Evitar que la denominada "segunda ola" se convierta en un tsunami

Análisis 27/03/2021 Por Fabián Menichetti
Todos los especialistas coinciden: más allá de las vacunas que se puedan estar colocando, ante lo que se denomina "segunda ola" de la pandemia, lo más eficaz para mitigar su impacto es mantener las medidas de prevención social.
Barbijo 3

Todos los especialistas coinciden: usar barbijo, mantener el distanciamiento, lavado recurrente de manos, evitar las reuniones sociales. Los países de Europa, enfrentaron y están enfrentando una segunda y hasta una tercera ola, tanto o más fuerte que la primera por la pandemia de Covid-19. La están sufriendo naciones de la región. La coincidencia de quienes estudian el comportamiento del virus Sars Cov 2, es profundizar la prevención.

Más allá de los controles y medidas que puedan decidir los diferentes niveles del Estado, los profesionales señalan que mucho o casi todo pasa por la responsabilidad social, no minimizando el impacto de este virus. Hace algunos meses, el infectólogo Hugo Pizzi, que no es parte de ninguna "conspiración mundial", decía en diálogo con este sitio de noticias: "Quien dice que no es para tanto, que se lo explique a quien perdió un ser querido". 

El aumento de contagios, enciende luces de alerta ante lo que se preveía: la llegada de la temida "segunda ola". Algunos países como Brasil, con un presidente como Jair Mesías Bolsonaro, que de Mesías sólo tiene el nombre, no sólo minimizó a la pandemia, señalando que se trataba de una "gripezinha", sino que alentó a que la gente no se cuidara, viven una tragedia sanitaria. En algunas personas, la Covid-19, puede pasar sin complicarlas, pero en otras sí. No es "meter miedo", como puede suponerse. Es la realidad, lo que sucede. 

Ante una segunda ola de la pandemia en el país, más allá de las medidas oficiales, está la responsabilidad social. Por supuesto que la comunidad está cansada de transitar esta denominada "nueva normalidad" (también quien escribe lo está), pero es por ello, y por respeto a quienes sí se cuidan, que debe extremarse más que nunca la prevención.

El intendente de Los Cóndores, Diego Blengino, con un aumento de contagios, expuso que hay personas que transitan la enfermedad o "contactos estrechos" que violan el aislamiento. Si eso sucede en una población, en donde como bien lo señaló el jefe comunal, es más sencillo de controlar, al no ser tan grande, es de imaginarse lo que está ocurriendo en comunidades de mayor cantidad de habitantes que son cientos o miles quienes deben cumplir con esa medida. Conclusión: ello no sólo está sucediendo en Los Cóndores. 

No deben conocer quienes violan esa medida, en el caso de una denuncia, lo que señala el artículo 202 del Código Penal Argentino: "Será reprimido con reclusión o prisión de tres a quince años, el que propagare una enfermedad peligrosa y contagiosa para las personas".  Ni tampoco lo que dice el artículo 205: "Se impondrá prisión de SEIS (6) meses a DOS (2) años, al que violare las medidas impuestas por la ley o por las autoridades competentes para impedir la introducción o propagación de una epidemia".

¿Es necesario qué eso suceda? ¿Qué se llegue a una denuncia? ¿No se trata, en todo caso, de una cuestión de responsabilidad social y hasta de solidaridad con quienes se encuentran en los denominados "grupos de riesgo", en muchos de los casos en las propias familias de quienes creen que esta pandemia y la enfermedad provocada por el virus no es tan grave?

Se ha citado en estas columnas en infinidad de oportunidades, y ahora, una vez más, para quienes aluden a la "libertad" y por ello no consideran que deben mantener las medidas preventivas: puedo ser libre, si lo deseo, de salir a contagiarme, pero no de salir a contagiar a otras personas. La "libertad" es un bien colectivo, no solamente individual.

Como está señalado, están quienes sostuvieron y sostienen que dicho virus pandémico no era y no es tan grave. Ahora, en una curva ascendente nuevamente, reniegan de utilizar barbijos, no respetan distanciamientos ni otras medidas. Las reuniones con decenas de personas, además, continúan como si nada estuviera sucediendo, pero está ocurriendo. 

