Calamuchita: 25 años de un espacio radial y una historia especial

Medios 20 de agosto de 2022 Por Fabián Menichetti
"Radio Vida" de FM Flash de Santa Rosa de Calamuchita, cumplió 25 años. Fue reconocido por la Legislatura por su compromiso con los derechos humanos.
Flash
Radio Vida cumplió 25 años en FM Flash

Hay muchos espacios radiales que permanecen durante décadas en el aire. Es el caso de "Radio Vida" que se emite todas las mañanas por FM Flash de Santa Rosa de Calamuchita. El programa fue declarado de interés por la Legislatura de Córdoba, entre otras cosas, por su compromiso con los derechos humanos.

Radio Vida que celebró sus 25 años el viernes 12 de agosto, creado y conducido por el periodista y locutor, Mario Solís, rescató la historia de quien fuera víctima del Terrorismo de Estado de los setenta, el único de la población, Oscar Hugo Hubert, además de encontrar tras un trabajo de investigación periodística a su hija, que no conocía de su padre.

Mario

Mario, en diálogo con la emisora Mestiza Rock y este sitio de noticias, recuerda como se inició todo, desde que llegó a estudiar desde su Tucumán natal a la que fuera la Escuela de Ciencias de la Información de la UNC. Allí -rememora- terminó de conformarse su compromiso con los derechos humanos desde la comunicación social. 

Siendo niño, vivía en San Miguel de Tucumán. Su padre era empleado bancario, responsable del Nación, por lo que tenían con la familia una vida -dice- por los traslados, "un poco nómade". "Nos tocó vivir desde el año 1974 a 1978", en dicha ciudad, recuerda sobre aquella época. Terminado el secundario, llegó a estudiar a Córdoba.

Agrega que de esa carrera, muchas personas fueron víctimas del Terrorismo de Estado. "Esto para contextualizar la historia, de como me fui formando, las convicciones de cada uno, todo eso va conformando tu vida y tu forma de sentir la vida", señala Mario. Finalmente arribó a Santa Rosa de Calamuchita, en donde llegó también a la radio.

La historia de Oscar Hugo Hubert

Mario, al establecerse en la ciudad de Calamuchita, percibió que un habitante de la misma había sido víctima del Terrorismo de Estado de los setenta. Sin embargo, no era un tema comentado en la comunidad. Recuerda que en la noche del 24 de marzo de 1976, jornada del golpe de Estado cívico-militar, se lo habían llevado a Oscar de su pueblo.

"Cuando llegué, como pasaba generalmente en todos los pueblos, cuando la democracia todavía no estaba tan consolidada, prácticamente no se hablaba del tema", recuerda. "Yo que llegaba con esas convicciones y esa formación, me dije 'no puede ser que haya un desaparecido y no lo tengamos en cuenta', por lo tanto, la primera medida fue colocarle al estudio de la radio el nombre de Oscar Hugo Hubert", dice, tras 25 años de ese momento.

A partir de allí, todos los días, desde la emisora y en el programa, se comenzó a mencionar "que estábamos en el estudio Oscar Hugo Hubert y que él estaba presente", indica Mario. Recuerda que Oscar pertenecía a una familia tradicional de Calamuchita, muy vinculada a la cultura. "Y era hermano de un profesor de educación física con el que nos hicimos muy amigos después, Carlos Hubert", rememora Mario. "Con él mantuvimos una relación de mucho tiempo, hasta que por esta triste historia del Covid, nos dejó", se lamenta.

Decidieron comenzar "a crear conciencia en la comunidad, invitando a Carlos para que contara historias de su hermano". Quería conocer "qué motivos habían tenido los genocidas" para asesinar a Oscar. "Carlos nos contó que Oscar participaba de la vida política con el Partido Justicialista; y al conversar con sus amigos, supimos que era alguien muy sociable y divertido, muy querido, también actor de teatro", dice.  En tanto, supieron que no había estado vinculado a hechos violentos. "Nadie lo vinculó jamás con ello", señala.

"Avanzamos en la investigación; pasaron los años y avanzaron los juicios (de lesa humanidad), tomaron los detalles de Oscar en uno de ellos en Córdoba y entre lo que determinó la Justicia, había dos aspectos llamativos: se había dicho que fue muerto en un enfrentamiento, pero los impactos de bala habían ingresado por la espalda; y habían citado en el informe el lugar del supuesto enfrentamiento, el que se determinó que no existía, porque nombraban una esquina, y en realidad eran dos calles que corren de manera paralela, determinándose que esos datos eran falsos", reconstruye Mario.

Oscar Hugo Hubert, el mismo 24 de marzo de 1976, como está señalado, había sido detenido en una confitería céntrica de su ciudad natal y luego de unos días, trasladado a la jefatura de la policía provincial en la ciudad de Córdoba, en donde sufrió innumerables torturas y terminó siendo alojado luego en la penitenciaria del Barrio San Martín. 

Lo que sucedía después, es lo narrado por Mario: era asesinado el 11 de octubre de ese mismo año cuando lo sacaban de la cárcel con otros compañeros. La orden había sido retirar a los detenidos, inventando un enfrentamiento ficticio con “fuerzas subversivas” para masacrarlos. Su cuerpo nunca fue entregado a los familiares. 

"Fueron condenados a perpetua los autores del hecho y nosotros, en la radio, seguimos con nuestro homenaje, en cada 24 de marzo y cada 11 de octubre, cuando se cumple un año más de su muerte; son programas especiales, con la intención, además, de continuar creando conciencia sobre el tema", dice Mario.

