"Embalsito", el supuesto animal que habitó el lago más grande de Córdoba

Hechos inexplicables del Tercer Río 14/03/2021 Por Tercer Río Noticias
Nunca se conoció de qué animal se trató. Lo cierto es que fueron diversos los testimonios de personas que señalaron haberlo observado en las aguas de Embalse, Calamuchita. Nunca pudo confirmarse su existencia, más allá de los relatos sobre la presencia del mismo en el espejo de agua.
Lago de Embalse1

Están quienes señalaron que era de gran tamaño y que se dejó observar en algunos momentos. Y no fue sólo un testimonio. Lo cierto es que tomando el nombre del supuesto animal de gran porte que se convirtió en un enigma del Nahuel Huapi, el "Nahuelito", al del lago artificial más grande de Córdoba se lo llamó "Embalsito" entrado el siglo 21.

El lago de Embalse, en Calamuchita, espejo de agua que se nutre de los ríos Santa Rosa, Grande, La Cruz, Quillinzo y el arroyo Amboy, en donde nace el río Ctalamochita (Tercero), es el más grande de Córdoba. El mismo tiene varios kilómetros de costas y hasta islas.

Con una superficie de 5.600 hectáreas y varias poblaciones en sus márgenes, Embalse, Villa del Dique y Villa Rumipal,  el lago no sólo es una fuente generadora de energía. Es utilizado para el turismo, la pesca y los deportes náuticos. En torno al mismo también surgió un enigma: el del supuesto animal o pez que por su tamaño asombraba y que algunas personas señalan haberlo observado, aunque no existen registros fílmicos ni fotográficos. Si el título de este informe está en tiempo pasado, es porque no hay testimonios recientes.

Si bien no habían sido pocas las personas que desde hace décadas aseguraban haberlo observado en algún momento, a principios del siglo 21 aumentaron los testimonios. Se habló de un pez que no era parte de la fauna itícola del lago, de un cardumen que podría haber confundido a quienes lo observaron, de una tortuga de gran tamaño que había sido introducida allí o de otra especie no habitual del espejo de agua, aunque los relatos, por lo menos que se conocen públicamente, no son de hace poco, como está apuntado.

El lunes 11 de marzo de 2002, La Voz del Interior, publicaba una nota reflejando el testimonio de un camionero riocuartense que era habitual que pasara por el lugar. “En la zona del dique vi tres criaturas de gran tamaño dentro del lago, que jugaban y se zambullían. Tenían una cola inmensa, eran de color negro aterciopelado, que brillaba contra el sol, y tenían la panza blanca”, decía el transportista. El hombre no estaba sólo al verlas. 

Indicaba aquella nota que la observación se había producido durante una mañana, a unos 200 metros del puente por el que transitaban. “El más grande tendría más de tres metros de largo y unos 50 centímetros de ancho y detrás había dos ejemplares más, de menor tamaño”, agregaba. Los peces que apuntaba haber visto con su compañero el camionero, no se parecían a las especies que habitan el lago (como carpas, pejerreyes, tarariras). “Eran como pequeñas ballenas”, recordaba, mientras dibujaba, en un cuaderno, la cabeza y la cola de un pez, que “era largo casi como un auto”, decía, admitiendo que no era sencillo creerle.

No fue el primero que señaló haber observado especies no habituales del lago. Dos pescadores de Alcira Gigena, en marzo de 2000, aseguraban también haber presenciado un animal extraño, por lo que se marcharon rápidamente hacia la costa. En diálogo con quien escribe, en aquel momento en la radio LV 26, uno de ellos relataría: “Vimos como se movía junto al bote, sin muestras de agresividad. Era muy grande y en verdad nos asustó un poco, por eso decidimos retornar”. Habría tenido entre tres y cuatro metros de largo, detallaba.

El relato de los pescadores se difundió inmediatamente en diferentes medios de la zona. No fueron pocas las especulaciones de qué podría haber sido lo que observaron. Se habló en aquel momento de que podría tratarse de un cardumen de peces, y que por el efecto del agua y la noche, se asemejara a un solo cuerpo. También se mencionó a un ejemplar de una especie conocida como Esturión Siberiano que hubiera sido liberado en el lago.

