Oscar Atienza: "Quienes se oponen a la vacuna rusa, lo hacen por un sesgo ideológico"

Entrevistas 07/11/2020 Por Tercer Río Noticias
Oscar Atienza, uno de los profesionales que cuestionan a quienes se opusieron a las medidas sanitarias, además de hacerlo con el manejo de la pandemia de diferentes provincias, habló sobre la vacuna rusa Sputnik. Manifestó que no debe generar temor y quienes se oponen a la misma, lo hacen por una cuestión ideológica. Señaló que hay un sector que hizo "mucho daño", promoviendo que se relajaran las medidas preventivas y se generaran miles de contagios y fallecimientos.
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"Son los mismos que pedían una solución para todo esto, los mismos 'anticuarentena', los mismos 'anti todo' durante la pandemia. Y ahora son los antivacunas'", señala Oscar Atienza, uno de los profesionales más consultados durante la pandemia, aunque recuerda que en algunos medios, por algo que considera, no es una casualidad, jamás le pidieron una opinión. Lejos de cierta "corrección política", ha señalado y lo hace, su parecer con un lenguaje llano, cuestionando a quienes dice, "militaron" en contra de las medidas sanitarias. 

Durante la pandemia de la Covid-19, Atienza fue anticipando mucho de lo que fue sucediendo en el país. Lo hizo en medios nacionales e internacionales, y en sus redes. Atienza, es Médico cirujano, Doctor en Medicina y Cirugía, Magister en Administración de Servicios de Salud, Magister en Salud Publica, y Docente Universitario en Medicina. 

Se convirtió en uno de los sanitaristas que cuestionó duramente a quienes minimizaron la Covid-19 y a quienes promovieron que se liberara todo, con el consecuente ascenso en la curva de contagios y fallecimientos. Atienza, en tanto, reprocha que ciertos comunicadores y comunicadoras, en medios de llegada masiva, hayan sido los voceros de dicho sector y que ahora sean los que ponen en duda también a la vacuna rusa Sputnik V.

No hace mucho, en una entrevista por una radio de Buenos Aires, terminó llorando cuando aludió al personal de salud contagiado, con muchas y muchos que fallecieron. "Fuimos formados para salvar vidas, no para ver morir a tanta gente", señala, aludiendo al impacto emocional que también eso implica para quienes batallan en las primeras líneas con la enfermedad. Las declaraciones fueron en diálogo con la Mestiza Rock y este sitio de noticias, cuando se conoció de la compra de millones de dosis de la Sputnik.  

"Cuando son ellos, empienzan a rogar y rezar'"

"Es esa gente 'anti', que cuando la ve complicada, empieza a rogar y a rezar por su salud", dice Atienza. Recuerda, además, que hubo comunicadores de los medios nacionales en esa línea que, sin embargo, cuando se enfermaron de la Covid-19 "mandaban mensajes a sus amigos y les pedían que rezaran por ellos".

Por otra parte, recordó que lo señaló el 20 marzo: "Si no entendemos de política, no vamos a entender la pandemia". "En todos los países se ha metido la cuestión política y acá se ha transformado en un anti Gobierno, porque hay mucha gente que está parada en la vereda del frente y quiere que al Gobierno le vaya mal, a costa de la salud de los argentinos, a este nivel hemos llegado", reprocha y se lamenta.

Atienza, indica que en la actualidad hay personas que no eran "antivacunas" y hoy están terminando por serlo. "Empiezan a ser cooptadas por un discurso que está muy lejos de lo que es la ciencia", señala. Y advierte que en ese contexto, se deberá trabajar "muy fuerte para que ese discurso" no se adueñe de la opinión pública.

"En realidad hay mucha gente distraída y la vamos a tener que informar para explicarle que las vacunas junto con el agua potable, fueron las dos grandes incorporaciones de la humanidad, que permiten que hoy lleguemos a los 90 años, sin mayores inconvenientes", expresa quien en su Facebook e Instagram, todas las noches se toma una hora desde las 23 para responder preguntas, a través del vivo que permiten dichas redes sociales.

