Lo intentan, pero la frase sigue vigente: "No podrán detener la Primavera"

Análisis 21/09/2020 Por Fabián Menichetti
Qué es la primavera? ¿Es una estación natural, solamente? ¿No es, también, una gran metáfora? ¿No es, acaso, una estación del alma? Comenzó la primavera en el hemisferio sur y son interrogantes para plantearse. La primavera ha sido tomada para representar a procesos sociales pero también para graficar, en muchos casos, procesos internos del ser humano como sujeto colectivo. Y hoy, más que nunca.
Primavera Libertad

La llegada de la primavera, no es solo el reverdecer de la naturaleza. Muchos procesos sociales e históricos se han asido de la misma para autodenominarse. Es cuando deja de ser una estación natural. Se convierte en una gran metáfora, representando una estación del alma del ser humano como sujeto colectivo. 

Dicha estación, indefectiblemente, está unida a la juventud del alma. Es la que no conoce de edades biológicas.

Se transforma así en un estandarte de rebeldía, de lucha social en muchas culturas por recuperar derechos colectivos. Es, también, un símbolo, como está señalado, de resistencia ante el poder, el que se oculta en las sombras, ese que opera, en ocasiones, paradójicamente, enarbolando la bandera de "la libertad" y que con sus tentáculos intenta manipular no solo a nuestras vidas como seres individuales, sino como seres sociales. 

La Primavera es el renacer, simbólico, trasladado a los hechos en muchos casos, de los sueños y las utopías. Es que los sueños y las utopías, aunque las medianidades de muchos renieguen de ello, también construyen el presente y el futuro. La primavera, comprendida de esa manera, no solo existe en los tres meses del calendario, sino en cualquier época del año. Está, siempre, más allá del espacio físico y natural que nos circunda. 

Es una opción y posición ante la vida. Rinde homenaje a la libertad, pero no a la libertad comprendida como un concepto individual ni sectorial, sino, especialmente, colectivo. Lamentablemente, están quienes se apropian de esa frase, "la libertad", ensuciando la memoria histórica de quienes realmente brindaron hasta su vida por ella. 

Quienes abusan de utilizar a "la libertad" para sus oscuros y egoístas intereses, ideológicos o sectoriales, induciendo la idea del odio hacia la otra o el otro, denigran esa frase. No quieren "la libertad", sino imponer su idea de falsa libertad sobre el resto. Expresan lo contrario. Representan el germen del autoritarismo.

Precisamente, quienes enarbolan esas falsas banderas de "la libertad", en el contexto histórico, han sido las mismas y los mismos que se han sentido cómodas y cómodos, con regímenes autoritarios y, por supuesto, no han declamado su defensa de la libertad con los mismos, porque los intereses que han defendido, de manera consciente o inducidos para hacerlo, no fueron los intereses de las mayorías, sino los de selectas minorías.

En ocasiones, ese poder real, de oscuros intereses, haciendo uso y abuso de esa palabra, creando lo que se denomina "sentido común" con sus mecenas mediáticos, ha hecho que germinara el autoritarismo en nombre de "la libertad". No le interesa para nada esa expresión, ni su esencia, sino extraer las semillas antes de que puedan germinar. La Libertad y la Primavera, son otra cosa. No tienen relación con el odio ni con la intolerancia.

La Primavera está en marcha entre quienes comprenden a "la libertad" como una estación del alma, no entre quienes declaman la importancia de ser libres, arrasando con los ideales y sueños del resto, que son muy diferentes, que corresponden a la mayor parte de las personas. Son los intereses y los sueños de las mayorías.

Decía Arturo Jauretche: "Las mayorías no odian, porque ganar derechos genera alegría; las minorías sí, porque perder privilegios genera rencor". 

Continuarán destrozando jardines, esos que cuidan las mayorías, porque las mayorías no odian, no desean el mal a las otras y a los otros, no son intolerantes. Las minorías interesadas, no en la libertad, sí lo hacen. Y esas selectas minorías, intentan e intentarán seguir manipulando a la sociedad, con mentiras, medias verdades o realidades tergiversadas, con lo único que les queda: sus voceros y sus escribas. 

En conclusión, el amor, en un concepto amplio, siempre prevalecerá sobre el odio, aunque suene a utopía, aunque parezca un sueño, y más aún en el actual contexto, porque los silencios, suelen ser mucho más estruendosos que el mensaje, al fin y al cabo, contradictorio, de quienes se arrogan hablar por él, decir lo que siente ese pueblo, ese al que, en otras épocas, han denigrado, insultado, no han respetado y estigmatizado.

Sí, intentarán arrasar esos jardines con sus topadoras mediáticas, pero no podrán con las mayorías, en ocasiones silenciosas, que es la mayor parte de ese pueblo, no grupos minúsculos de ese pueblo, funcionales, conociéndolo o no, a quienes detestan al pueblo.

La frase fue atribuida a diferentes figuras históricas, pero se hizo conocida por Pablo Neruda: "Podrán cortar todas las flores, pero no detendrán la primavera".

Fabián Menichetti

Locutor M.P 7724 - Periodista - Editor Tercer Río Noticias. Director periodístico Mestiza Rock - Autor de los libros: Noviembre (1997) y Esquirlas de Noviembre (2011)

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