo que señalen los sectores negacionistas- el colapso de su sistema de salud, como sí sucedió en diferentes lugares del mundo, inclusive los del denominado "primer mundo", como si existieran otros. El sistema público-privado, potenciado para la contingencia sanitaria, no colapsó. La sociedad -con más o menos demora- fue atendida.

Más allá de la lamentable cantidad de personas que falleció, la población tuvo atención y una cama si la necesitaba. No es casual que así haya sido, ni tampoco una cuestión de suerte.  No obstante el planteo que surgió luego de la pandemia -o en el medio de esta- sobre la necesidad de un sistema integrado de salud, de la construcción de hospitales de emergencia, debe recordarse que más allá de las transformaciones - descentralización de los noventa y las carencias, el país cuenta con un sistema que brindó respuestas.

En la gestión de Ramón Carrillo (en el gobierno de Juan Domingo Perón), se potenció y creó el sistema de salud pública. Fue el primer ministro del área sanitaria . Se construyeron casi 500 nuevos establecimientos sanitarios y hospitales.  Se comenzaron a cumplir campañas masivas de vacunación y la obligatoriedad del certificado para la escuela y trámites.

Por su parte, Juan Oñativia, ministro de Asistencia Social y Salud Pública (en el gobierno de Arturo Illia), fue quien impulsó la Ley de Reforma del Sistema Hospitalario Nacional y de Hospitales de la Comunidad, la creación del Servicio Nacional de Agua Potable. Además, redactó la Ley de Medicamentos que lleva su nombre, estableciendo el carácter de bien social de los mismos, norma que afectó el lobby de la industria farmacéutica.

No es una casualidad que actualmente se otorguen becas que lleven el nombre de ambos "Carrillo-Oñativia"¿Se puede señalar a ello como un fracaso? No. Sin dudas. Tampoco lo es que todas y todos los argentinos hayan tenido la posibilidad a acceder a una vacuna, provenga de dónde provenga

Argentina tiene un sistema de educación superior, que ha brindado la oportunidad a grandes mayorías de cursar una carrera, no sólo quienes pueden acceder al ámbito privado, esa posibilidad que no tienen todas las naciones. Eso también es un logro social, no un fracaso, en virtud de las políticas públicas.

Durante la pandemia, por ejemplo, a pesar del desfinanciamiento sufrido por el área, la ciencia argentina se destacó permanentemente, con la creación de elementos para mitigar los efectos del virus. Y miles de personas que trabajan en la salud pública y privada, demostraron -más allá de rarísimas excepciones- que estaban dispuestas a dejar hasta sus vidas por quienes enfermaban. Y de hecho, muchas las dejaron

Debería sumarse al personal considerado "esencial", de organismos públicos y privados -una extensa lista-, además del voluntariado, como los bomberos, que mientras la mayoría de la población estaba en sus hogares, salía a realizar sus labores esenciales. Lo hacía, a pesar de que estaban quienes sostenían en un pensamiento darwinista "que murieran los que tuvieran que morir", o negando la pandemia, enarbolaron banderas de una "libertad" egoísta, la de salir a contagiar al resto.

Argentina, es el país con más Nóbel de Latinoamérica: Bernardo Houssay, Luis Federico Leloir, César Milstein, en ciencia, y dos de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, y Carlos Saavedra Lamas. Esto, sin considerar la cantidad de innovaciones surgidas de esta tierra: el by pass coronario, creado por René Favaloro, que sigue salvando millones de vidas; la identificación por las huellas dactilares, logrado por Juan Vucetich; el sistema que evita la coagulación de la sangre para transfusiones, de Luis Agote; los innumerables elementos como el bolígrafo, creados por la inventiva de quien eligió al país como propio, Ladislao Biro, y que soñaba con un sistema de gobierno que propendiera a un Estado con un perfil social, no individualista. 

El país, es uno de los ocho en el mundo, un selecto grupo, que ha construido sus propios satélites geoestacionarios, los ARSAT, con una empresa estatal, INVAP, que circunvalan al planeta, ofreciendo servicios no sólo para su sociedad. Y a esto debe agregarse el desarrollo aeroespacial, con un proyecto en marcha, el de los cohetes Tronador, que permitirán lanzar y colocar en órbita satélites, no sólo argentinos. 

Debe recordarse, además, que fue uno de los primeros países en el mundo en tener un avión supersónico, el Pulqui, fabricado en Córdoba, proyecto que, claro, se vio frustrado, cuando fue desmantelado, tras el golpe de 1955. No sólo fue un ingeniero alemán, el responsable del proyecto, sino profesionales argentinos. 

En la cultura, ha sido una de las naciones -y lo sigue siendo- que siempre ha plantado bandera en distintos lugares del mundo. En producciones latinoamericanas, por ejemplo, es el país  que más Oscar en la categoría mejor película de habla no inglesa ganó, con La historia oficial en 1986 y El secreto de sus ojos en 2010. Son siete estatuillas por producciones o personas de nuestro país, en diferentes categorías.

En Derechos Humanos, el país es considerado uno de los pocos que avanzó -más allá de los negacionismos- apenas recuperada la democracia, en llevar a juicio a los responsable de la dictadura de los setenta, y condenar a quienes fueron los responsables de utilizar al Estado para aplicar el terror. Hubo leyes, en el contexto de presiones, que intentaron frenar los procesos, pero las mismas fueron derogadas. Y cuando se intentó aplicar en años recientes el beneficio del 2 x1, manifestaciones lo impidieron.

¿La situación del país es mala en la actualidad? Por supuesto. La economía golpea a millones de personas sumidas en la pobreza, y allí es en donde debe estar el Estado. Ese es el reclamo más fuerte. Pero ¿se puede señalar que la sociedad argentina ha fracasado?

Es evidente que no. 

Fabián Menichetti

Locutor M.P 7724 - Periodista - Editor Tercer Río Noticias. Director periodístico Mestiza Rock - Autor de los libros: Noviembre (1997) y Esquirlas de Noviembre (2011)

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