En tres décadas, el fuego afectó al 58 por ciento de las sierras cordobesas

Provinciales 24/07/2021 Por Tercer Río Noticias
En tres décadas, se quemó prácticamente el 58% de la geografía serrana en la provincia de Córdoba. El dato surge del banco de datos al que tuvo acceso el portal UNCiencia, y que registra, año por año, las áreas dañadas por el fuego.
Incendios Sierras de Córdoba
Incendios en las sierras de Córdoba (Imagen: UNCiencia)

Los datos son elocuentes y preocupantes: El fuego afectó el 57,9% de las sierras de Córdoba entre 1987 y 2018. En esos 31 años, 9.210 focos asolaron 1.609.672 hectáreas, el equivalente a casi 28 ciudades de Córdoba, la capital provincial, señala el portal UNCiencia en un informe publicado hace algunos días. 

No incluye el estudio los incendios del año pasado, 2020, con lo que el mapa sería aún más alarmante en cuanto a la afección por los incendios que sufrieron las sierras cordobesas. 

La publicación surge del banco de datos sobre incendios creado por un grupo de investigación del Instituto Gulich, dependiente de la UNC y la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae), señala el portal  

Se trata de una cartografía histórica de las áreas quemadas. El propósito de la misma es proveer información científica sobre los patrones espaciales y temporales que sigue la ocurrencia de estos disturbios en las sierras de Córdoba. 

La base consta de 31 archivos vectoriales georreferenciados, uno por cada año. En ellos, las superficies alteradas por las llamas están delimitadas mediante polígonos, cuyos vértices corresponden a pares de coordenadas (latitud/longitud).

Cada registro fue producido a partir de imágenes capturadas por satélites del programa Landsat, del Servicio Geológico de Estados Unidos, a las que se accedió a través de la plataforma Google Earth Engine.

Especialistas del Instituto Gulich efectuaron un primer análisis sobre ellas y luego las sometieron a un procesamiento semiautomático en la nube para generar las “cicatrices” (polígonos) provocadas por las llamas.

Actualmente, esa treintena de documentos atraviesa un proceso de revisión exhaustiva para incrementar su precisión, corregir falsos positivos y agregar incendios omitidos.

Cuando finalice esa etapa, todo el material estará disponible en el portal de esa institución. Será de acceso libre, tanto para la comunidad científica como para el público general.

Incendios Córdoba

1988, el año con más hectáreas afectadas

El año 1988 fue el peor del período analizado. Se registraron 961 focos que se extendieron más de 350 mil hectáreas. En el informe, se aclara que si bien 2015 registró el menor número de incidentes (45), el ciclo con menor superficie degradada fue 2014 (2.135 hectáreas).

Del relevamiento surge que el 2,2% de los incendios fue responsable del 71% del área total quemada entre 1987 y 2018. Se trata de disturbios de gran escala, que superaron cada uno las mil hectáreas. En el extremo opuesto, más del 86,3% de los siniestros –todos menores a 100 hectáreas– afectaron un 11% de la superficie total afectada por el fuego.

En el período estudiado, un 21% de las sierras (585.861 ha) se quemó una vez; un 9,5% (264.126 ha) en dos oportunidades; y un 3,2% (89.966 ha) tres veces. Además, 44.996 hectáreas quedaron bajo las llamas en cuatro o más oportunidades durante el lapso analizado.

Un video con la progresión, año tras año

En un video, se observa la progresión temporal de como el fuego afecto a las serranías cordobesas. El mismo permite dimensionar la extensión total de la geografía provincial dañada.

Las consecuencias

Cita el portal UNCiencia, que el inventario de consecuencias adversas asociadas a la ocurrencia de estos eventos podría alimentar una lista interminable.

Un documento elaborado por el equipo responsable de la cartografía histórica señala que el fuego contribuye “a la disminución de la diversidad y distribución de los bosques, favorece la erosión del suelo, reduce la infiltración y aumenta el arrastre de materiales”.

Los últimos puntos resultan cruciales, ya que ambos “modifican la calidad del agua, así como el servicio de regulación hídrica que prestan los ecosistemas”, según explican.

Con todo, tener una radiografía precisa de cuándo y dónde se desata un incendio, o qué extensión perjudica hasta ser extinto, resulta una tarea prácticamente imposible desde el terreno.

Allí es donde el sensado remoto satelital puede aportar información de vital importancia. En esencia, porque permite el monitoreo sistemático de la superficie terrestre desde el cielo, así como el análisis del estado de la vegetación.

Conocer las zonas más propensas a sufrir este tipo de eventos es un insumo crucial, señala el informe. No solo posibilita gestionar el riesgo de incendios y delinear planes preventivos, sino prever medidas de rehabilitación para los espacios degradados.

En equipo científico que elaboró este material, estuvo compuesto por Juan P. Argañaraz (Gulich-Conicet), Nicolás Mari (INTA-Gulich) y Marcelo Scavuzzo (director del Gulich). Maestría de Aplicaciones en Información Espacial – Autores del proyecto inicial: Santiago Bustos Revol, Sofía Viotto, Juan Pablo Clemente, José Benitez, María Victoria Marinelli.

Fuente: UNCiencia

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