La ciencia y el sistema de salud, como antídotos para los negacionistas y las "operaciones"

Análisis 12/06/2021 Por Fabián Menichetti
Los científicos y el personal de salud, en medio de la pandemia, son quienes mitigan el dolor y brindan esperanzas en este momento, cuando aún el negacionismo y la perversión de ciertas "operaciones" no tienen límites en hacer más terrible la tragedia que se está viviendo.
Covid Laboratorio
La ciencia argentina y el sistema de salud

Muchos científicos, al igual que el personal de salud, que conforman la línea de batalla en contra del virus que colocó al mundo al revés, con la pérdida de millones de vidas, no números diarios, y que dejó a familias con un dolor que no se marchará nunca, no solamente son merecedores de aplausos, sino de mucho más. 

Ya en este sitio de noticias, se aludió a los logros de la ciencia argentina, con especialistas formados en el país, además del personal de salud que no solamente atendió, y lo sigue haciendo, a los pacientes con Covid-19, enfermando y perdiendo la vida en muchos de los casos. Por ello es importante que sean reconocidos/as. 

En un país de memoria corta, en donde se olvida lo que sucedió, no hace 10 o 20 años, sino lo que ocurrió hace un mes o ayer nada más, es imprescindible hacer un ejercicio urgente de esa memoria. Lo necesitamos. Luego de la crisis de 2001, y desde 2003 comenzaron a impulsarse programas desde la Nación para repatriar a científicos que se habían marchado. Uno de ellos, creado en el año 2000, sería relanzado en el año 2003.

Entre 2003 y 2016, retornaron al país 1.300 científicos, que fueron a dependencias públicas y privadas. Un proyecto convertido en ley en 2008, establecía como política de Estado la repatriación de quienes se habían marchado. En 2007 se creaba incluso un Ministerio de Ciencia y Tecnología. Era una novedad por entonces.

En aquel periodo fueron repatriados un promedio de 100 científicos por año. Luego, esa llegada al país decayó abruptamente. A esto también hay que mencionarlo. En 2017, los repatriados fueron dos, y en 2018, cuatro. Inclusive muchos de los que retornaron volvieron a marcharse. Los que se quedaron reclamaron más recursos.

El sitio Chequeado, recordaba que desde 2008 la repatriación de científicos era una política de Estado fijada por ley. Agregaba: Sin embargo, en 2016 y 2017 cayó la cantidad de residentes en el extranjero que ingresaron al Conicet, mientras que en 2017 y 2018 también disminuyó -aún más- la cantidad de científicos ayudados por este programa. Y marcaba: Los especialistas destacan entre las causas la menor inversión en Ciencia y cambios en los ingresos a la carrera del Conicet.

El programa de preguntas y respuestas

Antes de la llegada de la pandemia, los organismos oficiales no tenían el mejor financiamiento. Recuérdese una científica que ¿casualmente?, participaba de un programa de preguntas y respuestas para obtener el premio en dinero. El objetivo, decía, era lograr los fondos para proseguir con una investigación sobre el cáncer. Se llevó el premio mayor.

El problema, en realidad, no era que hubiera respondido incorrectamente las preguntas, sino el hecho de tener que acudir a un espacio televisivo para obtener esos recursos, ante la ausencia del Estado en la inversión. El mensaje, sin dudas, enmascarado en un espacio televisivo, naturalizaba la desinversión pública en ciencia y tecnología. 

Es más, el conductor del espacio, que ahora dejó los ciclos televisivos de preguntas y respuestas o de moderar paneles sobre política, para dedicarse a conducir un reality sobre cocina, le preguntaba cómo eran conocidos los agentes del estado que no trabajaban. Respuesta demasiado obvia: "ñoquis". La demonización de todo lo que fuera estatal, al igual que en los '90, con la empleada pública de Gasalla, a la orden del día. ¿Casualidad?

Fortalecer la ciencia y el sistema de salud

En diciembre se relanzó el programa de repatriación Raíces (Red de Argentinos Investigadores y Científicos en el Exterior). Muchos de esos científicos son los que, iniciada la pandemia, con lo que existía, comenzaron a trabajar en proyectos para que el país pudiera contar con los elementos necesarios, sin tener que depender de lo que llegara del exterior. Fue así que pudieron desarrollarse avances importantes.

