Los 86 años de Fábrica Militar en la historia de Río Tercero

Río Tercero 21 de mayo de 2022 Por Fabián Menichetti
La Fábrica Militar Río Tercero, considerada la "industria madre" de la ciudad, cumplió 86 años. Su radicación, marcó un antes y después en la comunidad.
Fábrica Militar 86 años
Fábrica Militar Río Tercero llegó a sus 86 años

Más allá de las erráticas políticas en diferentes etapas de su historia, hasta con gestiones que intentaron destruirla como fuente generadora de movilidad económica y social, inclusive llegando al extremo de un atentado, la Fábrica Militar Río Tercero pudo mantenerse en pie hasta el presente. El sábado se recordó un aniversario de su nacimiento.

Considerada la "industria madre" de la ciudad, la Fábrica Militar está celebrando sus 86 años. Su historia, es indivisible de la propia historia riotercerense, desde sus inicios, cuando aún era una pequeña población. Río Tercero, pasó de ser una aldea a pueblo con la llegada del ferrocarril, en los albores del siglo 20, y se convirtió en ciudad con el establecimiento estatal.

El impulso industrial, económico y social

A partir de la llegada de Fábrica Militar, se radicaron en la población otras grandes plantas, como Atanor, primero, y Petroquímica Río Tercero, luego, además de empresas satélites que transformaron a la comunidad en un centro urbano de oportunidades.

La llegada de la entonces Fábrica Militar de Munición y Artillería, como se llamó inicialmente, siendo rebautizada con el nombre que tiene actualmente, cuando se agregó a la División de Producción Mecánica, el Grupo Químico, lo cambiaría todo. Personas desde diferentes lugares comenzaban a arribar a lo que era entonces un pequeño pueblo, y lo hicieron también familias completas, que se establecieron para siempre en Río Tercero. Fabricaciones Militares, como empresa estatal, se fundada en el año 1941. El 21 de mayo de 1943, la industria estatal ya comenzaba a producir en su planta riotercerense. 

Fábrica Militar Histórica

Hace unas décadas, surgieron las generaciones que nacieron efectivamente en la ciudad. Quienes llegaron desde mediados del siglo 20, y en los años sucesivos, lo hicieron con tonadas diversas. La industria, no sólo se transformó -como está indicado- en una fuente laboral importante, sino que, a partir de la misma, se generó un desarrollo económico y social transformando a la ciudad en una comunidad de "pleno empleo".

Los antiguos habitantes, suelen recordar que "ibas a pedir trabajo, y seguramente al otro día te llamaban". Y no sólo en la planta estatal, sino, además en las otras industrias y en emprendimientos comerciales o de servicios que se consolidaban con ese desarrollo gestado por la llegada de la misma. A ello se sumaba el sector agropecuario.

La ciudad, como el país, se conformaba como una sociedad cosmopolita por esa cantidad de personas que la eligieron como su lugar de residencia en donde "echar raíces", procedentes de distintas provincias, casi una especie de inmigración pero fronteras adentro de la nación.

Para comprender el impacto que tuvo en el desarrollo, por ejemplo demográfico de Río Tercero, el arribo de la gran industria, basta recordar que la ciudad en una década duplicaba su población, llegando a ser, entre los setenta y los ochenta, según los censos nacionales, la quinta comunidad de la provincia. Hoy, a pesar del amesetamiento poblacional, es uno de los centros urbanos con más habitantes de Córdoba.

En 1936 se colocaba la "piedra fundamental" de la industria. Se construían luego las obras para la instalación de la planta y los edificios administrativos. Comenzaba a producir años después. En 1947 se creaba, como está apuntado, el Grupo Químico Río Tercero.

Fábrica Militar DPQ Noche

El predio en donde se encuentra tiene 450 hectáreas. En el mismo, además, están asentadas Atanor y Petroquímica. En algún momento, ambas industrias tuvieron participación estatal, pero luego, en los noventa, fueron privatizadas. Un barrio, El Libertador; y un club deportivo y social, hoy "Casino", nacieron por la misma.

