Calamuchita, hace más de un siglo, cómo era el viaje para llegar a Córdoba

Historia 27/02/2021 Por Tercer Río Noticias
En la zona, cuando los rieles del ferrocarril pasaron por la región del llano, los transportes remolcados por caballos fueron quedando en el olvido. En Calamuchita, el tren no pasó. Las postas y carretas o diligencias para llegar, por ejemplo, a Córdoba, sólo quedaron en el recuerdo con la llegada de vehículos a motor.
Diligencia Calamuchita1

En la actualidad, hay rutas, autovías, y sí, también caminos de tierra para trasladarse de un lugar a otro pero en vehículos a motor. Subsisten, claro, aquellos transportes remolcados por caballos que se resisten a quedar sólo en la historia. Apenas pasó poco más de un siglo desde que eran los únicos disponibles. Como se ha señalado en otras entregas similares, un siglo para la humanidad es apenas un suspiro del tiempo, aunque no lo parezca.

¿Cómo, por ejemplo, era viajar a Córdoba, la ciudad más importante de entonces y ahora en la provincia? Muchas de las poblaciones estaban naciendo o directamente ni siquiera estaban planificadas en la región. Eran muy pocas las existentes. Entre finales del siglo 19 y principios del 20, el tendido de las vías férreas por la zona de llanura, lo cambiaría todo.

Lo que antes demandaba para llegar a la capital provincial, varias horas, con vehículos remolcados por caballos, como carretas y diligencias, también progresivamente iría cambiando. Los mismos serían reemplazados por el tren de pasajeros, cuyas formaciones transitaban por poblaciones que nacieron por las estaciones o las estaciones nacieron junto a los pueblos. Eran apenas caseríos y mucha población rural la que habitaba los campos.

A las sierras el tren nunca llegaría. En el llano sería diferente. Dos ramales, que aún existen (ya sin formaciones de pasajeros), eran los que se construían: el que llegaba de Rosario a Río Tercero, y el que salía desde Río Tercero, pasaba por Almafuerte, y las poblaciones ubicadas junto a la actual Autovía Juan Bautista Bustos (Ruta 36), hasta Río Cuarto.

En Río Tercero, se unían ambos, sorteando el caudaloso Ctalamochita, sin diques, por el "Puente Negro", la estructura ferroviaria de hierro que pasa sobre el curso de agua.

Librado al servicio público, ya se podía viajar por tren a Córdoba, pasando por Corralito, Monte Ralo y Despeñaderos. También a Río Cuarto por Almafuerte, Los Cóndores, Berrotarán, Elena, Alcira Gigena y Baigorria. Lo mismo sucedía si el destino era Rosario o Buenos Aires. Corrían los primeros años del siglo 20 y nacían muchas de las poblaciones.

Las carretas o diligencias serían reemplazadas por el tren y luego por los vehículos a motor. Ya no insumía tanto tiempo viajar a poblaciones vecinas, ni horas para ciudades distantes. 

Calamuchita

Como está señalado, el tren nunca llegaría a las sierras de la zona, esto es a Calamuchita. En el epílogo del siglo 19 y el prólogo del siglo 20, ese nuevo medio de transporte, sólo pasaría por la zona de llanura. En Calamuchita, ese punto de inflexión llegaría sólo con la pavimentación de los caminos, que los convertirían finalmente en rutas, aunque para que ello sucediera restaban varios años, por lo menos, desde comienzos del siglo 20.

No obstante, si bien no pasaría el tren, por el mismo se decidía iniciar un proyecto que también en la zona de las sierras lo cambiaría todo para siempre: el gran dique de Embalse.

Sería por la empresa Ferrocarril Central Argentino, que años tras año, observaba como el agua por las crecidas del río, en la zona más llana, destruía las obras para la circulación del tren, que se plantearía aquel proyecto. En 1911 era colocada la piedra fundamental. 

Comenzarían las obras pero debido a la Primera Guerra Mundial, la mismas se detendrían en 1916. Recién se retomaría el proyecto 10 años después. Sería más grande que el dique original. En 1936 sería concluido el mismo y en 1955 era inaugurada la obra en general.

Los caminos de entonces

Hasta que no se abrieron caminos y rutas en ese lugar, llegar a los principales centros urbanos se tornaba complicado y demandaba bastante tiempo realizar el viaje. No era lo mismo surcar los trayectos del llano, que hacerlo entre los cordones montañosos. 

¿Cómo era viajar desde Calamuchita a Córdoba, por ejemplo, y cuánto tiempo insumía hacerlo? Hoy, llegar desde Embalse al dique de Los Molinos, no implica demasiado tiempo. La ruta, siempre que se encuentre descongestionada, aceleró el recorrido con los años, como sucedió con la llegada de los vehículos con motores. En algunas publicaciones, por ejemplo, se citan anécdotas de entonces para determinar como la llegada de la ruta, luego de la construcción del dique más grande de la provincia, agilizó las comunicaciones. 

