El Covid en Río Tercero y la incidencia en los fallecimientos

Son 152 los fallecimientos hasta enero por el Covid-19 en Río Tercero. Existió un impacto en la tasa de la mortalidad en los dos meses con más decesos.
UTI Ilustrativa
El Covid-19 impacto en la mortalidad durante la primera y segunda ola en Río Tercero

Se hace difícil hablar de estadísticas, inclusive en algo que se naturalizó durante la pandemia de Covid-19: la cantidad de personas fallecidas en la provincia, el país y el mundo. Y sigue así al momento de escribir este informe, cuando se registra la mayor cantidad de contagios, pero con una menor cantidad de decesos. 

No se está aludiendo, ni antes, cuando comenzó toda esta locura, con cientos o miles de muertes diarias, ni tampoco ahora, más allá de que hayan disminuido los fallecimientos, sólo a fríos números, sino a personas, familias que perdieron a un ser querido e historias de vida que se truncaron. 

Se naturalizó la información diaria de los fallecimientos en la pandemia. Perdió el impacto humano (no en todas las personas, claro está), del comienzo. Como lo señalaban muchos especialistas, cuando fueron los dos picos de contagios y fallecimientos, en 2020 y 2021: era como si a diario se precipitaran cuatro vuelos de pasajeros, y sólo en la Argentina. 

Cuatro aviones que cayeran, o sólo uno, con la consiguiente pérdida de vidas, antes, en la pandemia, y ahora, hubieran sido hechos de alto impacto, no sólo en el país, sino en el mundo. Con los fallecidos por el Covid, y apelando a ese paralelismo de los aviones, es como que se cayeron en dos años cientos de vuelos.

Sin embargo, ese detalle, para dimensionar la tragedia a la que estábamos asistiendo (y aún lo estamos), terminó por naturalizarse en muchos medios como en gran parte de la comunidad. Para quien perdió a un ser querido debido a las complicaciones generadas por el Covid, esa sensación es muy distinta. El dolor siempre estará. 

También en pueblos y ciudades pequeñas o medianas, en donde las personas, de alguna u otra manera, se conocen al menos, se han cruzado en alguna esquina, no se perdió esa sensación de consternación.

Cuando surgían hasta no hace mucho los reportes diarios por la noche desde los municipios o comunas, en donde se notificaban, en las dos primeras olas de la pandemia, fallecimientos de personas casi a diario, que no habían podido sortear el Covid-19, surgía el impacto emocional por la noticia, se hubiera conocido o no a esa vecina o ese vecino. Tampoco se había perdido el dolor por sus partidas.

Ocurre, por supuesto, con los fallecimientos por diferentes causas. Esa sensación no es exclusiva del Covid, pero se potenció con el mismo. Sucedió a lo largo de la pandemia. En Río Tercero, una ciudad mediana, no fue ni es distinto. En las comunidades de la zona, tampoco lo fue ni lo es. Es importante, como se expresa en el comienzo, señalarlo, aclararlo, antes de desarrollar con datos precisos este informe. Son vidas, historias.  

Otra etapa de la pandemia

Aclararlo, también es importante. Lo señalan los especialistas, médicos, médicas: la vacunación, especialmente con la variante Ómicron, puede no evitar el contagio, como sucede con cualquier vacuna, pero mitiga el impacto en la salud pública y privada; evita el tránsito severo o grave por la enfermedad. Como lo indican y coinciden, no una persona, sino decenas de especialistas, que no son parte de ninguna conspiración mundial: las vacunas, ahora más que nunca, están salvando a millones de vidas.

Por otra parte, recientemente se conocieron estadísticas de internaciones en los dos distritos más poblados del país, CABA y la Provincia de Buenos Aires. En el primer caso El 65% de las personas internadas no tiene ninguna dosis y 9,6% solo una”, informaron las autoridades porteñas a través de las redes sociales oficiales.

En el segundo caso, el 82% de los internados con Covid-19 en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) de la provincia de Buenos Aires, el distrito con más habitantes del país, no está vacunado señala un informe del Ministerio de Salud de esa provincia, según lo consigna el portal de El Economista.