La Fábrica Militar, además, contaba con una Escuela de Aprendices (hoy reabierta como Centro de Capacitación) en donde se formaban los futuros trabajadores y un Policlínico para que fueran atendidas sus familias. Allí nacieron muchos y muchas riotercerenses. 

Los impactos que sufrió

Entre finales de los ochenta y principios de los noventa, todo comenzó a decaer. En julio de 1990 se conocía la posibilidad de que la fábrica pudiera ser privatizada. Las plantas del complejo de Fabricaciones Militares (Río Tercero, Villa María, Fray Luis Beltrán, Azul), quedaban "sujetas a privatización", por la ley 24045, derogada en el año 2015.

De unos dos mil agentes, que había tenido la industria en su momento de mayor actividad, ese plantel se reducía, en el prólogo del siglo 21, a 196. Ya había pasado la voladura, determinada por la Justicia como un atentado. Aquel hecho no sucedió aislado del contexto de entonces. Fue parte de un modelo que despreció a todo lo que fuera estatal

Además del régimen de retiros voluntarios, que menguó la cantidad de personal, en julio de 1991 eran pasadas a disponibilidad 195 personas de la planta permanente. Un año después del atentado a la planta y la ciudad, en 1996, bajo el mote de "Reconversión Laboral", se producía el despido de 424 trabajadoras y trabajadores. Nada menos. 

El atentado ocasionó siete víctimas fatales directas, vecinas y vecinos de la ciudad, más de 300 personas heridas, cuantiosos daños materiales, y un estado de conmoción social. Primero, se intentó culpar a la industria de lo ocurrido, pero transcurridos los años se determinó que la misma no había sido la victimaria, sino también la víctima de un modelo. El expresidente, Carlos Menem, poco antes de afrontar un juicio como "autor mediato" por el delito de "estrago doloso agravado por la muerte de personas", fallecía en 2020.

El establecimiento estuvo a punto de ser privatizado, algo que no sucedería por el reclamo sindical y por estar el sector bajo investigación judicial. Si bien se indicaba que al ser vendida una parte del predio, se generaría el trabajo que se necesitaba, el gremio de ATE denunciaba públicamente que sólo se trataba de un "enorme negocio inmobiliario". La Escuela de Aprendices había sido cerrada y el Policlínico, ese centro modelo de atención sanitaria, luego del atentado de 1995, se encontraba en ruinas y abandonado.

La fábrica pudo mantenerse, casi reducida a su mínima expresión, con la actividad de la División de Producción Química, que era la que generaba los recursos para que pudiera continuar funcionando. La División de Producción Mecánica había sido diezmada. En los años por venir, luego de 2003, a partir de la gestión de Néstor Kirchner, el personal se incrementó con una serie de inversiones, especialmente en ese sector del establecimiento. 

Si bien la modalidad del contrato laboral no le otorgó la seguridad a quienes desarrollaban sus tareas en la planta, colocando a los trabajadores en una situación de precariedad, los números en la facturación demostraban que se producía y se vendía, no implicando prescindir de personal, sino que, por el contrario, era necesaria más fuerza laboral.

La facturación desde 2016 en la División Mecánica descendía abruptamente. El entonces concejal,  Alejandro Schwander, publicaba un cuadro con la facturación desde 2011 a 2017. El mismo mostraba que dicho sector en 2011 había facturado casi 23 millones de pesos; en 2012, ascendía a los 47 millones; en 2013, eran 39,7 millones; en 2014, mostraba un marcado ascenso, llegando a los 75 millones; en 2015, era de 71.8; en 2016, bajaba abruptamente, con 9.6 millones de pesos facturados; y en 2017, unos 10.5 millones

Facturación Producción Mecánica (2)

Entre 2017 y 2018, durante la presidencia de Mauricio Macri, eran despedidas 100 personas. Lo mismo sucedía en las otras plantas, y en la sede central de la entonces DGFM. Una de las fábricas, la de Azul, "Fanazul", hoy en proceso de reapertura, era directamente cerrada. El momento más traumático en la industria riotercerense, se producía el 17 de agosto de 2018, cuando eran cesanteadas 59 personas. Las y los trabajadores, con el gremio de ATE, se encontraban en la portería y en el interior estaba Gendarmería.

