La pandemia del coronavirus en el país y los puños apretados

Análisis 10/08/2020 Por Fabián Menichetti
Hay puños apretados, celebrando ciertas cuestiones, en medio de la tragedia por el número de muertes y de contagios en el país por el Covid-19, pero también existen otros puños apretados, los de quienes se enfrentan al virus, intentando salvar vidas, aún arriesgando la propia.
Puño Cerrado

Uno de los periodistas, brinda el informe sobre la cantidad de muertos y contagiados de Covid-19, a esa hora, de noche, según los datos oficiales y la proyección a una semana. La cifra preocupa: los contagios y fallecimientos están en ascenso.

El otro periodista, como si estuviera celebrando un gol de su equipo preferido, apretando con fuerzas su puño, responde de esa manera a la información brindada. La cámara lo toma. 

Luego otro colega le solicita explicaciones por una red social, y el "festejador", responde que precisamente en ese momento le estaban informando por "cucaracha" (el audífono colocado en su oreja que lo comunica con la producción del espacio), las mediciones del rating, indicando que superaban al canal con el que compiten.

Es extraño o por lo menos sugestivo: el "periodista" es quien reclamaba por las medidas sanitarias para evitar que el coronavirus se disparara en muertes y contagios, pudiendo colapsar al sistema sanitario, esto es que los pacientes no pudieran ser atendidos. Luego, comenzaría, paradójicamente, a reclamar por la curva en ascenso.

No es el único. Son muchos y muchas, quienes en los medios adoptaron esa "línea editorial": cuestionar las medidas sanitarias, incitando a violarlas, y luego, cuestionar el resultado de lo que ellos y ellas propiciaron. No es inocente. Obvio que no es inocente. No sólo es un sector de la política y el poder, sino de sus voceras y voceros.

Puede, que en el momento en que informaban el crecimiento de contagios y fallecidos, haya estado celebrando la medición del rating, ahora bien, ¿se puede llegar a semejante apatía, de celebrar la vanalidad de una medición mediática, frente a una información dramática en las que conocen miles de muertes y miles de contagios?

Uno de los colegas le preguntó luego por una de las redes sociales: ¿Serías tan amable de contarme que te llevó a festejar con el puño apretado? No quiero imaginar que te alegra llegar a los 10 mil casos diarios... O te cantaron por la cucaracha un gol de Boca?  La respuesta del festejador mediático: Me avisaron por retorno que pasamos a liderar en rating. No se si te pasó alguna vez, pero se festeja como gol el esfuerzo y el trabajo en equipo. Te adjunto la planilla de Ibope que, como bien sabés, viene con un minuto de atraso. 

¿Celebración cuándo te están informando que hay miles de contagios y de muertes? 

En esta pandemia, se expresan los gestos solidarios, humanos, pero también los gestos miserables, inhumanos. Los segundos están expuestos, se observan en las pantallas, se leen declaraciones y editoriales en los diarios y portales digitales, se escuchan en las radios. Llegan, masivamente, intentando conformar eso que se denomina "sentido común", pero ya la mayoría de las personas, como se indicaba en el barrio, "no come vidrio". Las operaciones berretas, del poder real y de sus voceros mediáticos, se suelen derrumbar en ocasiones.

Primero señalaron que no era tan grave; segundo dispararon en contra de los especialistas, infectólogos/as, epidemiólogos/as, reconocidos/as científicos/as, que asesoraron a los diferentes niveles del Estado, para adoptar medidas sanitarias. Por supuesto, las presiones fueron demasiadas. Las personas (no todas) creyeron que efectivamente lo del nuevo coronavirus, no era grave, como se indicaba, que era una especie de "conspiración", ¡en dónde estaban involucradas personas que sólo son especialistas, de los más respetados/as!

Muchas y muchos se relajaron, les creyeron a quienes sostenían la no gravedad del virus; otras y otros, salieron a manifestarse por "la libertad", muchas y muchos sin ningún tipo de protección y, como era lógico, se dispararon los contagios, y también crecieron las muertes por Covid-19. Los y las que propiciaron esto, ahora lo cuestionan, y de paso, lo celebran, sin ningún pudor, cuando no se está hablando de números, sino de personas.

Pero, claro, también está lo otro, la parte solidaria. La respuesta de uno de los infectólogos, a este sitio de noticias, en una entrevista reciente: "Quien dice que no es para tanto, que se lo explique a quien perdió a un ser querido". No lo dijo un periodista ni un amigo o amiga, sino, uno de los especialistas más reconocidos, con 23 libros publicados sobre enfermedades infecciosas. ¿Se puede suponer que es parte de una plan conspirativo? 

Consultado el especialista sobre el "cansancio" de las personas por las medidas sanitarias aplicadas, recordó: "Si se habla de cansancio, quienes lo señalan, deben imaginarse entonces el del personal de salud, que se encuentra trabajando, inclusive, ofreciéndose de manera voluntaria para realizar, por ejemplo, los testeos".

Y cuestionó: "No es sencillo para quienes se exponen constantemente. Esto provoca cansancio, pero aún así lo están haciendo por salvar vidas, y muchas de esas personas, médicos, enfermeras, enfermeros, han fallecido, al resultar contagiados, por eso no se comprende que estén quienes niegan que esto sea serio, grave, y que, seguramente, de resultar afectados por el virus, serán quienes primero exigirán atención, y la mejor".

Allí están los gestos solidarios, enfrentando a otros. Es que el virus no tiene ideología. 

Hay puños apretados, celebrando en el medio de la tragedia, vaya a saber qué cosa, pero por suerte, también hay otros puños que se están apretando. Claro que no son pocos.

Son los que se cierran, con la decisión de enfrentar al virus.

Y con la convicción de salvar vidas, aun arriesgando la propia.

Fabián Menichetti

Locutor M.P 7724 - Periodista - Editor Tercer Río Noticias. Director periodístico Mestiza Rock - Autor de los libros: Noviembre (1997) y Esquirlas de Noviembre (2011)

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