Lo actual tiene relación con la producción de vacunas en una articulación pública-privada, como el desarrollo de las mismas, que están siendo gestadas por investigadores del país. 

La pandemia, por otra parte, hizo que en la denominada "cuarentena eterna", que duró exactamente 39 días, no siendo tan "eterna", se pudiera reforzar el sistema de salud pública en el país, agregando camas, construyendo hospitales modulares, inaugurando otros no concluidos, restableciendo un Ministerio de Salud, además, que había sido degradado a Secretaría. En ese periodo, se reforzó el sistema sanitario, y el mismo no colapsó.

La llegada de la "segunda ola", colocó a dicho sistema en tensión por la ocupación de camas, pero tampoco faltaron desde marzo del año pasado, quienes salieron a las calles a manifestarse por "la libertad", como si el concepto de la misma fuera sólo individual, y no colectivo, como debería ser en un contexto como el actual. No faltaron, tampoco, quienes, dirigentes, promovieron que la gente saliera sin respetar las medidas sanitarias, un sector político y también comunicadores/as, generándose lo que se generó luego.

Negacionismos y otras cuestiones

No se está hablando aquí sólo de los "negacionistas", quienes señalan que lo sucede no está sucediendo, que con las vacunas se introduce un chip que modifica el código genético, o que el virus es diseminado por las antenas de 5G. Las conspiraciones existen, sin dudas, pero al dislate total, en la misma línea de que la tierra es plana, por caso, transcurre un extenso camino. Se alude aquí, también, a las personas que deberían tener, por sus funciones, algo, un poquito al menos, de responsabilidad social, ciertos dirigentes y comunicadores. 

El virus existe en un mundo redondo, y si lo quieren, también plano, y lo único que puede detenerlo son las vacunas. Lo explicó un científico, que lejos está de ser parte de una conspiración mundial al columnista que escribe. Y lo hizo gráficamente: el virus, como todos los virus, discurrió primero en un cauce sin piedras.

Cuando comenzaron a surgir piedras en ese cauce, el virus empezó a encontrar obstáculos en su curso, pero, obvio, siguió haciendo daño. Si bien las vacunas varían en su grado de efectividad, son esos escollos. En los países con gran parte de la población inoculada, Israel o el Reino Unido, se percibió. Bajaron los contagios y las muertes en el segundo país, mientras que en el primero, progresivamente se está retomando la normalidad. 

Lo aseguran todos los especialistas más o menos reconocidos, pero que adoptan una actitud responsable frente a lo que está sucediendo: vacunar y vacunar, además de cuidarse, es la solución, en una carrera contra el tiempo hasta lograr la añorada "inmunidad del rebaño". Para ello, debe estar inmunizada al menos a un 70 por ciento de la población.

Existen grupos como los autodenominados "Médicos por la Verdad", cuya verdad se derrumba cuando comienzan a colapsar las terapias intensivas, al igual que otros, negando la pandemia. Son quienes en los peores momentos de la misma salieron a manifestarse.

Uno de ellos, referente de este grupo en el país, un oftalmólogo, estuvo procesado en 2011 por haber simulado una operación de glaucoma a un paciente en el Hospital Naval de Ushuaia. Cobró los honorarios a la obra social DIBA. El hombre comprobó que el problema seguía, por lo que acudió a otros profesionales. Se dedujo finalmente que la operación no había existido, además de estar mal diagnosticado. Obtuvo la probation (suspensión del juicio a prueba), debiendo cumplir un año de tareas comunitarias y pagar una multa.

Quien se presenta en algunos videos en las redes sociales, casi como una especie de guía espiritual, ataviado con atuendo gauchesco y una boina roja, no sólo fue conocido por ese juicio. En El Bolsón, un paciente denunció recientemente que por una mala praxis quedó ciego del único ojo con el que podía ver, y que, en su momento no le inició una demanda judicial, por no contar con los recursos. Ese es uno de los referentes del grupo.