Diligencias, carretas y finalmente automóviles

Se dice que a finales del siglo 19 y principios del 20, un viaje a Córdoba, representaba todo un acontecimiento. Desde el día previo a la partida se producía un verdadero “jolgorio” y se preparaba todo para la gran travesía. Se armaba una “canasta de viaje”, que contenía empanadas y otros alimentos. En el verano todo se hacía más complicado, ya que las lluvias producían crecidas de los ríos y arroyos, demorándose el arribo a las postas, en donde descansaban los viajeros como los animales. Allí, además se almorzaba o se cenaba.

Un viaje desde La Cruz a Córdoba, por ejemplo, podía insumir hasta tres días de travesía. Por entonces, uno de los transportes eran las diligencias, que podían llevar hasta 10 personas. Las mismas tenían vidrios y portaequipajes. Eran remolcadas por mulas o caballos serranos y, entre las postas, había unos 30 kilómetros de distancia. En esos lugares, no solo los viajeros “estiraban las piernas”, almorzaban, cenaban o descansaban, sino que allí se recambiaban los animales, por lo que la partida adquiría un renovado impulso. 

Para compararlo con la actualidad, dichos transportes eran los más cómodos de entonces, casi como un colectivo actual con todos los servicios, pero por supuesto que no todas las personas podían acceder a los mismos. Para el resto, eran carretas o sencillamente a lomo de caballo o mulas una travesía, inclusive de un lugar a otro del valle serrano.

Las diligencias estuvieron hasta 1925. En 1914 ya el primer automóvil había llegado a la zona. Los servicios de mensajerías eran demasiados importantes por aquella época. Eran la conexión de las primigenias comunidades, con el resto del país y especialmente con la ciudad de Córdoba. En 1914 precisamente se estableció el primer servicio de mensajería entre Santa Rosa y Córdoba, pero en automóvil. Hasta entonces se utilizaban las mulas. 

Entre 1905 y 1910, se recuerda a uno de los servicios de estas características. Se indica, por ejemplo, que debieron talarse muchos árboles para abrir los caminos, como en la zona de Soconcho. Precisamente, la traza de una nueva ruta pavimentada que en la actualidad comenzó a construirse, uniendo a la Autovía Juan Bautista Bustos (Ruta Nacional 36) con la provincial 5, en cercanías de Santa Rosa, parte justamente desde Soconcho.

La mensajería, tenía establecido un plan de viaje. Se salía desde La Cruz, bien temprano, a las 8 de la mañana. En Río Grande (zona del Cerro Pelado), se arribaba a una de las postas, en donde se cambiaban las mulas. Luego pasaban por San Ignacio, y descendían por Monsalvo, para almorzar en otra posta. Desde allí el viaje era hasta San Agustín, en donde se cenaba y se dormía. A las 7 de la mañana de la jornada siguiente se retomaba el viaje por el camino del “Bajo Chico”. Se llegaba a la ciudad de Córdoba aproximadamente a las 18.

Como se apreciará, el viaje a Córdoba de aquellas travesías, desde Calamuchita insumían más de dos jornadas. Otra de las mensajerías llegaba hasta el “Bajo Chico”, en el departamento Santa María, pero desde Los Reartes, pasando por José de la Quintana.

Señala el sitio de la Municipalidad de Los Reartes, que en el siglo 19 "un camino atravesaba la puerta de ingreso de la Capilla Inmaculada Concepción. No hay dudas de que se trata del mismo que unía este paraje con Potrero de Garay al norte y con Santa Rosa al sur, integrando una red de postas que fueron recorridas por misioneros, comerciantes, arrieros, gauchos y ejércitos unitarios y federales en tiempos de guerras civiles. A mediados de 1800 las mensajerías hicieron su paso por aquí como medio de comunicación de la época".

En la mayoría de los casos, todas partían desde La Cruz y viajaban con puntos intermedios. Algunos, como está señalado, cruzaban las sierras, hasta llegar a las cercanías de donde se encuentra actualmente la Autovía Bustos. Otros, eran por la zona de Paravachasca, como ya está señalado, pasando por el actual Anisacate, antes de ingresar a Alta Gracia.

No eran los únicos recorridos utilizados en las sierras calamuchitanas. Había otros, por supuesto, pero son los más recordados. Uno de ellos, que suele ser citado, es conocido como "Carril de los Chilenos". Es el que une a San Agustín, cabecera del departamento, de este lado del cordón serrano, con Villa General Belgrano, ya en en el valle de Calamuchita.

Dice el sitio Capillas y Templos: "Es muy probable que el cruce de rutas del camino que recorría Córdoba de norte a sur con el que se dio en llamar "Carril de los Chilenos" (atravesaba, por entonces y hoy, las Sierras Chicas uniendo las actuales San Agustín con Villa General Belgrano para luego continuar con rumbo a Chile) significara el comienzo de asentamientos y postas imprescindibles para proveer de servicios básicos a los viajantes".

Como está apuntado en el comienzo, imaginar aquellos viajes, con los medios que se contaban entonces, puede parecer de una época demasiado remota. Sin embargo, los mismos ocurrieron, en términos históricos, hace poco más de un siglo. Un suspiro del tiempo. La pregunta es, ¿cómo serán las conexiones viales no en 100, sino en 50 años?

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