Dicho pez accidentalmente fue introducido en la cuenca del Plata a partir de la liberación desde una estación de piscicultura ubicada en el Río Negro, tributario del Río Uruguay. Además de su forma particular (placas por encima y los costados del cuerpo, con una cabeza que se prolonga en un largo y puntiagudo hocico), puede llegar a pesar unos 30 kilogramos y ser de un importante tamaño, llegando incluso a unos 3,5 metros de longitud.

Una mujer de Villa del Dique, también aseguraría haber presenciado a un enorme animal, con su cola pegando en el agua, cuando se sumergía. Estuvieron quienes sostenían que podían ser peces de la fauna tradicional del lago. Se mencionaba a carpas de importante tamaño, mientras otras personas indicaron que podría también tratarse de especies como Dorados o Surubíes. Hasta se especuló que podría ser una tortuga de gran porte.

Estaban quienes decían que era producto de la imaginación de quienes aseguraban haber presenciado al extraño habitante del lago, pero otros estaban convencidos de que la existencia de un gran pez u otra criatura que vivía en el espejo de agua no era un invento, y lo más importante o tranquilizador: nunca fue agresiva con los testigos. 

Una de las personas que aseguraba que no era un "invento" fue Carlos Constrintano, fallecido hace algunos años. Había sido presidente del Centro de Comercio de Embalse, pero además un habitante que había recopilado información y testimonios sobre el enigmático animal. Aseguraba que las apariciones no eran nuevas, sino que tenían décadas.

Citaba, por ejemplo, el caso de dos pescadores que se encontraban la desembocadura del río La Cruz. Un gran pez, de importante tamaño, apuntaba, había pasado junto a su canoa, sin molestarlos. También contaba con el relato de otra persona que en 1968 lo había observado, siendo el primer testimonio documentado sobre el enigmático animal.

Explicaba Constrintano que se trataba de un pescador que con un amigo volvían a la costa, cuando lo observaron. “La luna se reflejaba sobre el lago y vimos entre la bruma, cerca nuestro, asomarse de perfil un cuello curvo…”, citaba el relato de aquel hombre. Constrintano estaba convencido de su existencia. "No es que me se me ocurre a mí, sino que existen muchos testimonios", decía en diálogo con el autor de este informe. 

En la nota del año 2002 publicada por La Voz del Interior, citada párrafos más arriba, se indicaba que existían relatos anteriores a los del transportista entrevistado por ese diario y hasta exposiciones policiales que daban cuenta de avistajes similares. En ningún caso -aclaraba- se lograron registros fílmicos o fotográficos, ni se pudo comprobar la veracidad. 

En la publicación se citaba a un biólogo. “Debe ser cierto que la gente ve cosas, lo que no significa que existan”, señalaba Miguel Hechem. Desde la ciencia, no existe ninguna explicación que justifique la presencia de peces como los descriptos en el hábitat lacustre, citaba la nota. Hechem vivía en Embalse, en donde trabajaba en la Central Nuclear y como docente, además de investigar el lago y sus características, al momento de la consulta.

Uno de los puntos que ponen en duda estas supuestas apariciones, que se dan de tanto en tanto, es que nunca se ha logrado un registro, y que en todos los casos, son apenas una o dos personas las que los observan. Según Hechem, nunca aparecieron ante grupos numerosos, siendo que fueron vistos en lugares muy concurridos, apuntaba aquella nota. Desestimaba de plano la existencia de estas especies de semejante tamaño en el lago.

En realidad, hasta aquella nota del diario cordobés, no se lo llamaba "Embalsito". Fue desde la misma que comenzó a ser denominado de esa manera. Concluía la publicación: Y si el Nahuel Huapi tiene su publicitado nahuelito, podría aquí bautizarse el embalsito.

Más allá de ambas posturas: quienes consideran que efectivamente existió un animal de importantes dimensiones en el lago más grande de Córdoba, y quienes señalan que eso es parte de la imaginación, lo cierto es que el bautizado "Embalsito" quedó como uno de los enigmas del Tercer Río cordobés, y precisamente en el lago en donde nace, surcando el curso de agua más caudaloso la provincia hasta convertirse en el Carcarañá en Santa Fe.

Hace años que no se reportan, por lo menos que se hayan hecho públicos, testimonios que den cuenta de avistajes del supuesto animal o gran pez. Puede que si existe, haya decidido no hacerse ver más por los visitantes o ya no se encuentre en el lago. Lo que quedó fue el enigma. Es importante la conclusión o apreciación científica sobre un hecho inexplicable, tanto como aquellos testimonios de quienes aseguran haber visto algo poco común.

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