La única verdad es la realidad de lo que sucede, parafraseando a Aristóteles, que acuñó esa frase hace más de dos mil años. Y es la tragedia sanitaria que sufre el planeta. 

Este negacionismo de lo que está ocurriendo, no está sólo el país, sino en el mundo. En Estados Unidos, estos grupos radicalizados, pequeños, tal vez, pero ruidosos y con llegada en las redes sociales, hicieron dudar a las personas de vacunarse. A ese país, que acaparó gran cantidad de dosis, y que retuvo otras, como las producidas en su principio activo en Argentina, y molesto porque surgieron otros productores de vacunas, promueve que las personas se inoculen, a cambio de bebidas o billetes de loterías, entre otros beneficios. 

Ahora se muestra en una posición altruista, ofreciendo donaciones de vacunas por tres razones: la primera, porque le sobran, al no poder ser colocadas; la segunda, por la competencia; y la tercera, porque conoce que si el mundo no termina por vacunarse, continuarán complicados. En el juego de la geopolítica, no es la solidaridad lo que moviliza a la potencia del norte en donar vacunas, sino la estrategia de no quedar mal parada.

En junio del año 2020, los negacionistas de la pandemia, o que consideran que el virus se distribuye por los países de manera discrecional según ciertos designios, salieron en tres ciudades de Bolivia a quemar antenas de 5G, sin considerar un detalle: las mismas no eran de esa tecnología, que no había llegado. Conclusión: los creyentes de que el virus es esparcido por el 5G, se quedaron sin telefonía al destruir antenas de 2G, 3G y 4G.

Recientemente, se conoció de quienes negaban la pandemia o la minimizaban en Neuquen, con el sistema de salud tensionado, en uno de los hospitales, solicitando por atención. Lo relató una médica que contó que un fin de semana había atendido a pacientes, concurrentes de "fiestas clandestinas", además de manifestantes anticuarentena que les pedían perdón. Por supuesto que recibieron atención y una cama si era necesario. 

En las marchas que se gestaron en Argentina, fue un collage de expresiones: negacionistas, sectores de la oposición que utilizaron (utilizan) políticamente a la pandemia; los mal llamandos "libertarios", que consideran que son libres, si lo desean de contagiarse, sin reparar que en ese concepto de libertad, mal comprendida, pueden ser libres de contagiarse, pero no de transmitir el virus al resto de la sociedad. Y la lista continúa, claro.

Vacunas

El resultado fue que los contagios se incrementaron exponencialmente y las muertes comenzaron a crecer. Luego calificaron a una de las vacunas de "veneno", esto sin contar a quienes aseguraron que la colocación de la esta y otras, hacían que ¡un imán podía adherirse al brazo, luego de la aplicación! No ocurrió sólo en la Argentina.

Por supuesto, en ese juego perverso, promovieron los contagios y luego, inclusive ahora, plantean el mal manejo de la pandemia, sin contar el lobby descarado por una vacuna de USA. La lista podría ser extensa sobre las operaciones de la oposición, de los medios, y, claro, crasos errores del Gobierno, como anticipar el arribo de dosis, sin considerar que había un cuello de botella mundial en la entrega; el escándalo de los denominados "vacunados VIP", sin contar los medios masivos de comunicación que eso sucedía también en algunas provincias, o que en CABA, se entregaban vacunas a prepagas y obras sociales.

En el último punto, es importante recordar que la compra de vacunas fue por parte del Estado Nacional, ergo, que nos corresponden a todos los argentinos. Que una administración las entregue a prepagas y obras sociales, para ser colocadas a sus beneficiarios, no es lo correcto. Los medios grandes, no porque sean grandes en el sentido de la seriedad con la que trabajan, sino porque son masivos, la mayoría, lo invisibilizaron.

Pasaría el tiempo, y las operaciones fueron, como está señalado, por las vacunas. Las del gigante laboratorio de USA, fue un ejemplo. Las afirmaciones difundidas en ciertos programas "periodísticos", fueron desmentidas por el propio laboratorio. Hasta un diputado llegó al extremo, luego de la exposición del representante de esa farmaceútica, de señalar que debería haberse invitado a la misma a la redacción del proyecto de la ley de vacunas, por una palabra que obstaculiza el acuerdo. Independencia nacional, a marzo.

