Una nena perdida y una historia atribuida a un milagro hace 17 años en Punta del Agua

La historia tuvo un final feliz. Una nena de tres años, caminó desde Las Perdices a Punta del Agua. Dijo que una mujer, con un bebé en sus brazos, la había ayudado y cuidado en su travesía. Nunca se supo de esa persona. Sucedió en el año 2003. Luego de ser encontrada, tras una intensa búsqueda, surgió lo que fue interpretado como un "milagro".
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Una frase famosa atribuida a San Agustín, es la siguiente: “La fe consiste en creer lo que no vemos, y la recompensa es ver lo que creemos.” Tal vez, en el contexto de la historia que se narrará a continuación, sea reflexión sea la más adecuada. En realidad, es otro de los hechos sin explicación. O sí, para los creyentes.

Ocurrió cuando apenas despuntaba el siglo 21. Era el año 2003, y un sector de esta zona de la provincia de Córdoba, se conmocionaba por algunas horas: una niña de tres años, jugaba con su bicicleta en Las Perdices, cuando terminaba por perderse. Angustiada su familia comenzaba a buscarla. La preocupación se replicaba en el resto de las poblaciones.

La policía, amigos, vecinos, con la ayuda de los medios, iniciaban la búsqueda. El hecho se convertía en noticia provincial. Fueron horas de angustia. Por fin era encontrada, y estaba bien. Lo relataría el por entonces presidente comunal, Orfidio Gastaudo, al periodista y colega de RH 1 de Hernando, Gustavo Herranz.

Explicaba que retornaba de una reunión en Almafuerte, cuando un vecino le comentó del hecho, que una pequeña nena era buscada intensamente, luego de perderse en Las Perdices, y había visto a una pequeña en cercanías del puente que sortea al arroyo Tegua, que pasa por la población. Gastaudo, comentaría que cuando la nena lo vio, al bajarse de su vehículo, se arrojó a sus brazos. Inmediatamente la llevó a su domicilio.

Con su esposa y otra mujer, le dieron de comer, constataron que se encontrara bien, llamó a la policía y posteriormente al colega, para informar que la niña había sido hallada y se encontraba en su casa. La niña, de apenas tres años, luego de recorrer kilómetros, estaba en buen estado, y muchas personas se tranquilizaban.

Quienes la buscaban, llegaron de inmediato a la casa de Gastaudo. Allí estaba la pequeña, que pudo reunirse finalmente con su familia la que, de hecho, respiraba finalmente aliviada. Y comenzarían una serie de preguntas.

"Recuerdo aquel día, cuando Gastaudo me llamó y me informó que la nena estaba bien y en su casa", recuerda ahora Gustavo, en diálogo con este sitio de noticias. "Después llegó lo otro, que fue por cierto, muy especial por lo que se generó en el pueblo", rememora.

Los interrogantes

¿Cuántos kilómetros había recorrido la nena en su bicicleta y caminando? ¿Cómo había encontrado la senda que la llevó a Punta del Agua? ¿Alguien la había cuidado durante todas esas horas? La niña, todo indica, había recorrido un trayecto de 18 kilómetros, nada más ni nada menos, que es la extensión del camino a Las Perdices.

Un detalle que llamó la atención, cuentan las crónicas de entonces, fue cuando la pequeña relató que en su periplo, perdida, "una señora" con un bebé en sus brazos, la había cuidado, levantándola también a ella, calmándola, y señalando que no tuviera miedo, al pasar por un campo con perros que salieron a su encuentro.

La pregunta es ¿quién había sido aquella mujer? Sí, es real, podría haber sido cualquier vecina del lugar. Lo extraño e intrigante, era que no podía desconocer que estaban buscando a la niña. Y no haberlo comunicado. La nena relataba que la misma la había acompañado durante buena parte del camino. Quedaba la pregunta.

La leyenda y la sorpresa

Muchos podrían suponer que aquella mujer había surgido de la imaginación de la pequeña, pero la sorpresa llegaría luego. Punta del Agua, debe recordarse, es una de las poblaciones con más historia de la región, y se ha caracterizado por su fuerte feligresía católica. La iglesia es uno de edificios emblemáticos del pueblo.

El templo, fue construido en 1936, en el lugar en donde se encontraba la vieja iglesia, ubicada en el antiguo Camino Real, que unía a Buenos Aires con Cuyo y Chile. Transcurrían los siglos 18 y 19. En el interior del actual edificio religioso, se encuentra la imagen de la Virgen del Rosario. Sobre la misma surge una leyenda de hace algunos siglos.

Cuando comenzaban a establecerse aquellos poblados, era habitual la incursión de los malones desde el sur, considerando que los pueblos originarios observaban como se avanzaba sobre sus territorios. La leyenda indica que los primeros habitantes, eran cuidados por la virgen, quien calmaba a los malones que llegaban al lugar. De hecho, por ese motivo, que es parte de la tradición oral, fue adoptada como patrona de la población. 

Esa es la leyenda de hace siglos, pero luego de ser encontrada la pequeña, al día siguiente, fiel a la tradición religiosa local, se preparó una procesión, con la imagen de la virgen, en agradecimiento por haber sido encontrada la niña, sana y salva. Se esperaría a la familia con la nena y se la recibiría para luego ir a la iglesia.

No pocos se sorprendieron, cuando al llegar, la pequeña señaló sobre la imagen de la Virgen, que esa era la "señora" que la había cuidado mientras estuvo perdida. No sólo eso: cuando ingresaron al templo religioso, en donde se encuentra una imagen aún mayor, renovó su afirmación, reiterando que esa era la mujer que la había acompañado.

Transcurrieron ya muchos años. Puede que muchas y muchos, indiquen que bien pudo haberse tratado de una persona noble, que al encontrar a esa niña perdida, se encargó de cuidarla, hasta asegurarse de que estuviera a salvo. No obstante, llama la atención la circunstancia: una mujer, caminando con un bebé, que encuentra a una nena en un camino, y no se interroga sobre el por qué está allí y sobre la familia de la misma. Sólo la acompaña.

En Punta del Agua observaron en aquello, un milagro. Un milagro es el concepto dado a un evento muy inusual que se cree que es sobrenatural y se atribuye a la intervención divina.

Cuando se preparó esta historia para Revista Tercer Río en su edición impresa, alguien comentó sobre la misma: "A esa edad, niñas y niños, sobre esas y muchas otras cosas no mienten; dicen lo que vieron, no tienen por qué mentir". Seguramente que es así.

Fabián Menichetti

Locutor M.P 7724 - Periodista - Editor Tercer Río Noticias. Director periodístico Mestiza Rock - Autor de los libros: Noviembre (1997) y Esquirlas de Noviembre (2011)

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