Una Construcción colectiva de "Palabras a cielo abierto" por Río Tercero

Colaboraciones Especiales 03/03/2021 Por Tercer Río Noticias
Hace poco más de dos semanas, cuando murió Carlos Menem, lo sucedido en Río Tercero hace un cuarto de siglo nuevamente fue recordado por el universo de medios. El pasado 25 de febrero, "Palabras a Cielo Abierto" de Córdoba, realizó una publicación aludiendo a lo ocurrido y la necesidad de construir memoria.
Justicia Explosiones

Tiembla un pueblo, se llena de terror, / explota en un sentido dolorosamente literal. / Alguien eligió su propia impunidad y Río Tercero tuvo que pagar las consecuencias. Así comienza el texto publicado por "Palabras a Cielo Abierto".

Se trata de un grupo de personas que se reúnen en Córdoba, como lo señalan en su espacio de las redes sociales Facebook e Instagram, para llevar adelante Una charla en público. Indican: Nos preguntamos, conversamos, leemos, reflexionamos, debatimos.

Es habitual que en Río Tercero se escriba sobre lo sucedido y las sensaciones del presente sobre aquella barbarie. No lo es tanto, cuando esa construcción de palabras llega desde otros lugares, elaboradas por quienes no estuvieron en la ciudad cuando sufrió el atentado del 3 de noviembre de 1995. Esta es una de esas excepciones.

Más allá de lo periodístico, es desde el arte, en palabras, para no olvidar lo sucedido, el continuar construyendo memoria no sólo en la ciudad, sino en el resto del país. Así es que llegó este escrito a Tercer Río Noticias.

Dodecafónica del 25 de febrero de 2021
Construcción colectiva de Palabras a Cielo Abierto 
Rio III.  Sumando Memoria

Tiembla un pueblo, se llena de terror, 
explota en un sentido dolorosamente literal.
Alguien eligió su propia impunidad y Río Tercero tuvo que pagar las consecuencias.
De pronto estallan las armas, de pronto estalla la vida 
y todo lo construido se desmorona por una injusticia,
por una estafa y una mentira …
Así como en Río Tercero, así ocurre cada día
volando por los aires, los sueños, las alegrías,
pero también las penas y las heridas …
La vida se reconstruyó en Córdoba 
Y también se reconstruye cada átomo,
de cada ser, de cada víctima …
Revivimos la memoria 
en la canción que nos une y sembramos vida.
Una vida sin memoria es apenas un segundero oxidado y ruin.
Las esquirlas se asemejan a las dagas que escupís con las palabras.
El epicentro del caos estalla afuera pero se origina adentro, porque el silencio premeditado es un arma vil.
No se sabe si tu sórdida ausencia, pesa más o menos que las secuelas heredadas de ese par de manos mancas y sucias, de cartón.
Ni la muerte quiso hacer de garante a la justicia incrédula, los gusanos, te corroen y te comen una y otra vez los espacios vacíos.
Pero el recuerdo no se mata y estas voces no dan tregua: resistir ha sido siempre la victoria de los pueblos.
Si el miedo nos invade, la hipocresía nos mata.
El dolor nos duerme y la muerte nos llama.
Si las lágrimas son derramadas, el destino es inevitable.
Si cerramos los ojos recordamos el pasado, y los volvemos a abrir rogando que no nos vuelva a pasar.
Recuerdos que lastiman, momentos que no se olvidan.
No, no estuve ahí,
no escuché la explosión, no estuve.
No me hirió ninguna esquirla, no estuve.
No escuché los gritos, no estuve.
No corrí desesperada, no corrí.
Ni te vi correr, no estuve.
Pero hoy estoy, y tengo memoria
y no miro para otro lado.
No te vas impune para mí.
No te vas impune para muchos.
No celebro tu muerte, te recuerdo.
Recordaré siempre.
Te recordaremos siempre...
Como la mano siniestra.
Un mate
con azúcar y peperina,
una tostada
con mermelada,
la dulce cotidianidad. 
En ese hogar
como 
en tantos otros
el desayuno
espera en la mesa
con el pan
recién horneado.
Las manos de la madre 
trenzan la cabeza
de su niña dorada. 
El padre se cuelga
al hombro
las mochilas 
de cada hijo.
En una esquina 
el río se topa
con la primavera.
El aire huele
a jazmines. 
A las nueve 
de la mañana
los colegios estudian,
los negocios 
levantan
las persianas. 
Y entre medio...
Un paréntesis,
un agujero negro
aún sin remendar.
Con el coraje 
en la piel 
salieron
a quitar 
los escombros 
del camino,
volvieron a empezar. 
Río Tercero 
un pueblo
por donde la vida
fluye tranquila
apacible.
Pero los demonios
también existen.
Hay un día 
una fecha
donde la armonía 
estalló 
en mil pedazos.
En lo siniestro
se devela la trama
de los miserables.
El traidor ha muerto.
Que su cuerpo 
se hunda
en la putrefacta
noche
de los tiempos.
Esquirlas de ingenuidad perversa, de nefasta trayectoria, detonadas por manos cínicas y asesinas, se arrastran sin compasión, contagiando muerte y locura.
¿Basta mover las piedras hasta que las manos sangren
para desocultar la mentira, la impunidad, la impotencia
de abajo de los escombros que ya nadie ve?
¿Basta afilar los dientes para que las palabras que llevan la verdad
muerdan las conciencias?
¿Basta sostener la memoria con la cadencia de unos versos?

Por Susana Carlos, Aldo Balasso, Olga Maccario, Daniel Cacciamani, Fabiana Hak, Malena Rosso Carlos, Cristina Rizzotti, Beatriz Salvetti, Ailin Toso.

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