Sufrir el trabajo...

Opinión 14/06/2021 Por Carlos Pajtman * (Especial)
"Muchas mujeres y hombres, lejos de sentirse realizados con su trabajo, lo padecen". Así comienza esta columna del abogado Carlos Pajtman.
Salud en el Trabajo
En ocasiones, el trabajo no se disfruta. Se sufre.

La palabra trabajo deriva de un término que concluye siendo un instrumento de tortura (Tripalium); no obstante ello mucho se dice y se escribe sobre la “dignidad” de ganarse la vida con el trabajo. En esto no hay problemas.

También tenemos que decir que no todo es así, y no todos los trabajadores y trabajadoras son tratados acorde  a la “dignidad”  a la que nos referíamos en el primer párrafo.

Hay quien dice que "todo trabajo implica sufrimiento". No lo veo así, pues cuando el trabajo es realizado como resultado de una vocación, puede ser muy placentero. Pero si tenemos claro que muchos trabajos son un sufrimiento, y si no tiene que ver con tu vocación, aún peor. Ahora hay muchísimas, demasiadas, ocasiones en donde el empleador o la misma naturaleza del trabajo que se realiza, lo hace más difícil y concluye siendo insalubre (malo para la salud).

Las maneras de afectar la salud en el trabajo tiene muchas caras: desde el accidente sufrido por un simple accionar mecánico, la enfermedad, como consecuencia de tareas repetitivas o sin las adecuadas protecciones y también, las psicológicas y psiquiátricas.

El maltrato y la salud

Vamos a abordar, en esta columna, el punto del "maltrato" y la situación de la salud psicofísica.

Aparece aquí el maltrato en el trabajo como una versión inesperada y violenta  de la relación de empleo. Es ese momento, en donde un trabajador o trabajadora empiezan a ser violentado o violentada en su espíritu de manera coordinada, constante y sistemática con un destrato, falta de reconocimiento y ese insulto permanente y socavador, en donde no solo se presiona todo el tiempo, sino se le dice al dependiente “sos un inutil”, “sos un burro”, “pasas mucho tiempo en el baño”, “cambiá esa cara”; o se toman actitudes que lo hacen sentir de esa manera.  En definitiva, son muchos los tratos denigrantes de los cuales ahora solo mencionamos aquí algunos a modo de ejemplos, pero quien los sufre, sabe de que hablamos.

Este trato es una persecución a la persona del trabajador o trabajadora, ese trato persecutorio causa sufrimiento y enferma a los empleados, ese maltrato se conoce como Moobing y es un trato que violenta a la ley laboral, de prevención de enfermedades laborales y, en definitiva, perjudica al trabajador, con todo lo que ello implica (hay muchos trabajadores que terminan con ataques de pánico, fruto de dichos maltratos).

Hay maneras de protegerse contra ello. La ley argentina prevé defensas, y los primeros responsables son los patrones. Es decir que quien proporciona una fuente de trabajo también debe proveer a la existencia de un ambiente sano y limpio de trabajo. “Sano”, implica, también, "sano para la mente". 

Quien emplea debe velar por la salud psicofísica de los trabajadores.

Los mecanismos psíquicos no pueden ser atacados ni perturbados por una relación laboral. 

Pueden darse casos de acoso, hostigamientos y hasta violencia física, no solo por el empleador, sino hasta por un empleado, que comparte las tareas. Pues bien, tampoco es tolerable. Y continúa siendo el patrón el primer responsable. No hay motivos para que en el trabajo una persona sea atacada de ninguna manera. 

En casos como estos, nunca el trabajador está indefenso. Podemos corregir y hasta hacer pagar el daño que se causa. La prueba de esta tutela es compleja, pero se puede organizar y obtener con un buen asesoramiento.

* Carlos Pajtman (Abogado - M.P.10-092)

Carlos Pajtman

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