"Si fueran las de Estados Unidad o Inglaterra, estarían contentos"

"No hay nada que temer de las vacunas. Me parece que (el cuestionamiento y dudas sobre la Sputnik V) es por un sesgo ideológico que existe contra Rusia, porque le puedo asegurar que si fuera la vacuna de Estados Unidos o la de Inglaterra, nadie diría nada, estarían todos contentos", indica el profesional, quien a modo de ironía recuerda que "por colocarse la vacuna rusa, no le aparecerá a nadie en el cuerpo la imagen de Putin".

Sobre lo que señalan con respecto a la vacuna rusa algunos comunicadores en los medios, en donde la colocan en duda, dice que es un mensaje político y de fanatismo: "Hay gente que ni siquiera el sentido común, eso que a ellos les dice que está bien algo, como una vacuna, logra dejarlos afuera de ese fanatismo político que tienen y dejan de ver aquello que hace al bien común de la sociedad, y a partir de allí toman posturas radicalizadas".

Amplía: "Acá existe una posición política de los antivacunas, que repito, son antigobierno, porque a la mayoría de ellos, si se les revisa el calendario de vacunación lo tienen completo". Corrige: "La mayoría no. Son todos".

Atienza reitera que "la gente debe quedarse tranquila" con respecto a la Sputnik V. "Rusia es uno de los países que ha elaborado la mayor cantidad de vacunas a nivel mundial, pero no es solo Rusia, porque hay otros laboratorios con los que la Argentina ha negociado como el caso de Astrazeneca", recuerda y cita a otras vacunas y laboratorios, como el caso de Cansino, de China, con otros millones.

"Argentina ha negociado con varios países en realidad. Se da lo de Rusia, porque no estaba en el radar, pero aparentemente tienen un excedente en su producción y estaría pudiendo enviar un poco más de 25 millones", recuerda, entre diciembre y principios de enero. Dice que con la cantidad de Pzifer, ayuda pero no "haríamos nada". "Y todas las demás estarían comprometidas para llegar después de febrero", señala Atienza.

Sobre la vacuna adquirida a Rusia, dice que "muchos indican que no se ha terminado la fase 3, pero en ninguna vacuna se termina la fase 3, ni en  la de Oxford, ni en la de Pzifer", en este contexto. "La fase 3 termina en octubre de 2022 para todas las vacunas, pero estamos en una pandemia que está poniendo de rodillas al mundo", indica.

"Para crear una vacuna tengo cuatro fases: la preclínica, que es en animales; la uno, que es un muestreo pequeño en unas 50 o 60 personas; y la dos, que la amplío, pudiendo llegar a unas 500, en donde mido seguridad, que no produzca daño a la persona a la que se está inoculando. La fase tres, es medir el efecto de la vacuna, se la coloca a la gente y se la envía a la calle para analizar si se infecta, y si lo hace, quiere decir que la vacuna no sirve", señala.

Y prosigue: "Entonces, ¿cómo hacemos para lograr una vacuna, por ejemplo, contra el ebola o el sarampión y mandar a la gente a la calle, cuando tengo seis focos en el mundo del sarampión, y del ebola, uno solo? Para llegar a 500 mil casos, que es más o menos lo que se pide en la fase 3, necesito 15 o 20 años".

Atienza, indica que con el coronavirus, es diferente: "En cualquier lugar tengo 20 mil infectados, en donde los busque, por eso esta fase de la exposición es mucho más fácil, porque busco a la gente, se la vacuna y se le pide que haga vida normal. Hago el seguimiento y a los 30 o 40 días, conozco si se enferma o no, y se puede controlar eso porque en todo el mundo hay contagiados. Por ello, el estudio final se abrirá en octubre de 2022, pero hay una estrategia, de todas las organizaciones de salud, que es hacer un corte previo que tendrá entre 50 mil y 100 mil casos, que es muchísimo a nivel mundial para cada una de las vacunas".   

El sanitarista amplía que ese "corte previo" se realizará ahora, en noviembre. "Se abrirán los resultados y en base a los mismos, si son positivos, se van a aplicar las vacunas. No es que no cumplirán con la fase 3, pero será con un corte previo, que lo permite, por la cantidad de casos que hay a nivel mundial y puedo asegurar que será mucho más efectiva que cualquier otra vacuna. Rusia, es el único país que tiene la única contra el Mers, que es  otro coronavirus. Ellos a la tecnología ya la tenían, lo único que hicieron fue cambiar la partícula viral", agrega.