No fue todo. El mecanismo Covax, para vacunas Covid-19, es una de las herramientas promovidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Comisión Europea y Francia, para garantizar el acceso equitativo de todos los países a una vacuna que funcione. No hace mucho se indicó que el Gobierno había rechazado el ofrecimiento de Covax, para la llegada de las vacunas de Pfizer. Otra vez el sitio Chequeado, aclaró la cuestión.

Circulan en las redes sociales posteos que afirman que “el director del Fondo COVAX confirmó que el Gobierno argentino rechazó la vacuna Pfizer”, señalaba Chequeado. No sólo en las redes. Un medio lo publicó, siendo replicada la noticia. Chequeado la calificó como "engañosa". Si bien el representante para América Latina del Fondo COVAX, Santiago Cornejo, dijo que la Argentina “nos ha dicho que no” a un eventual acuerdo para acceder a vacunas de Pfizer, luego explicó que fue porque el país no tenía el marco legal adecuado.

El propio Fondo COVAX también aclaró: “Aunque interesada en la vacuna Pfizer, la Argentina no pudo cumplir con las consideraciones de indemnización y responsabilidad para finalizar el proceso con COVAX”, apunta. Cornejo señaló: "La Argentina tenía interés de recibir la vacuna de Pfizer a través del mecanismo Covax, pero como no acordó con los términos de indemnización y responsabilidad del fabricante no pudo continuar (...)"

Se indicó, también, que "Argentina frustró la llegada al país de 13 millones de vacunas de Pfizer", que podrían haber arribado entre finales del 2020 y el primer trimestre de este año. La empresa estadounidense, a través de su representante, aclaró en la Cámara de Diputados que "de las 13,2 millones (de dosis que se habían mencionado en la negociación)" con el Gobierno, "un millón (iba a ser entregado) antes de 2020, dos millones en el primer trimestre de 2021, cinco millones en el segundo trimestre, y el resto en el cuarto trimestre".

No obstante, otros países de la región, conocen de los incumplimientos del gigante de la industria farmacéutica: Chile, compró millones y llegaron una decena de miles; Brasil, que adquirió decenas de millones, había recibido apenas 200 mil hasta hace algunos días. 

Se indicó que una de las vacunas de origen chino, que se aplica en la Argentina, Sinopharm, generaba muy pocos anticuerpos. Hasta en ciertos medios, no inocentemente, ¿confundieron? la que se aplica en el país, con la Sinovac, que se coloca, por ejemplo, en Chile y Uruguay, en donde un estudio reveló que sí son escasos los anticuerpos con la primera dosis. Como se apreciará, la desinformación, exprofeso, no parece ser casual.

"La Argentina fuera de la lista de los 92 países que recibirán las dosis de Pfizer que donará Estados Unidos", fue la afirmación más reciente. Claro que los medios que publicaron ese título, y quienes cuestionaron que sea así, no agregaron que esa "ayuda", está dirigida a los 92 países de ingresos bajos o medio-bajos que son financiados por Covax. En la lista, no están incluidas las 80 naciones "autofinanciadas" (que aportan para recibir su porcentaje de vacunas), entre las que está Argentina y casi toda Sudamérica, a excepción de Bolivia.

Vacunación no tan lenta

Relacionado con la vacunación, se indicó que el ritmo de inoculación es lento en el país, y se sitúa por debajo, por caso, de Chile. Lo que no deben conocer, es que en la última semana, la inoculación cada 100 personas, posicionó a Argentina, en dosis aplicadas, como el segundo país de la región, y uno los primeros cinco en toda América.

La información surge del sitio Our World in Data (OWD), de la Universidad de Oxford. La vacunación, se toma cada 100 personas, ya que no se pueden comparar en dosis aplicadas, como se lo hizo, un país como Brasil, con más de 200 millones de habitantes, con Uruguay, por caso, que tiene 3,4 millones. Al sábado 12 de junio, en Sudamérica, el último país, Uruguay, había aplicado 0,94 vacunas; Argentina, 0,75; Surinam, 0,74; y Chile, 0,73.

