Granado, el hernandense que fue el gran amigo del Che

Región - Hernando 05 de marzo de 2022 Por Fabián Menichetti
Fue conocido en el mundo por la película "Diarios de Motocicleta". Un 5 de marzo fallecía Alberto Granado, el amigo del "Che" Guevara. Había nacido en Hernando.
Granado Che
El hernandense, Alberto Granado, el amigo del Che (Imágenes: Museo del Che)

En Hernando se había preparado todo para recibir a Alberto Granado, con un reconocimiento. Llegaría con Rodrigo de la Serna, quien lo personificó en "Diarios de Motocicleta", la película dirigida por Walter Salles. No pudo ser. Fallecía en La Habana, Cuba, el 5 de marzo de 2011. Quienes arribaban luego eran los integrantes de su familia.

En junio de ese año era descubierta una placa en su memoria en la plaza central de la ciudad "Capital Nacional del Maní", ubicada en el departamento Tercero Arriba, Córdoba. Allí había nacido en un mes de agosto de 1920. Si bien desde muy pequeño se había marchado con su familia de su pueblo natal, se recuerda que siendo joven eran recurrentes sus visitas a la comunidad en la que había correteado sus calles cuando era un niño.

"El loco", como se lo conocía en su Hernando natal, nunca olvidaba el lugar en donde había llegado al mundo y transcurrido su primera infancia. En una de aquellas entrevistas, lo señalaba: “Bueno, mi nombre es Alberto Granado Jiménez, nacido en Hernando, el 8 de agosto de 1922, en Córdoba. Sigo siendo cordobés y argentino a pesar de que tengo medio siglo fuera del país, nunca he dejado de ser argentino".

Y continuaba: "Yo tengo prácticamente tres patrias: Argentina, que es donde nací y dónde me formaron científica y éticamente; segundo, donde me desarrollé como científico y dónde conocí a mí mujer y tuve a dos de mis hijos: Venezuela; y Cuba, sin la cual no sería nada. Francamente se puede decir que hay tres cosas, el viaje, el Che y la Revolución Cubana, que son el trípode por donde pasa toda mi vida, así que... También he sido un tipo con suerte. ¿Ya me presenté no? Un poco modestamente...” 

"Pero si somos vecinos ¡che!"

Se indica que un matrimonio de Río Tercero, de viaje en Cuba, decidió visitar y conocer a aquel cordobés que se había hecho famoso especialmente por la película de Salles, y en la que se lo observa en su cierre, ya anciano, con una mirada nostálgica observando hacia algún punto, seguramente a sus propios recuerdos de aquel viaje con su amigo.

En su casa de La Habana, los recibió y preguntó de qué lugar de Córdoba eran. Al recibir como respuesta "de Río Tercero", a 50 kilómetros de Hernando, les exclamó, quien es recordado como alguien amable, sin perder esa "chispa" de su provincia natal, no sólo con los argentinos: "Pero entonces, si somos vecinos ¡Che!". 

Se dice que Granado, con una memoria que recopilaba una intensa y apasionante vida, siempre guardaba en la misma un espacio para el recuerdo de su pueblo natal, retazos de su infancia. Nunca olvidaba el lugar en el que había nacido, aquellos paisajes rurales de principios del siglo 20, en esta zona de la provincia de Córdoba en la Argentina.

Se recordaba que en La Habana, en donde vivía, conservaba su cultura criolla: jugaba al truco, tomaba mates, por allí degustaba un alfajor, y abría las puertas de su casa con Carlitos cantando de fondo, señala una de las tantas publicaciones que se compartieron a su muerte en el blog del Museo del Che, de Alta Gracia.

Recuerda el diario El País de España que Granado era un hombre afable, con un gran sentido del humor y amante del vino tinto y de la buena conversación. Fue entrevistado por más de mil periodistas, que le preguntaban más o menos lo mismo, aunque no se molestaba. "Mejor, así no me pongo nervioso", decía.

Alberto Granado había pedido que a su muerte sus cenizas fueran esparcidas en la Argentina, Cuba y Venezuela. Sus padres fueron Dionisio T. Granado (un español que trabajaba en la compañía de ferrocarriles) y Adelina Jiménez. Su libro, "Con el Che por Sudamérica", como está dicho, se hizo película, por iniciativa de Robert Redford.

Aquel viaje

El viaje por Sudamérica en "La Poderosa", una motocicleta Norton 500, se inició cuando tenía 29 años y estaba recibido de bioquímico. Ese periplo, rememoraba, los cambiaría a ambos, al "Che" como a él. "Íbamos a conocer el mundo, pero el viaje nos cambió a los dos", señalaba en diálogo con el diario español. Recordaba que lo habían iniciado un 29 de diciembre. "Fue un 29 de diciembre de 1951; no salimos el 28 porque era el Día de los Inocentes y la gente hubiera pensado que no iba en serio...", manifestaba.

La Poderosa

Aquel recorrido, como se observa en la película, en donde se lo ve al verdadero Granado en el momento de la filmación, terminaba en Venezuela. Llegaron a dicho país el 14 de julio de 1952. Ernesto volvería a la Argentina para terminar su carrera universitaria de medicina, como le había pedido Celia, su madre. Alberto se quedaba en Venezuela, trabajando en un leprosario. Allí convinieron en reencontrarse, lo que sucedería años después.