Ese detalle, dice Atienza, es el que les permitió trabajar más rápido con la vacuna para este tipo de coronavirus. "Y es totalmente segura. Los rusos tienen mejor tecnología que muchos países en el mundo, por eso no hay que subestimar a esta vacuna, con la que no habrá ningún tipo de problemas", aseveró el especialista.  

"Tener esa vacuna, significaría frenar la pandemia"

"Tener la vacuna rusa en diciembre y con 25 millones de dosis, significaría para la Argentina poder frenar la pandemia. No es un tema menor, porque frenar la pandemia, sería que no mueran más de 500 personas por día, que no se infecten más 20 mil por día, recuperar la economía, muchas cosas, y eso a muchos les molesta. A muchos les encantaría que la Argentina terminara tercera a nivel mundial en cantidad de muertes", cuestiona.

Sobre dichas personas, brinda un ejemplo: "Lo escuchaba a uno de ellos, que decía del gran fracaso argentino después de 250 días de cuarentena. Siguen mintiendo porque la Argentina en realidad tuvo 36 días de cuarentena, del 19 de marzo al 26 de abril, cuando 18 provincias recuperaron la actividad económica".

Manifesta que "después de que lograron destruir" las medidas sanitarias de aislamiento y distanciamiento como "estrategia y convencer a todos los argentinos de que tarde o temprano nos íbamos a infectar todos, de la inmunidad del rebaño, y que eso era inevitable, hoy critican por haber llegado a esa cifra (de muertes y contagios)". "La verdad que no sólo es perverso, sino que es media criminal esa opción que eligieron", analiza.

"Es gente que confundió las libertades personales con la salud colectiva, cuando la compararon con una dictadura, con la palabra 'infectadura'. Inventaron una serie de palabras para castigar lo que se estaba haciendo, ¿y por qué?, porque en aquel momento la Argentina estaba entre los 10 países que mejor habían manejado la pandemia, y eso políticamente no les convenía. Por eso reitero que para entender la pandemia hay que entender de política; si no entendemos de política nos perdemos de comprender eso", señala el sanitarista.

"Esas personas, si se contagian, para buscar atención, son los primeros en la fila", dice. "Después de la manifestación del 12 de octubre, el martes 13 estaban haciéndose el hisopado para conocer si no se habían infectado. Por eso, son posiciones políticas. Hay muchos que aspiran a esto del darwinismo social y muchos de ellos fueron los que murieron también, porque que se creen que son los elegidos para sobrevivir", expresa.

Y prosigue: "Eso está totalmente alejado de la realidad. Este es un virus cruel, y siempre digo algo por lo que se enojan: 'es muy democrático, porque les toca a todos', pero castiga doblemente al pobre, que no tiene en dónde aislarse, porque muchos de estos que promueven la selección del más apto tienen en donde hacerlo, pero otra gente no. Es la que debe aislarse con su familia e irremediablemente infectarse con la misma", enfatiza.

Señala que esas "son las cuestiones crueles" que desnudó esta pandemia. "De pronto, también el mismo sector descubrió que había pobres en la Argentina y que muchos iban a morir de hambre. Dicen estar preocupados por esa gente pero después los tratan de 'planeros' o 'vagos', porque está ese doble discurso. Ojalá que cuando termine la pandemia podamos hacer algo y mejorar un poco como sociedad, porque lo que se está viendo, ha dejado al desnudo las miserias humanas más íntimas", expresa el médico y docente.

Sobre su posición política

Consultado si es "kirchnerista", responde: "Yo soy sanitarista. Siempre lo digo: soy un admirador de Raúl Alfonsín; lo sigo a Ramón Carrillo que era radical (Forja), el primer ministro de Salud de la Argentina  (en el primer gobierno peronista y creador del sistema público); a Arturo Oñativia,  ministro de Salud con Arturo Illia. Sigo esa línea y me paro ahí".

Recuerda que cuestionó también a gobernadores alineados con la Nación, como el caso de (Sergio) Uñac (de San Juan), con un cartel en el pecho que decía 'dejá de perseguir a los médicos'; al gobernador de Tucumán (Juan Manzur), porque la verdad no manejó bien la pandemia; o al del Chaco (Jorge Capitanich)".