"Las vacunas son un negocio", aseguran quienes no creen, creen a medias o creen que el virus existe o existió por una conspiración. ¡Vaya novedad qué la industria de los laboratorios es un negocio! Nadie lo niega. Pero, como está señalado, no se puede negar la presencia de un virus, por lo expresado previamente. Y si hay tres cosas que descubrió la ciencia para que se viva más, son: las vacunas, los antibióticos y el agua potable. 

Un grupo de médicos y médicas, que decían (aún lo dicen) tener la "Verdad", apuntaron y apuntan a una conspiración, señalando que no es tan grave, llamando a romper las medidas sanitarias en videos viralizados. Otro médico, que había llorado en una entrevista por el personal de salud que estaba falleciendo al resultar contagiado, respondería en un reciente diálogo con este sitio: "Esa 'verdad' que dicen se les termina cuando se llenan las terapias".

Muchas personas les creyeron. Les creen. Aún después de un año de lo que está sucediendo. Aún después de millones de contagios y millones de muertes. Aún después de imágenes como la de los países europeos, con pasillos en la primera ola en los centros de salud, atestados de pacientes aguardando por ser atendidos. Aún después de médicos llorando porque debían elegir entre quienes vivían y quienes morían. Aún después de observar lo que ocurre ahora, un año después, en Brasil. Una imagen como aquellas.

Es real que las conspiraciones existen. Son parte de la historia. Nadie lo niega, pero el mundo es redondo y está comprobado desde hace tiempo. Y en este mundo que es redondo, no plano, el virus existe. Pudo haber salido de un mercado de animales en China, también de un laboratorio, emergido de un repollo o extraído desde la parte inferior de una baldosa. Lo cierto es que está ocasionando un desastre, con secuelas. No sólo sanitarias.

En octubre de 2020, sólo por citar una ciudad mediana del interior , como Río Tercero, se producía la mayor cantidad de contagios y fallecimientos. La tasa de mortalidad, por diferentes causas, casi se duplicaba comparada con los dos años precedentes. En los meses de octubre de 2018 y 2019, respectivamente, según los datos oficiales del Registro Civil Municipal, habían sido 35 fallecimientos. En octubre de 2020, se registraban 69 decesos.

Aclaración, por si acaso: tasa de mortalidad no es lo mismo que tasa de letalidad. La primera se toma por los fallecimientos, debido a distintas causas, en un número de habitantes de una comunidad. La segunda, es el porcentaje de fallecimientos por una enfermedad puntual. Se indica que es alrededor del dos por ciento con este virus pandémico en el país. "Es baja", se suele señalar, como si eso minimizara el impacto del mismo en la humanidad.

Millones de personas murieron en el mundo, porque no pudieron superar la enfermedad o no fueron atendidas debido a sistemas de salud que eclosionaron por su alta contagiosidad. De hecho continúa sucediendo. Para quien perdió a un ser querido por la pandemia, como lo señaló un médico, no es un dos por ciento, es un ciento por ciento, que es todo. Que se lo expliquen a esas personas.

No sólo eran y son frías estadísticas. Quienes fallecieron, hasta este escrito, eran 84 personas sólo en una ciudad mediana del interior del interior, superaban las 55 mil en el país, y ya eran millones en el mundo, debido a la Covid-19. Un poco de empatía con las familias de las mismas. Un poco, por lo menos.

Nuevamente están ascendiendo los contagios, como en el momento previo al denominado "pico de la pandemia", en octubre del año pasado. Ocurre en donde se escribe esta columna, Río Tercero. Comenzó a suceder en diferentes lugares del país. La denominada "segunda ola" ya se está produciendo.

Se está vacunando, pero la ansiada "inmunidad del rebaño", señalan quienes conocen, está aún lejos. Las vacunas pasaron a ser ahora un bien preciado y escaso en el mundo, como lo fueron en el comienzo de la pandemia los insumos para reforzar los sistemas sanitarios. Por ello se insiste ahora en la prevención.  

El desafío es que la "segunda ola" no se convierta en un tsunami.

No sólo depende de las autoridades.

Depende de la sociedad en su conjunto.

Fabián Menichetti

Locutor M.P 7724 - Periodista - Editor Tercer Río Noticias. Director periodístico Mestiza Rock - Autor de los libros: Noviembre (1997) y Esquirlas de Noviembre (2011)

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