Despidos FMRT 2018

Con momentos de tensión, y como sucedía en otras unidades productivas, se leía el listado de quienes perdían su fuente laboral. Entre llantos de quienes se quedaban sin su sustento, esa tarde-noche, decenas de personas se reunían en el acceso a la industria, y luego se marchaba por las calles de la ciudad. Desde ATE se denunciaba un "desguace" de la fábrica.

En Río Tercero, la mitad de esas personas despedidas, han sido progresivamente reincorporadas en los últimos años. El reclamo actual es el pase a planta permanente de quienes desarrollan sus tareas en los organismos estatales y que se llegue a la instancia definitiva de un Convenio Colectivo de Trabajo para la empresa propiedad del Estado.

Desde el directorio de FMSE, en el actual gobierno, aseguran que se está en ese proceso, y se seguirá tomando a más personal mientras -agregan- se encuentra en marcha la reactivación con inversiones en las unidades productivas de Fabricaciones Militares.

El padre de la siderurgia nacional y un modelo

Hace ya varios años, quien escribe, tuvo la oportunidad de dialogar con Alicia, la hija del "Padre de la Siderurgia Nacional", Manuel Nicolás Savio, impulsor del complejo de Fabricaciones Militares. La mujer, luego de una entrevista, acompañada por su familia, era consultada sobre el "orgullo" que seguramente sentía al recorrer, por ejemplo, una ciudad, como Río Tercero, en donde una de sus principales avenidas y dos escuelas llevan el nombre de su padre. "Orgullo, claro, pero también tristeza, por lo que le hicieron a esa fábrica", respondía. La industria intentaba recuperarse después del vendaval de los '90.

Cuando hay trabajo, las comunidades se nutren del movimiento económico que se genera a través del consumo interno, tanto sea en el comercio como en los servicios. Río Tercero a esto lo conoce muy bien. De hecho, como está apuntado, eso sucedió con su historia.

Cuando se produce la pérdida de puestos laborales, y ese dinero deja de ingresar al circuito económico, la situación se invierte, y más aún en ciudades que se nutren de sus industrias.  

La pérdida del trabajo, sea el de una o el de decenas de personas, es una pésima noticia. No lo es sólo en lo económico, sino por lo que esto genera emocionalmente en las familias y en una parte de la sociedad. Pierde el comerciante, que deja de vender, colocándose en riesgo no solo su propio emprendimiento, sino, además, el trabajo de sus empleados. Pierde quien presta servicios. Pierde la comunidad en su conjunto. En ocasiones, eso no se comprendió. 

No sólo en los '90, a la industria la utilizaron para negociados ilegales y hasta la hicieron estallar, generando un estado de conmoción en la sociedad, sino que, además, la diezmaron laboralmente. Luego, cuando se había recuperado, por lo menos en parte la producción, los despidos retornaban otra vez, como está señalado. Hasta se indicaba en ese momento, el de las cesantías, que nunca se habían fabricado vagones en la industria. Una falacia. 

Sólo basta con repasar la historia de la industria estatal: entre 1972 y 1990, en el establecimiento se fabricaron 1.023 vagones. Entre 1961 y 1987, se repararon 4.662. Además de los elementos para la defensa, ese era (es) el perfil de la planta en su División de Producción Mecánica. El potencial productivo de la industria generaba empleo y un efecto cascada económico en otros sectores. De hecho, aunque en menor medida, sigue siendo así.

La industria había inaugurado una nueva planta de de vagones, con la presencia de Cristina Fernández como presidenta, en el año 2009. Ahora repara unidades del Belgrano Cargas, y se aseguró, al menos hasta no hace mucho, en el gobierno de Alberto Fernández, que se construirán 300 para dicha empresa estatal, cuando esté la financiación internacional.