Indica Atienza: "Quien me quiera tildar de 'K', como para insultarme, no me afecta, no me molesta". En ese sentido cuestiona que se haya etiquetado desde un sector al otro, con ese calificativo. "Se construyó sobre la palabra 'Ka', una serie de calificativos", dice.

Reitera que tiene una posición tomada como sanitarista. "Defiendo la salud pública y si veo que algo está mal en sanidad, lo voy a criticar. Como radical lo he hecho con la postura de (Alfredo) Cornejo (presidente de la UCR), que me parece un irresponsable con todo lo que sale a decir, o (Adolfo) Rubinstein, que hizo desaparecer al Ministerio de Salud y hoy habla como una palabra autorizada".

Sobre los extremos y el odio que existe, surgidos en el mundo con esta pandemia, señala que han sido grandes responsables las redes sociales. "Se juega con lo emocional y eso ha hecho que veamos tanto odio y tanta gente deseando que mueran en cantidad las personas; la otra gran pandemia, es la del odio", manifiesta Atienza.

"Macri hubiera seguido el camino de Bolsonaro o Trump"

Sobre lo que señaló el presidente Alberto Fernández, indicando que al inicio de la pandemia el exmandatario Mauricio Macri se comunicó con él sugiriendo que liberara todo y que muriera quien debía morir, algo que Macri luego desmintió, Atienza señala que está convencido, de que sin dudas fue lo que le dijo, "porque piensa así".

Indica que no fue solo un llamado teléfonico, sino que el mismo expresidente lo hizo público. "Lo dijo él mismo, que estamos presos, que hay que liberar, que hay que abrir la economía. Lo ha dicho él, por eso le creo a Alberto Fernánez. No tengo dudas, porque el mismo Macri piensa así. El argentino que tenga dudas de que Macri hubiera seguido el camino de Bolsonaro o Trump, sí, es eso lo que hubiera hecho porque lo manifestó", dice. 

Expresa que Macri, como otros, creen "en el darwinismo social" (la supervivencia del más apto). "Pero es porque ellos tienen la posibilidad de aislarse en una mansión en donde no llega nadie, y no todos tenemos esa suerte. Ellos viven en otra realidad, ellos viven en una realidad paralela", grafica. Y agrega que hay personas que viven en condiciones "que no tienen ni siquiera agua para bañarse", pero a eso "no lo saben ellos", señala.

Indica que existe un sector, que representa el expresidente, que "no cree en la salud pública". Señala dos modelos de países, con gestión de salud diferentes, el que prioriza "lo privado, y el ejemplo es los Estados Unidos; o lo público, y el ejemplo es Canadá".

"Y si usted mira el mapa, ese de color negro, con círculos rojos (del Covid en el mundo), y se ubica en Norteamérica, verá claramente cuál es el contraste de lo que es un sistema de salud privado, como Estados Unidos, que está el rojo vivo; y el de Canadá, que está arriba, que es público y no tiene prácticamente casos", indica Atienza. Cita como ejemplo lo sucedido en el inicio de la pandemia en Estados Unidos, en donde un internado por Covid-19, al recuperarse, recibió una factura por los servicios médicos de un millón de dólares.

Recuerda: "En Estados Unidos, además, de cada siete personas que han muerto o se han infectado, seis son negros y latinos, ¿por qué?, porque no tienen acceso al sistema de salud, porque esperaron hasta último momento para llegar al mismo. Y allí uno ve la discriminación que existe en ese país (...), en donde la condición de ser negro o ser latino, es un determinante sanitario. El 90 por ciento de los muertos son de esos sectores". Y prosigue: "No quiero eso para la Argentina, sino un sistema en donde todos podamos hacernos atender".

En Córdoba

Sobre la provincia de Córdoba, cuestionó el mal manejo de la pandemia, "liberando y generando miles de contagios", como con el personal de salud. "Y en Santa Fe pasó más o menos lo mismo, en Jujuy, Salta, Mendoza, provincias que estuvieron al borde del colapso sanitario. No hay que irse tan lejos, como a Estados Unidos", dice.