Solía repetir que las injusticias que vieron en ese viaje y lo que vivieron juntos marcaron para siempre sus ideales. También sellaron una amistad que para él siguió "viva" hasta el último momento.

Granado La Poderosa
Granado, con la réplica de "La Poderosa" en el Museo del Che, Alta Gracia (Foto: La Voz del Interior)

Quien sería el "Che", luego retornaría a su periplo por Latinoamérica, llegando a la Guatemala de Jacobo Arbenz, y después a México. Allí fue en donde conoció a Fidel Castro. Y en ese momento su vida cambiaba para siempre.

Finalmente, Alberto, tras ser invitado por su amigo Ernesto, ya entonces el comandante "Che" Guevara, en los sesenta, se radicaba en Cuba con su esposa Delia, en donde por años ejercía como profesor en la Escuela de Medicina. En dicho país hizo el doctorado en Ciencias en el Centro de Investigaciones Científicas (1974). Fue fundador de la Escuela de Medicina de Santiago de Cuba y del Centro Nacional de Sanidad Agropecuaria. 

Recordaba en otra nota: "Llegué con Delia, mi mujer, y dos de mis hijos, para verlo en el Ministerio de Industria. Un guardia me dijo que el comandante estaba estudiando matemáticas y que cuando estudiaba sólo Fidel podía interrumpirlo. Yo le dije: 'Dígale que está el Petiso Granado y vemos'. Antes de que el tipo volviera, Ernesto apareció corriendo. Ya tenía esa melena y la boina. Era el Che. Me abrazó muy fuerte y me levantó en el aire. Después besó a mi esposa. Para mí, era el Ernesto que había viajado conmigo. Y siempre fue así".

"Ernesto me decía Petiso, o Mial, porque mi abuela me había bautizado 'Mialberto', así, todo junto. Yo a él le decía Pelao, porque de chico usaba el pelo cortadito al ras. O Fúser, porque cuando jugaba al rugby el tipo venía corriendo como un loco y gritaba: ¡Aquí viene el furibundo Serna! , y daba unos tackles increíbles para su físico de muchacho asmático. Como furibundo Serna era muy largo, nos quedó Fúser", rememoraba el hernandense. 

Con su amigo, en Hernando, para los Carnavales

Ernesto Guevara de la Serna, se dice que era un joven alto e inquieto. La particularidad, en este caso para la región, es que antes de que en el mundo se lo conociera como el "Che", el revolucionario argentino-cubano, estuvo visitando Hernando en la primera mitad del siglo 20, se unió a un grupo de muchachos más o menos de su edad, estuvo en un tradicional baile de Carnaval, y cantó un bolero frente a la casa de una joven de la población.

Aún faltaban algunos años para que se convirtiera en el "Che". Tampoco había iniciado con su eterno amigo, el hernandense, Alberto Granado Jiménez, aquella travesía por Sudamérica, que cambiaría su vida para siempre.

Era habitual que Alberto visitara esa comunidad en la que había nacido y cursado los primeros grados de la primaria. Se hospedaba en la casa de un tío que tenía una farmacia en la entonces pequeña población. Ese amigo con el que había llegado, nadie imaginaba entonces que sería con los años el revolucionario más famoso del planeta. 

Granado, como está señalado, nunca olvidaba a su pueblo natal, en donde había pasado los primeros años de su niñez. Había trabado aquella entrañable amistad con aquel inquieto estudiante de medicina en Córdoba, cuando cursaba allí la carrera de Bioquímica y Farmacia. Quienes recordaban la visita del "Che" con Alberto a Hernando, rememoraban que fue en carnaval. El mismo se integraba perfectamente a un grupo de jóvenes.

Se dice que concurrieron a uno de los bailes de carnaval, entonces tradicionales y concurridos. El "Che" tenía algo menos de 20 años. A ese grupo de jóvenes, también se recuerda que les enseñó la canción boliviana "Naranjita". En una nota de hace varios años en La Voz del Interior, del periodista Gustavo Herranz, se reconstruyó la visita del futuro "Che".

Aquel baile de carnaval se realizaba en el Centro Recreativo en donde los muchachos interpretaban a coro el tema que había llevado el futuro "Che". Un detalle, tal vez el más llamativo de aquella visita, se indica, es que no sólo aquel joven Guevara de la Serna, entonaba con el resto el tema mencionado, sino que en una de las calles del pueblo le cantaba, frente a la vivienda de una joven, el bolero "Nosotros", con el resto como músicos.

Es una anécdota de la región, reconstruida en la nota del matutino cordobés. Es más, se indicaba que la mujer a quien había dedicado ese bolero, recordaba que cantaba muy bien.

Nadie imaginaba cuando despuntaba el siglo pasado, que aquel joven marcaría a la historia Latinoamericana del siglo 20, ni que aquel hernandense, su eterno amigo, con una chispa particular, se iba a convertir en el protagonista de una película vista por millones, con Gael García Bernal como el futuro "Che", y Rodrigo de la Serna, como Alberto Granado Jiménez.

motorcycle-tour-che-guevara-2

Aquel viaje por Latinoamérica, los había cambiado a ambos. Y ese periplo quedaría eternizado a través del filme, no sólo en el continente.

Fabián Menichetti

Locutor M.P 7724 - Periodista - Editor Tercer Río Noticias. Director periodístico Mestiza Rock - Autor de los libros: Noviembre (1997) y Esquirlas de Noviembre (2011)

Te puede interesar