La infectóloga Laura Barcán advirtió la pasada semana en diálogo con Radio del Plata que “más del 80% de la gente que está internada actualmente por Covid-19 en las salas de terapias intensivas argentinas son gente no vacunada”.

El país hoy muestra uno de los porcentajes de personas vacunadas contra el coronavirus más altos del planeta, con casi el 85 por ciento que al menos recibió una aplicación. Ocurre también en la ciudad. Y eso se refleja en lo que se observa en esta "tercera ola" de la pandemia: hay una explosión de contagios, no observados en la primera ni en la segunda, aunque las internaciones en Unidad de Terapia Intensiva, en toda la Argentina, muestran niveles de ocupación muy distintos a los que existieron en 2020 y 2021.

No obstante, es directamente proporcional: a mayor cantidad de contagios, mayor cantidad de personas internadas, aunque sin colocar en tensión al sistema de salud como sucedió hace poco más de un año y hace apenas seis meses, pero sí provocando una demanda en los testeos, que terminó por agotar al personal de los centros de hisopados y nosocomios. Por ello se insiste con mantener los cuidados. 

"El personal de salud está haciendo todo y más"

En estos casi dos largos años, el personal de salud batalló de manera permanente contra el virus, colocó en riesgo a su propia vida para salvar las de otras personas. Y en muchos casos, resultó contagiado y falleció.

Existe, sí, hay que señalarlo también, ciertas y ciertos "profesionales" (no descartar las comillas), aunque no son la mayoría, que no solamente desde el comienzo de la pandemia, negaron la gravedad del Covid-19, sino que luego emprendieron una cruzada en contra de las vacunas. Muchas personas les creyeron, no se vacunaron y fallecieron.

Recientemente, en su reporte semanal, el Hospital Regional Eva Perón de Santa Rosa de Calamuchita, que brinda cada siete días la situación epidemiológica del departamento serrano, acompañó a su informe con un texto, que señalaba, entre otras cosas: "El personal de salud está haciendo todo y más".

El nosocomio, ante la escalada exponencial en los contagios en el departamento calamuchitano, expuso de esa manera la situación por la que atraviesan quienes se encuentran en el mismo. 

"Es otra etapa de la pandemia, que no está lejos de transformarse en endemia, como la gripe, pero mientras tanto continúa siendo una pandemia,y eso es lo que muchas personas no comprenden", señalaba un profesional de la salud a este sitio de noticias hace algunos días. "Y, por otra parte, que estén quienes promuevan que las personas no se vacunen, es otro problema. Si bien son pocos, hacen ruido, generan temor en muchos y demoran más la salida de todo esto", analizaba entre cansado y molesto.

"Son las mismas personas, quienes infunden el miedo a las vacunas, inclusive y por suerte no la mayoría, algunas que se dicen 'médicas' o 'médicos'; que al principio de todo esto decían que el Covid-19 era una gripecita; claro que esas personas no estaban tratando de salvar vidas en las terapias intensivas", agregaba. 

El dolor de la pérdida

Se dice que en periodismo toda cifra es importante siempre que se la pueda comparar con otra. De lo contrario, no tiene relevancia en un informe. Río Tercero es una ciudad mediana del interior del país. Los registros oficiales de fallecimientos, mes por mes, precisamente marcan que en 2020 y 2021, cuando se produjeron los picos de contagios de la primera y segunda ola, aumentó la tasa de mortalidad.

Hasta enero de 2021, momento de este informe, son 152 los fallecimientos por las complicaciones que genera el Covid-19. El 20 de septiembre de 2021 se registró el último deceso en la ciudad por esta causa. Desde entonces, no se notificaron oficialmente personas que hayan dejado de existir por el coronavirus.

"No era una gripecita ni un simple resfrío, como lo señalaban algunos irresponsables, por suerte llegaron las vacunas, y está demostrado que redujeron no sólo los fallecimientos sino las internaciones cuando la aplicación de las mismas avanzó", señaló otra médica a este medio. 