Atienza reiteró la responsabilidad de muchos medios en lo que sucedió durante estos meses con los contagios: "El papel que han jugado en esta pandemia ha sido triste. De hecho ya hay algunos comunicadores que comienzan a pedir disculpas porque dicen que tuvieron una posición equivocada, pero eso hizo que mucha gente no creyera en la pandemia, se infectara y se muriera, es decir que el daño que hicieron fue muchísimo".

El sanitarista recordó que brindó unas 800 entrevistas, a medios del país y del exterior, como por ejemplo España: "Pero hay tres medios de Córdoba que nunca me abrieron un micrófono. Militaron la anticuarentena y debe haber sido por miedo a que dijera lo que tengo que decir, que es algo que tiene fundamento científico".

Atienza recuerda que este nuevo coronavirus ha planteado una "situación única en la historia de la humanidad". "Nunca antes había pasado que un virus afectara los tres ejes de la salud, que son lo biológico, lo psicológico y lo social (...) Es una situación inédita y en el medio de todo estos tenemos a gente que lo negaba, que hizo muchísimo daño. Yo salgo todas las noches (por las redes) a tratar de contrarrestar lo que ellos siembran a diario, y es agotador, es cansador, pero lo vamos a seguir haciendo", indica el especialista.

El personal de Salud

Atienza, como está señalado en el comienzo, en una entrevista con una radio de Buenos Aires, cuando aludió al personal de salud que resulta contagiado y fallecen muchos de sus integrantes, se quebró y terminó llorando.

"Yo dos clases en la universidad y tengo a muchos alumnos de cuarto y quinto año, que cuando terminan conmigo, prácticamente son médicos y comienzan a trabajar. A esos chicos que tienen 23 o 24 años, los están obligando a tener que desconectar el último cable de un paciente, para lo que no estamos preparados, y lo hacen tres o cuatro veces por día. Y hay algunos médicos en el país, que lo hacen hasta 15 o 20 veces ", dice. 

El sanitarista y docente, continúa: "Eso te mata el alma. Después de hacer eso todos los días, no hay forma de poder sobrellevarlo, cuando recordás a todos los pacientes a los que se le desconectó ese último cablecito. Y no puede ser la sociedad tan mala como para darle la espalda a ese equipo de salud, esas personas, como a un enfermero, que está todo el día atendiendo a un paciente. Es terrorífico tener que hacer eso varias veces al día".

Señala que dicha situación "los está matando en vida". "Y se están muriendo efectivamente", agrega, refiriéndose a quienes resultan contagiados y fallecen.  "Mientras algunos preparan las valijas para irse de vacaciones, los otros están ofreciendo su vida, y eso es lo que me parece muy injusto", indica Atienza.

El sanitarista recordó que una terapia regular, tiene un promedio de entre ocho y diez camas: "Uno puede ver a una o dos personas fallecer por semana en una Terapia Intensiva, y es impactante, pero esto es peor, porque además, no es sólo el hecho de la persona que fallece. Después hay que salir a comunicarle a los familiares".

Recordó que en la jornada previa a aquella entrevista en donde se quebró, "un familiar de un paciente me contaba 'la doctora cuando vino a darme la noticia lloró con nosotros'". "Esa es una médica que tiene 24 o 25 años. Un chico o una chica de esa edad, no están preparados para dar esas noticias cuatro o cinco veces por día. Quedan marcados de por vida. El estrés al que se somete al equipo de salud es tremendo, y esos son los detalles que la sociedad no conoce. Y eso es lo que molesta, porque uno dice 'la pucha, yo no estudié para esto'", dice.

"El médico no estudia para ver morir a la gente, estudia para salvarla. No hay una sola materia para esto: para dar la última noticia o para ese último instante. Nosotros queremos salvar vidas. Preparados estamos para uno o dos casos por semana, pero no para cuatro o cinco por día, que es totalmente distinto", señala Atienza.

Y recuerda que en esa entrevista en la que terminó llorando, "ya venía mal": "El día anterior habían fallecido cuatro médicos, una doctora que fue compañera mía en la universidad. Por eso, no puede ser que la gente sea así, que promueva la apertura de actividades y piense más en el festival de Cosquín, que en la propia vida y la vida de otras personas".

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