Vacunas: comunicación, intereses, egoísmos y operaciones mediáticas

Análisis 19/12/2020 Por Fabián Menichetti
La novela de las vacunas, reside, más allá de las vacunas, en fallas en la comunicación oficial, intereses y egoísmos políticos, prejuicios ideológicos, intereses económicos, a lo que suman operaciones mediáticas y la irresponsabilidad, u otra cosa, de comunicadoras y comunicadores.
Vacuna Covid

Hasta ahora se conoce que la vacuna más cercana a la Argentina, es la rusa, Sputnik V. En la exUnión Soviética, se encuentra en Moscú una delegación de nuestro país, encabezada por la viceministra de Salud, y forman parte de la misma, además, técnicos de la ANMAT, que es el organismo que debe autorizar su uso en el país.

En medio de la denominada "segunda ola" en el hemisferio norte, en el sur, y especialmente en nuestro país, se está produciendo una circunstancia particular: un revuelo, casi con ribetes de novela, por las vacunas. Sí, por supuesto, ahora son las vacunas.

La molestia evidente del Gobierno en los últimos días, con el laboratorio Pfizer, cuya vacuna está lista, por solicitar, se indica, dicho laboratorio, condiciones casi de "extorsión" para entregar las primeras dosis al país, hizo que se generaran una serie de discusiones y polémicas, con el ministro de Salud señalando que esas condiciones eran "inaceptables". 

Según se indicó, luego de que la Argentina le facilitara hasta un centro de salud de excelencia, el Hospital Militar, para hacer las pruebas de fases, ahora que la vacuna está finalizada y aprobada en diferentes países, indican que Pfizer no sólo le exigió al Gobierno que impulsara una ley para eximirla de cualquier responsabilidad, e incluso un documento, no firmado por el ministro de Salud, en donde conste ello, sino del mismo presidente.

Como contrapartida, algunos medios, elogiaron que Chile, a cuyo modelo, el de Sebastián Piñera, admiran e intentan importar a la Argentina, ¡vaya que es así, a no hacerse los desentendidos!, ya firmó con dicho laboratorio para tener la vacuna. Lo que no se aclara muy bien es en qué condiciones llegará la misma: serán 20 mil en una primera partida y, además, deben ser mantenidas a menos 70 grados, logística casi por aquí impracticable. El país trasandino firmó un acuerdo de compra por 10 millones de dosis con las cuales espera inmunizar a 5 millones de personas. Es que dicha vacuna, necesita de dos dosis, como otras.

La llegada de la vacuna de Pfizer en esa cantidad y condiciones (exonerarse de cualquier responsabilidad), que seguramente rige para Chile, como se intentó hacer en la Argentina, es una nimiedad en cantidad, a diferencia de lo que está sucediendo en los países centrales, que se indica, compraron por anticipado la mayor cantidad de vacunas para asegurarse la inoculación de toda la población. Un ejemplo es el de Canadá, país que se dice, compró seis por habitante, a diferencia de otros que no pueden. Inequidad global que le dicen ¿vio?

Han sido elocuentes, por no decir torpes, las fallas en la comunicación, una vez más, del Gobierno (y no es la primera ocasión). Lo señalado por el ministro de Salud, expresan quienes conocen de los corrillos internos de la Casa Rosada, generó molestia. Si bien se indicó que lo indicado sobre Pfizer es real, ¿lo más lógico no hubiera sido que se unificara un discurso en dónde se explique claramente la situación con dicho laboratorio y vacuna?

No fue así. Tampoco lo es, demasiado con la vacuna rusa, la Sputnik V, sobre la que sobrevolaron más que dudas, claros tintes ideológicos. Algunos comunicadores, comunicadoras, o mejor dicho operadores, porque en esto también existen poderosos intereses económicos, despotricaron desde el comienzo en contra de la misma. Lo hicieron, y lo hacen, dirigentes opositores también. Aluden a que no está muy claro, cuando llegará y sobre la desprolijidad, pero subrepticiamente, aunque no lo señalen, juegan para Pfizer y en contra de Rusia, que osó intervenir con su vacuna, vendiéndola en el mercado occidental. Que alguien le informe a esta gente, comunicadores, comunicadoras, que hace tiempo, por si acaso, dicho país, desde 1989, y la caída del muro, dejó de ser comunista. Quienes se coloquen dicha vacuna, no aparecerán al día siguiente con un tatuaje de Lenin.

Expresa en una columna de Página 12, publicada el sábado, el periodista Luis Bruschtein: La insólita campaña contra la vacuna rusa y los más insólitos condicionamientos de la vacuna norteamericana, más los problemas de producción que tuvo la vacuna en cuya fabricación intervienen capitales argentinos (Astra Zeneca), desató una tormenta mediática con relatos sobre internas en el gabinete y pedidos de juicio político a ministros.

Agrega en otro párrafo de su columna: La raíz de esa tormenta artificial puede responder a estupideces ideológicas, cuestiones de poder político o intereses comerciales. Aunque como sucede siempre en cualquiera de esas tres posibilidades, hay un contexto del cual se aprovechan. En este caso son las dificultades lógicas del proceso casi desesperado para encontrarle una solución rápida a la crisis planetaria.

Señala Bruschtein: El negocio por estas vacunas es inconmensurable. Son miles de millones de dosis a más de 20 dólares cada una, durante varios años. Gamaleya (que tiene en sus filas a varios premios Nobel), que produce la Sputnik, tiene gran prestigio científico, pero ésta sería de las pocas veces que interviene en el mercado occidental, lo que ha provocado la reacción de las otras farmacéuticas.  

¿Mala traducción?

