Diego en la región: hace seis años, en Río Tercero; en los setenta, en Embalse

Informes 26/11/2020 Por Tercer Río Noticias
A quien el país está despidiendo, el mejor jugador de todos los tiempos, Diego Armando Maradona, en diferentes etapas de su vida, pasó por esta región. Hace algunos años estuvo en Río Tercero, con una conferencia y un encuentro a beneficio. En los setenta, siendo un niño, estuvo en los Juegos Evita que se desarrollaban en Embalse. Una historia para conocer.
Maradona Embalse Río Tercero
Imágenes: El Gráfico / Look and Feel

No solamente la Argentina despide hoy a quien es considerado el mejor jugador de todos los tiempos, sino también el mundo. Medios de diferentes países y en todos los idiomas, presidentes y expresidentes de diversas naciones, futbolistas consagrados, deportistas en distintas disciplinas, despiden a Diego Maradona,

Los partidos que se jugaron en todo el planeta ayer, se silenciaron por un minuto, en señal de duelo. Nápoles lo llora como lo llora Argentina, y anticipa que rebautizará a su estadio con su nombre. El Papa reza por su eterno descanso. El Vaticano en su cuenta de twitter, realiza una publicación en su memoria. Todo eso es Maradona. Y seguramente, mucho más. En la zona, como en el país, la noticia sobre su muerte, impacta. Claro que impacta.

El 10, el "Pelusa", simplemente Diego o "Maradoooo", también estuvo en esta región en dos oportunidades. Y sus visitas fueron para hacer lo que mejor hacía, que lo hacía único: jugar al fútbol. Maradona fue y será único. Por esas cosas del destino, ambas fueron en los extremos de su vida: la primera, cuando era un niño, con los "Cebollitas" de Argentinos Juniors en los Juegos Evita de Embalse. La segunda, hace unos años, en Río Tercero.  

En Embalse

Corría 1973 y el pibe de los "Cebollitas" de Argentinos Juniors "la rompía" en los Juegos Nacionales Evita que se llevaban a cabo en Embalse. Señala El Gráfico: Ese infante con el tiempo se convirtió en el hombre más famoso del mundo por su extraordinaria capacidad para jugar al fútbol. Y en ese pueblo serrano, varios de sus habitantes cuentan orgullosos que Maradona expuso sus primeros pincelazos de magia bajo el cielo embalseño.

Es así. "El Pelusa", como era conocido entonces, con los años se convertiría en el mejor del mundo, y no sólo eso, en el mejor de la historia en el fútbol. Ya Diego Maradona no sólo que hacía maravillas con la pelota, su inseparable compañera, sino que demostraba una faceta que muchos destacan: sus pares, otros como él, eran sagrados. Una imagen, en Embalse, pinta esa particularidad de Diego: se conmueve por el llanto de otro jugador, de Corrientes, que había perdido contra Entre Ríos. Y trata de consolarlo. Ese también era Maradona.

Maradona Consuelo
Maradona llegó a Embalse el 17 de diciembre de 1973 para participar en el retorno de los Juegos Nacionales Evita, que era una competencia multidisciplinaria patrocinada por el gobierno nacional y que habían sido interrumpidos en 1949. Con la recuperación de la democracia, regresaron estos torneos y se celebraron allí.

Y así quien sería el mejor jugador del planeta y a quien el país llora y despide hoy, participaría de aquel torneo. Era cuando en una entrevista en blanco y negro, de la televisión de entonces, ya marcaba que sería uno de los mejores. Señalaba que su único sueño era jugar el mundial. Lo jugó. Lo ganó y marcó su propia historia.

Lo cierto es que cuando Maradona ya deslumbraba con su juego, estuvo en la zona, en Embalse. "Con Los Cebollitas perdimos la final del Campeonato Nacional en Córdoba. Nos ganó un equipo de Pinto, Santiago del Estero, dirigido por Elías Ganem. Su hijo, César, me vio tan amargado, que me dijo: 'No llorés, hermano, si vos vas a ser el mejor jugador del mundo...", narraría Maradona en su libro "Yo soy el Diego de la gente".

En Río Tercero

Diego, seguramente no confundía a Embalse con Río Tercero, y viceversa, como suele suceder con muchos que llegan desde Buenos Aires, y también, hay que decirlo, de Córdoba. Obvio que no lo hizo, porque estuvo en ambas comunidades. No obstante, en la conferencia de prensa de hace algunos años, entendió a la zona como un "todo", sin divisiones. En Río Tercero, como está señalado, ya llegaría como "el mejor de todos los tiempos".

Lo hizo para jugar un partido a beneficio. No olvidaba que había estado en la región. "Hoy con 53 años volví a tener 11 o 12 años", diría en una conferencia de prensa en aquel frío 25 de julio de 2014. Por la tarde, la misma sería en el Teatro Real Cooperativa. Por la noche, aquella noche helada, el partido en el estadio de 9 de Julio.

Dicen que Diego, cuando estaba en un campo de juego, en una cancha, se sentía el más libre de todos. Era su territorio. Allí desplegaba su magia. Y en aquella gélida noche riotercerense, sin dudas que lo hizo. Las crónicas de entonces, las de aquel encuentro, destacan que sacó la varita y desplegó aquella magia. Se sintió dueño allí.

Diego, no solo que ofreció pinceladas del porqué es considerado el mejor de todos los tiempos, sino que, además, marcó, "un golazo". Señalaría La Voz del Interior, sobre aquel encuentro y la actuación del 10: el Diego regó otra vez con pequeñas y magistrales gotas de fútbol la cancha del Club Sportivo 9 de Julio. El mejor jugador de todos los tiempos tocaba, pero no podía convertir. Hasta que, de pronto, el “¡Dieeeego, Dieeeegoooooo!” se volvió ensordecedor. César Labarre salió a achicarle, pero quedó a mitad de camino y el “10”, de emboquillada, se la tiró por arriba. Gol. Arte. Magia. Maradona.


Imágenes de la portada: El GráficoLookandfeel

Video: mapomar1

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