El "Gaucho Juan Jaime", a quien se lo recuerda con una plaza y un monumento en Río Tercero

El sábado 28 de agosto, Juan Jaime, el gaucho más recordado de Río Tercero, hubiera celebrado su cumpleaños. Uno de sus nietos, que lleva su nombre, narró la historia de su abuelo en una nota con Tercer Río Noticias.
Juan Jaime y Pichón
Juan Jaime (derecha) con su hijo "Pichón" (izquierda)

Fue un personaje entrañable de Río Tercero conocido como "el Gaucho Juan Jaime". Tiene un monumento y una plaza que lo recuerdan en la ciudad. También era conocido como "el último gaucho", no sólo porque haya sido aquel que llevaba de manera permanente el atuendo que lo identificaba como tal, además de preservar las costumbres criollas, sino por la "chispa" para elaborar, a modo de versos, sus recuerdos. Y por sus "gauchadas".

Nacido en Punta del Agua, una de las poblaciones con más historia de la región, sobre su lugar de origen y adonde llegaría después, señalaba sobre los lugares en donde vivió: "Con mil amores, de Punta del Agua me jui a Dolores; y allí en donde la gente se entrevera, me fui a vivir a Cabrera. Ahí perdí a mi madre, y con cariño y esmero, llegué a Río Tercero". 

Recordado por sus "gauchadas" y dignidad

"Será recordado no sólo por vestir siempre de gaucho, sino porque, y no lo digo por ser mi abuelo, siempre fue alguien servicial, dispuesto a hacer una gauchada para otras personas; así fue él en su vida", le comenta a este sitio, Juan Jaime, su nieto, que lleva su nombre. 

Sobre el segundo lugar que cita, "Dolores", Juan señala que se trata de un paraje rural, "colonia Dolores", cercano a Cabrera. Desde muy chico, quedó huérfano, fue boyero, y llegaría a Río Tercero en donde trabajaría "en la carnicería de Don Pancho Pellegrini", recuerda. "Se crío allí, como si fuera de la familia; es más, ellos hablaban piemontés, y mi abuelo también lo aprendió", señala sobre el dialecto del norte italiano. 

Rememora una circunstancia que refleja la dignidad de su abuelo y el amor por esa ropa que llevaba con sumo orgullo. En una oportunidad -relata Juan-  Pellegrini lo invitó a visitar Italia, para conocer dicho país. "Cuando estaban en el aeropuerto uno de los que también viajaban le dijo sobre mi abuelo, 'qué hacés con éste negro disfrazado'. Él estaba vestido como siempre lo estaba, porque lo sentía de verdad. Ofendido, se volvió a Río Tercero. Por su orgullo de ser gaucho no fue a Italia. Resignó ese viaje pero no sus principios", enfatiza.

Siempre vistió de gaucho, no solamente para ocasiones especiales. "Tenía prendas para los desfiles, las jineteadas, pero también para andar a diario. Esa era su vestimenta", indica hoy su nieto. Recuerda el cinto de cuero con la rastra, que su abuelo prestó y no pudieron recuperar. "Es una de las cosas que más sentimos, porque era muy especial para él".

Vivió siempre en la calle 9 de Julio, a no mucha distancia del Tanque de Agua de la Cooperativa de Obras y Servicios Públicos. Tuvo un sólo hijo, Hipólito Francisco “Pichón” Jaime. Quien narra la historia del gaucho a Tercer Río Noticias, es el hijo varón de "Pichón". "Llevo con sumo orgullo el nombre de mi abuelo", dice quien tiene 57 años, y cuenta que ese orgullo se traslada a sus dos hijos y dos nietos. "Somos parte de su sangre", apunta.

Dos casas y los nombres

Recuerda que la descendencia directa, son sus tres hermanas, Gladys, Silvana, Daniela, y él. Su nombre también es parte de una anécdota. "Cuando el abuelo hizo las dos casas en calle 9 de Julio, había un Aguaribay. Entre tres lo abrazaban por el espesor del tronco de aquel árbol. En una de las casas, la que da hacia calle Sarmiento, había escrito en la vereda 'Hipólito', y en la que da a calle Bolivar, en la vereda escribió Juan Jaime", explica su nieto.

Cuando "Pichón" se casó, "el pedido de mi abuelo para él, fue que me pusiera los nombres que había escrito en las veredas, y así fue que me bautizaron como Hipólito Juan, aunque todos me conocen por el segundo nombre". Y agrega: "No es novedad que mi abuelo era radical de Hipólito Yrigoyen, que le dio derechos al pueblo", señala. Recuerda que "la cuestión venía de familia, ya que la misma se identificaba inclusive con Leandro Alem".

En la foto principal de esta nota, se lo observa a Juan Jaime, a la derecha de la imagen, hace décadas, sobre su caballo, "El Resbaloso"; y a su hijo, "Pichón", con el suyo, "El Poroto".

Juan Jaime

Monumento y plaza

Lo del monumento, fue especial, porque se emplazó y descubrió estando este vecino en vida. Fue el único habitante al que se le rindió un homenaje con una escultura en esa condición. Ocurrió en la década del ochenta. A su fallecimiento, en los noventa, no sólo quedó el monumento, sino que el espacio en donde está, fue bautizado "Plaza del Gaucho".

Recuerda su nieto que dicho sitio era especial para él. "Iba y se quedaba por horas allí, en donde hay mucha arboleda, charlaba con la gente, porque había mesas y bancos, y cuando le preguntaban por qué siempre se quedaba por mucho tiempo, él les respondía también con picardía, 'porque ésta es mi plaza'", señala. El sitio posee una frondosa vegetación y se encuentra al sudeste de la ciudad. Muchas personas puede que pasen o visiten dicho espacio verde, observen el monumento que lo recuerda, y no conozcan en detalle quién fue.

Monumento a Juan Jaime

Jinete, arquero de Atlético y el "ultimo gaucho"   

Participaba de domas, desfiles, jineteadas, pero también incursionó en deportes como el fútbol, llegando a jugar como arquero en el Club Atlético Río Tercero. Para describir al equipo en el que había jugado, en una entrevista con el programa televisivo Mate Cosido, así, con "s", difundido en los '90, sobre aquella época de futbolista, también lo hacía con rima: "Allá en mis tiempos de mozo, cuando Atlético tenía la cancha camino a Los Tres Pozos, que le decían potrero, porque largaba los caballos el carrero Cardozo (...)"

Dueño de un humor especial, con algo de ironía, en dicha entrevista al ser consultado porque se lo llamaba "el último gaucho", decía que esa denominación le había quedado luego de un desfile en Córdoba, cuando alguien preguntó quién cerraba la formación, y le respondieron, señalándolo: "Ése, el último gaucho". Sonreía: "Y ese gaucho era yo".

Se lo recuerda efectivamente como "el último gaucho", que se identificaba y mostraba como tal, llevando orgulloso su atuendo siempre, no sólo en ocasiones especiales, amaba los caballos, cultivaba las costumbres criollas, respondía con versos sobre su vida, y por ser alguien servicial para con los demás. Fue, sin dudas, un personaje de la ciudad. Sobre la razón por la que estimaba que en Río Tercero se lo reconociera y quisiera, respondería en aquella entrevista: "Será porque soy el último gaucho, ese que hace la última gauchada (...)"  

Fabián Menichetti

Locutor M.P 7724 - Periodista - Editor Tercer Río Noticias. Director periodístico Mestiza Rock - Autor de los libros: Noviembre (1997) y Esquirlas de Noviembre (2011)

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