La tasa de mortalidad expresa la frecuencia con que ocurren las defunciones en una población determinada. Se calcula haciendo el cociente entre el número de fallecimientos por distintas patologías durante un período y la población media del mismo por mil.

La tasa de letalidad, abreviada como TL, es la proporción de personas que mueren por una enfermedad entre los afectados por la misma en un periodo y área determinados. Es un indicador de la virulencia o de la gravedad de la patología, como por ejemplo el Covid-19.

Dos meses

En la primera ola de la pandemia, el pico de contagios en Río Tercero ocurrió entre septiembre y octubre de 2020. La mayor cantidad de fallecimientos notificados por las complicaciones que originó el Covid-19 se produjo en el segundo mes. Y eso se vio reflejado en la comparación con los dos años anteriores.

En octubre de 2018, los fallecimientos habían sido 35; en el mismo mes de 2019, también fueron 35; y en el de 2020, fueron 69, o sea 34 más que en igual periodo de los dos años precedentes. Si se considera una población estimada en 55 mil habitantes que tiene la ciudad, la denominada "tasa de mortalidad bruta" fue de 6,3 personas cada mil habitantes en la comunidad en octubre de 2018 y 2019, respectivamente. En dicho mes de 2020, se elevó a 12,5 personas cada mil habitantes. Casi se duplicó la mortalidad.

En la segunda ola de la pandemia, en junio de 2021 es cuando se produjo la mayor cantidad de fallecimientos por las complicaciones generadas por el Covid-19 en Río Tercero. En dicho mes de 2020, aún no se había percibido el impacto del Covid en la ciudad. De hecho los primeros contagios se confirmaron en el mes de julio.

Según la última actualización del Registro Civil Municipal, en junio de 2020, cuando aún no se habían informado contagios por el Covid-19, los fallecimientos por diferentes causas fueron 37 en la ciudad. En el mismo mes de 2021, quienes dejaron de existir fueron 72 personas, 33 de las mismas por el Covid-19.

En junio de 2020, la proporción de personas fallecidas cada mil habitantes en Río Tercero, fue de 6,7. En el mismo mes de 2021, ese indicador, denominado Tasa de Mortalidad, fue de 13,00, o sea casi el doble. 

En octubre de 2020 y junio de 2021, meses con la mayor cantidad de fallecimientos por el Covid-19, la tasa de mortalidad se duplicó en Río Tercero. En el primer caso, comparado con el mismo mes de 2019 y 2018, en donde fueron 6,3 fallecimientos cada mil habitantes, en 2020 fueron 12,5 decesos por la misma población. En junio de 2020, cuando aún no se habían confirmado contagios de coronavirus en la ciudad, fueron 6,7 fallecimientos cada mil habitantes, mientras que en junio de 2021 se registraron en promedio 13 decesos por la misma cantidad de personas.   

Más que estadísticas

Como se apreciará, ese indicador demográfico muestra el impacto del Covid-19 en los meses en donde se registró la mayor cantidad de fallecimientos por las complicaciones que genera la enfermedad provocada por el virus Sars Cov 2.

Como está señalado y según lo expresa el Ministerio de Salud, la "tasa de mortalidad bruta", relaciona todas las muertes acaecidas en la población de un área geográfica dada durante un período de tiempo determinado con la población total de esa área en el mismo período. Habitualmente el resultado de esta relación se multiplica por 1000. De esa manera se estimó dicho indicador demográfico para este informe.

La supuesta "mentira" que los grupos negacionistas señalaban en el comienzo de la pandemia, no fue tal. Existe lo enunciado con anterioridad para desmentirlo. Nadie manipuló las estadísticas brindadas por el Registro Civil de una ciudad mediana del país. Sería disparatado pensar en ello, como también lo es, algo que aún ante la evidencia, los menos sostienen, aquello de que "todos los fallecimientos son reportados por Covid". Como se habrá apreciado, no fueron todos. Hubo más decesos, sí, pero a causa del Covid-19.

Retornando al comienzo, no se trata sólo de frías estadísticas. Son personas, historias de vida y seguramente sueños que se truncaron, además de familias que perdieron a sus seres queridos.

Te puede interesar