"Decíle a mi hija que la amo"

No se conocía que Oscar estuviera en pareja ni casado. Tampoco que tuviera una hija. Para Mario y su equipo, la historia, de alguna manera estaba casi cerrada. En uno de esos programas en recordación de lo sucedido en los setenta, surgía algo más. "Fue por Olegario Martínez, alguien que también sufrió las consecuencias de la dictadura", recuerda.

Olegario había padecido la tortura y había estado detenido por mucho tiempo -señala- al igual que su esposa. "Fue su compañero de celda, hasta el último día que lo sacaron a Oscar, decían, para hacerle una especie de estudio médico", relata, en base a lo manifestado por Olegario. "En realidad era para matarlo", dice.

"Cuando ocurrió aquello (la entrevista con Olegario), nos enteramos de que lo último que le dijo fue: 'Lo único que te pido, por favor, antes de irme, es que la encuentres a mi hija y le digas que la amo'", reconstruye. "Aún hoy me emociona", agrega, quebrado en el diálogo con este medio, Mario, al recordar aquella entrevista.

"Oscar no era casado, nadie le conocía novia, no tenía una relación en el pueblo, en donde se conociera que podría haber llegado en algún momento a tener una hija, sino que él estaba proyectando un matrimonio con una persona a la que había conocido", explica sobre lo que se conocía de Oscar hasta allí.

Oscar Huber

La búsqueda

Al conocer ese dato, Mario comenzó a investigar para allí sí, desde un trabajo periodístico, cerrar la historia de quien había sido otra de las víctimas del Terrorismo de Estado. Estaba pendiente encontrar a esa hija. Con Olegario, buscaron datos, recorriendo la historia, para poder cumplir con aquel pedido que le había realizado.

Terminado aquel programa, dialogando con quien había estado detenido con él, concluyeron que era "un detalle llamativo". "Comenzamos a trabajar, colectando los datos y encontramos un teléfono de una persona que reunía las características, que más o menos, podría ser parte de la historia, o sea, su hija", recuerda Mario.

Finalmente dieron con una mujer en Córdoba, que no conocía "de Oscar y nunca había tenido la ocasión de tener un contacto con él". Ella dudaba de presentarse ante Abuelas de Plaza de Mayo, para que se le realizara a través de las mismas el estudio genético para conocer de su padre "u otra entidad de derechos humanos, para realizar algún trámite que le permitiera averiguar". Mario y Olegario se comunicaron con ella.

Les manifestó que tenía una vida sin sobresaltos económicos, que vivía en la ciudad de Córdoba, en un barrio de la misma "con emprendimientos gastronómicos importantes". "Cuando le consultamos si estaba dispuesta a hablar con alguien de la familia, nos dijo que quería hacerlo", dice. A partir de ese momento se precipitó todo: se contactó con la familia y  entabló una amistad con Carlos, el hermano de su padre.

"Lo que hice fue ir a la casa de Carlos, le puse el número sobre la mesa y le expliqué la situación", recuerda Mario, aclarándole que, a partir de ese momento, ya era una decisión personal. "Le dije: 'te dejo el número de teléfono por si en algún momento querés hablar con ella'", prosigue reconstruyendo aquella historia.

Efectivamente el hermano de Oscar se contactó con quien, hasta allí, no conocía si efectivamente era su sobrina, acordando un encuentro con la misma en Córdoba. "A partir de allí fueron momentos de mucha emoción; se encontraron, empezaron a hablar, vieron que había algún tipo de coincidencias y tomaron la decisión de realizarse un estudio de ADN para conocer si efectivamente era la hija de Oscar".

Finalmente se realizaron el estudio con Abuelas de Plaza de Mayo, conociendo luego el resultado: el 99,99 por ciento de compatibilidad, confirmando que era la hija de Oscar. "A partir de allí, dialogamos con ella, hicimos unos programas muy emotivos; el cariño y el afecto comenzaron a aumentar; los contactos con la familia fueron más asiduos; reconocía con mucho amor a sus sobrinos, una relación muy especial", dice Mario.

El periodista señala hoy, que aquella historia que comenzó a gestarse en el programa, además de lograr que en la población se recordara finalmente al único habitante desaparecido tras ser asesinado por la dictadura, demuestra lo que pueden lograr los medios, "cuando se trabaja, en definitiva, con conciencia, responsabilidad, compromiso y rigurosidad periodística", reflexiona el conductor de Radio Vida. 

"Oscar hoy es parte de la comunidad; todos hablan de él, de su hija, de esta historia, por eso, en estos 25 años, solamente con ello, se ha logrado con creces el objetivo de establecer este tema, el de los derechos humanos, como algo primordial para la población; se creó hasta una Plazoleta de la Memoria", indica Mario.

La historia, que había comenzado en un espacio radial, el que cumplió 25 años, fue replicada por diferentes medios provinciales en su momento. Una mujer conocía, luego de unas cuatro décadas, no solamente quién había sido su padre, sino que sus últimas palabras, a su compañero de celda, habían sido para ella: "Decíle a mi hija que la amo".

Nada menos.

Fabián Menichetti

Locutor M.P 7724 - Periodista - Editor Tercer Río Noticias. Director periodístico Mestiza Rock - Autor de los libros: Noviembre (1997) y Esquirlas de Noviembre (2011)

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