En 2017, la gestión nacional de entonces, ordenaba la cancelación definitiva del proyecto de fabricación de vagones de carga y bogies ferroviarios en Río Tercero. Fundamentaba la decisión en una "contribución al esfuerzo fiscal". Recordaba el sitio enelsubte.com, que el documento titulado “Contribución de la jurisdicción Defensa al esfuerzo fiscal”, se había filtrado a la prensa. En dicho documento se detallaban varias reducciones de gasto en Fabricaciones Militares, dos de las cuales alcanzaban a la fabricación de vagones.

Especificaba dicho documento oficial que se discontinuaría "la ejecución de las etapas programadas por la gestión anterior para la instalación de la línea de ensamble de vagones en la Fábrica Militar Río Tercero”, con lo que se pensaba “ahorrar”  unos 22 millones de pesos de ese momento. A su vez, en el ámbito del Instituto de Investigaciones Científicas y Técnicas para la Defensa (CITEDEF) disponía cancelar "los proyectos de bogies ferroviarios”, implicando un recorte de gasto de 3.394 millones de pesos de entonces.

Vagones4

Como se aprecia en el contexto histórico de la industria, los vaivenes de la misma respondieron a modelos de gestión estatal, los que, a la postre, además de repercutir en la planta, impactaron, y lo hacen, en la propia ciudad, desde lo económico y en lo social.  

Contrafáctico, pero...

La historia de la Fábrica Militar, como está señalado, es indivisible de la historia como comunidad de la ciudad. Puede ejecutarse un ejercicio contrafáctico, planteándose el interrogante de qué hubiera sucedido si nunca se hubiera instalado, como hace ya 86 años.

La llegada del establecimiento, no sólo generó un cambio determinante en lo económico, sino en lo social, en lo que el periodista, Fernando Colautti, en su libro "Río Tercero tiene historia", señala ese detalle del incremento poblacional aluvional, por esas miles de familias que arribaron a la ciudad a partir de la radicación de la unidad productiva estatal.

Fábrica Militar Tanque

Inclusive, desde lo personal, se puede plantear cualquier habitante que sea parte de las nuevas generaciones de riotercerenses, nacidas efectivamente en la ciudad, o un riotercerense por adopción, que esté residiendo en la misma, otros interrogantes: de no ser por la llegada de la industria, ¿se hubieran conocido mi padre y mi madre, o mi abuela y mi abuelo?, ¿yo habría nacido?, o, en todo caso, ¿viviría actualmente en Río Tercero?

Claro que sólo es un ejercicio contrafáctico, bajo la pregunta de qué hubiera pasado si... Sin dudas Río Tercero no sería la ciudad que es, ni muchos y muchas, incluido quien escribe, no hubieran nacido y ni siquiera se estaría redactando esto. Cientos o miles de personas no habrían llegado para vivir en una de las comunidades más pobladas de Córdoba, porque la misma no existiría, al menos con su conformación actual. Todo sería muy diferente. 

Como el ferrocarril, que transformó a un caserío en pueblo, siendo, además un punto estratégico de cruce de ramales, la industria estatal, fue otro hito en su historia, transformando a un pueblo en ciudad, a la que llegaron y en donde se asentaron cientos de familias, radicándose para siempre. No debe ser extraño, y menos casual, que en la propia fábrica estatal se hayan construido vagones en su historia y se reparen actualmente.

Desde la actual gestión, reiteran que el modelo implementado actualmente para la industria propende a generar más producción y por ende más empleo, agregando que se vienen realizando las inversiones para lograrlo y cerrando contratos con esa finalidad. 

No sólo se trata de una cuestión económica, sino también social que forjó, en gran parte, la identidad comunitaria. Quien más o quien menos, lo quiera o no, es un nieto o un hijo, un descendiente de la "industria madre" de la ciudad, más allá de que sus padres o abuelos no hayan trabajado en la planta estatal, pero llegaron a Río Tercero, por aquello que generó.

Esa fábrica, que transformó la historia de Río Tercero, incidiendo, además, en el curso de miles de historias, llegó a sus 86 años. No es poco, si se considera lo que representó.

Y lo que representa. 

Fabián Menichetti

Locutor M.P 7724 - Periodista - Editor Tercer Río Noticias. Director periodístico Mestiza Rock - Autor de los libros: Noviembre (1997) y Esquirlas de Noviembre (2011)

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