Ahora, más recientemente, luego de que se anunciara que para antes de fin de año desde el Gobierno que llegarían 300 mil vacunas, no dosis (se requiere de dos), las declaraciones del presidente ruso, señalando ante una consulta que por su edad aún no se la podrá colocar, no faltaron medios y dirigentes planteando que la misma "no es segura" para los mayores de 60 años. En realidad, la traducción correcta, es lo que se sigue para las vacunas, en la fase 3, realizar el ensayo con el grupo etario que puede presentar menos problemas, menores de 60 años, que ya está concluido, con éxito; y ahora, sí, con los mayores de 60.

Eso es lo que expresó de alguna manera, sin detallarlo de manera específica, el presidente de la Federación Rusa, tergiversado, por supuesto, por los grandes conglomerados mediáticos, en su cruzada en contra de la Sputnik, y replicado por otros medios, más pequeños, que ni siquiera se toman el trabajo de indagar un poco, no sólo en esos que marcan tendencias y temor en la opinión pública, sino en otros, y sobre todo en lo que señalan los especialistas. También, en ese grupo, está lo que manifiestan ciertos dirigentes políticos. En algún momento deberán cambiar de canal, algo que no está en sus planes, por supuesto. La ignorancia o desconocimiento, no es reprochable. Sí, la intencionalidad.

El director estadounidense de cine Oliver Stone aseguró que hace unos días recibió la vacuna Sputnik V. El realizador norteamericano así se lo confirmó a varios medios. Aprovechó para vacunarse al llegar a Rusia para filmar un documental. “No entiendo por qué se ignora en Occidente, la prensa simplemente guarda silencio sobre toda la información”, añadió el ganador de tres Oscar al canal Piervi Canal. Todo un comunista.

No seamos hipócritas. Están quienes juegan para Pfizer y en contra de la Sputnik, y están también quienes quisieran que no llegue ninguna vacuna, claro está, que ayude a detener la pandemia en el país y las muertes. En esto, también juegan los intereses políticos e ideológicos. Acusan el desmanejo de la pandemia por parte del Gobierno, que es evidente en sus fallas en la comunicación, y hasta promueven juicios políticos. Se olvidan, hay que decirlo, además, que en su momento, dejaron vencer millones de vacunas en la aduana y se degradó el Ministerio de Salud a Secretaría. Si no hubiera sido por la cuarentena temprana, que ayudó a acomodar un poco al sistema sanitario, como se ha planteado en otras columnas, en octubre o antes, hubiera estallado. Lo aseguran los especialistas.

Lo mismo de siempre

Retornamos a la misma historia de siempre, esa que se repitió en cada etapa de la pandemia, que no terminó: quienes promovieron que las personas salieran a la calle, porque cuestionaban las medidas restrictivas y sanitarias, aconsejadas por científicos, no por especialistas en marketing, cuando se generaron descuidos por esos mensajes, se elevaron los contagios con su consecuente aumento en muertes, y en un juego perverso, cuestionaron el manejo de la pandemia. Ahora el argumento que utilizan es que el país es uno de los que tiene el mayor número de muertes por millón de contagiados en el mundo.

Y sí. Eso es producto de lo que ellos y sus voceros mediáticos/as promovieron, sin decirlo directamente, pero lo hicieron: que se generara la mayor cantidad de contagios. Leamos entre líneas la realidad. "Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio", escribió Machado. Y tampoco vacuna, pero no la del Covid, para esta gente. Es otra vacuna que aún no salió, y puede que nunca lo haga. No se puede inocular a un comunicador, reiterando lo señalado en otra columna, que cuando recibe la información de que están aumentando los contagios y fallecimientos, celebra con su puño apretado creyendo no estar en cámara, aunque después se excuse señalando que le informaban que lideraban el rating, algo que no le cree ni su padre, que es su mejor profesor en mercadear con el odio por los medios.  

Elogiaron al modelo sueco de la inmunidad del rebaño, y ese país en Europa es uno de los que más está sufriendo de la virulencia de la pandemia; no dijeron nada de lo que estaba haciendo el presidente de Brasil, ni tampoco el de Estados Unidos, con la consecuencia en ambas naciones del desastre sanitario que construyeron. Promovieron, los operadores/as mediáticos/as, que un destino para radicarse y viajar era el vecino Uruguay. Decidió cerrar ahora sus fronteras. No podrán viajar, sino observarlo en el verano desde esta orilla.

Es llamativo que un exministro y exsecretario de Salud, esté analizando el tema de las vacunas y cuestionando, especialmente a la de origen de ruso, que a diferencia de la Pfizer, en la logística es mucho más práctica, ya que se puede mantener a menos 18 grados, sea el mismo que dejó vencer a millones de vacunas en la aduana, cuando estuvo en ese cargo. Por lo menos, algunos y algunas, deberían ser menos obvios/as en sus acciones, y más aún en un contexto como el que se está transitando en el país y en el mundo. La pandemia, sin dudas, terminó por convertirse en un tema político. Y las vacunas, en uno económico, claro está. 

Ahora, cuando urgen las vacunas para llegar a inocular a la mayor cantidad de personas para evitar que sea más leve una segunda ola en febrero o marzo, cuando se especula, puede llegar, entre las fallas en una comunicación efectiva del Gobierno, que aclare bien lo que está sucediendo, y con menos intereses mediáticos, económicos y políticos de un sector, amplio, de la oposición, también ideológicos, o de lo que sean, se ha transformado todo esto, lo de la pandemia, en una discusión, interesada, obvio, que en nada aporta.

La llegada de las vacunas, urge, sin dudas.

También un poco de responsabilidad. 

¿Será demasiado pedir?

Fabián Menichetti

Locutor M.P 7724 - Periodista - Editor Tercer Río Noticias. Director periodístico Mestiza Rock - Autor de los libros: Noviembre (1997) y Esquirlas de Noviembre (2011)

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