Luego, Brasil y Colombia, llevaban colocadas cada 100 habitantes, 0,4 dosis. La región de América, con más vacunas colocadas es República Dominicana con 1,56 dosis; le sigue Canadá, 1,09; Costa Rica, 0,76; y como está señalado, Argentina, con 0,75 dosis aplicadas cada 100 habitantes. No se trata de que un país, aplique más dosis que otro, ni de un carrera para conocer quien coloca más vacunas, sino que las mismas lleguen a todos.

Plantearlo de esa manera, sea desde la oposición o desde el oficialismo, suena a una discusión que agrede al sentido común en cuanto a la salud, que no tiene preferencias partidarias. Incluso los "negacionistas", tienen una cama, si se contagian y necesitan ser hospitalizados, sea en el sistema público o el privado. Y si lo quieren, una vacuna.

Conclusión

Ya la pandemia tiene casi un año y medio. En el trágico camino de la misma, como está señalado en el comienzo, han quedado no solo números diarios de personas fallecidas, algo que, con el paso del tiempo, comenzó a naturalizarse, cuando no debería ser así. Es una tragedia del día a día a la que asistimos como sociedad. Son más de 80 mil vidas que se perdieron, son historias y familias destrozadas. No son solamente fríos números.

La pandemia, entre el negacionismo, las falsas noticias en las redes, las operaciones mediáticas, ciertas mezquindades sectoriales y dirigenciales, el odio que no estuvo ajeno en la nociva "grieta" que padecemos, y que se constituyó en una aliada de este maldito virus, han hecho que la tragedia sea aún más terrible. Para ciertas personas y también comunicadores/as (no hay que ser hipócritas en esto), es como que la historia del país comenzó cuando se inició la pandemia. No es así. Está expuesto con datos comprobados.

Llegamos a la misma con una economía endeble y desquiciada, un sistema de salud con personal precarizado y extenuado, la ciencia con escaso financiamiento. No comprender ese escenario, sería una necedad absoluta. Un sector de la oposición (no toda), jugó un juego que desconoce lo mencionado. Lo lógico sería que no lo hiciera. 

Estuvimos quienes nos ilusionamos en el comienzo de este trágico momento que nos toca atravesar, con la fotografía del comienzo: la del oficialismo y oposición, sentados a la misma mesa, pero no tardaron en llegar los roces, las chicanas, los debates, en ocasiones, bizantinos, en medio de lo que sucedía. Y sí, en el medio de lo que está ocurriendo.

Estuvieron quienes, como se apuntó, promovieron que la gente saliera a contagiarse, y quienes lo creyeron (creen) un invento y se manifestaron en los picos de los contagios.

Mientras todo eso ocurría, y ocurre, como la quema de barbijos en el Obelisco, los científicos trabajaban sin descanso para encontrar soluciones, y mientras se desarrollaba en octubre el año pasado, en el peor momento de la pandemia, una especie de fiesta electrónica luego de una marcha "por la libertad", frente al Patio Olmos de Córdoba, a pocos kilómetros, en el Hospital de Jesús María, fallecía un enfermero por el Covid-19.

Un especialista, no hace mucho, en diálogo con este sitio de noticias, señalaba: "La historia siempre coloca las cosas en su lugar. Quienes promovieron este desastre, en algún momento tendrán que hacerse cargo".

Ojalá que esta vez la historia no necesite de una revisión. Y que la inversión en ciencia y salud, se potencie después de esta tragedia. No existe una "infectadura", ni tampoco nos gobiernan los "científicos". Si no fuera por los mismos y las mismas, que trabajan y recomiendan, y por el personal de salud que ya no puede más, sería aún más terrible.

Fabián Menichetti

Locutor M.P 7724 - Periodista - Editor Tercer Río Noticias. Director periodístico Mestiza Rock - Autor de los libros: Noviembre (1997) y Esquirlas de Noviembre (2011)

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