La pandemia dejó aún más expuesta la urgencia por el nuevo Hospital en Río Tercero

Salud 24/09/2020 Por Fabián Menichetti
La disposición de destinar el área de internación del Hospital Provincial de Río Tercero únicamente para pacientes Covid-19, muestran la urgencia de que se finalice la obra del nuevo edificio del nosocomio y que, además, no sólo se contemple el aspecto edilicio y de complejidad, sino también el recurso humano (personal de salud) que debe ser considerado más que nunca ahora, en medio de la lucha en contra la pandemia, y cuando abra finalmente el nuevo hospital.
Hospital Río Tercero Nuevo Edificio
Así estaba el edificio del nuevo hospital en mayo de 2020

El Hospital Provincial de Río Tercero, tiene en construcción su nuevo edificio en el sector sudoeste de la ciudad. Si bien se está trabajando, el avance de obra no muestra que el mismo quede finalizado en lo inmediato, sino que demandará algunos meses.

"Posiblemente para marzo", se indicó desde una fuente de salud. La licitación, adjudicación y posterior ejecución del nosocomio, que debe atender la demanda sanitaria pública de una región con más de 100 mil personas, fueron instancias previas a la pandemia por el Covid-19. Lo que hizo esta, fue colocar aún más en evidencia la necesidad del mismo.

El predio del nuevo hospital, tiene unas cuatro hectáreas y fue donado por un particular. Además del nosocomio riotercerense, con financiamiento internacional, se construye otro en barrio Los Filtros de Córdoba. En tanto, en Villa Dolores, se proyectó la ampliación y remodelación del actual edificio para transformarlo en alta complejidad.

El hospital riotercerense, antes de finalizar abril, informaba la Provincia, contaba con un avance de obra del 38 por ciento. Como está señalado, para la construcción de estos edificios, se recurrió a financiación internacional: en el de barrio Los Filtros en Córdoba, los trabajos se ejecutan con fondos provenientes del Deutsche Bank; mientras que para los edificios de Río Tercero y Villa Dolores, se trata de fondos provenientes del BBVA.

En los tres casos, las obras incluyen la provisión de la totalidad del equipamiento. Ese detalle, al momento de ser licitados, fue uno de los destacados en el caso de Río Tercero, ya que el inmueble estará adecuado a los equipos que tendrá en su interior.

El nosocomio, una vez que esté concluido, tendrá 5.300 metros cuadrados. El mismo es de una sola planta, considerando el amplio predio en el que se construye. El edificio se diseñó con la premisa de ser ambientalmente sustentable, produciendo energía eléctrica fotovoltaica y captación solar para agua caliente. 

Tendrá 10 consultorios externos de todas las especialidades médicas, farmacia, laboratorios, vacunatorio, salas para diagnóstico por imágenes, RX, mamografías y ecografías; zona de emergencias médicas con cinco consultorios.  La sala de internación general dispondrá de 44 camas; además, una unidad de terapia intensiva con ocho camas y una unidad de terapia intermedia con cuatro camas.

Para tomar dimensión de su importancia: desde el lunes, se informó que el actual hospital, en su área de internación, sólo atenderá a pacientes con Covid, esto es, con 20 camas con oxigeno, que son las existentes, y cuatro en la Unidad de Terapia Intensiva, con el mismo número de respiradores. El nuevo, concluido y operativo, tendrá más del doble.

Seguramente si el nuevo Hospital Provincial de Río Tercero, se hubiera completado en los plazos previstos inicialmente, es muy probable que desde el comienzo de la pandemia, como sucedió con los nosocomios de Río Cuarto o Villa María, hubiera sido uno de los centros de derivación por el Covid-19 en Córdoba. Y no sólo para esta enfermedad, sino para otras patologías, que ahora, en el caso de que requieran de internación, deberán ser derivados los pacientes a otros nosocomios, como son los de Santa Rosa y Alta Gracia.

El nuevo hospital, era una deuda pendiente desde hace años de las diferentes gestiones provinciales. La demanda de atención fue creciendo por dos motivos: el aumento lógico de la población, en las diferentes comunidades de la región, y el desempleo o la precariedad laboral, lo que generó que muchas personas perdieran una obra social o prepaga.

"Es una realidad objetiva, en los últimos años, especialmente, se perdieron fuentes laborales y muchas personas quedaron en la informalidad, lo que hizo, en uno y otro caso, que dejaran de tener atención en la salud privada", señaló un profesional médico.

Como sea, si bien era necesario que se finalizara lo más rápido posible el nuevo hospital, con la pandemia quedó expuesta la urgencia en la conclusión del mismo. "Hoy lo necesitaríamos más que nunca y, cuando esté terminado, además requerirá de personal suficiente y bien considerado, en todo aspecto, porque no basta sólo con un buen edificio y más complejidad, sino también con el factor humano", agregó el mismo médico.

¿Qué hubiera sucedido si el nuevo nosocomio hubiera sido concluido en los tiempos previstos inicialmente, cuando fue licitada y posteriormente adjudicada la obra?

Es contrafáctico, aunque la respuesta es una sola: hoy la zona contaría con un centro de salud, mucho mejor preparado, para afrontar el peor momento de la emergencia sanitaria.

Fabián Menichetti

Locutor M.P 7724 - Periodista - Editor Tercer Río Noticias. Director periodístico Mestiza Rock - Autor de los libros: Noviembre (1997) y Esquirlas de Noviembre (2011)

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