El otro riesgo del Covid-19, que se contagie el virus de la estigmatización

Análisis 18/07/2020 Por Fabián Menichetti
La pandemia del nuevo coronavirus, primero, en el país, generó en determinado momento aplausos para el personal esencial, especialmente el de salud, y hasta empatía por quienes contraían el virus. Con el paso de los meses, eso fue trocando a la estigmatización, producto del temor.
Covid Rostro

Sin dudas que no es una casualidad que no se citen los nombres, excepto que sean personalidades reconocidas, de quienes contraen el Covid-19. Primero, en donde existen muchas personas afectadas, porque sería impracticable hacerlo; y en poblaciones más pequeñas, porque sería condenarlas a la estigmatización. Pero no solamente, quienes pueden haber contraído el virus o quienes fueron afectados por el mismo, pueden sufrirla.

Cuando se inició el aislamiento, luego, en diferentes lugares, distanciamiento social, en determinado horario se generaban aplausos para el personal de salud. Luego, eso fue decreciendo hasta convertirse, no en todos los sectores, obviamente, en estigmatización de ese personal que enfrenta en las primeras líneas a los efectos de la pandemia. ¿La razón? Que por su cercanía con el virus, pudieran transmitirlo a otros actores sociales.

Fue así que, por ejemplo, en edificios de Buenos Aires, surgieron carteles de vecinos destinados a quienes trabajan en los servicios de salud, exigiendo que abandonaran dichos complejos. Del aplauso, en un momento, se pasó a la estigmatización de dichas personas. De ser una especie de héroes, en el medio de la pandemia, pasaron a ser, no los villanos, pero sí, los portadores del mensaje del villano, que en este caso, sería el nuevo virus.

La acepción de estigmatizar, en un caso, es "marcar a alguien con un hierro caliente". Otra, es "afrentar, infamar". Y otra "Imprimir milagrosamente a alguien las llagas de Cristo". Sin dudas, que en este caso, no estamos aludiendo a la última, sino a las dos primeras.

En sociología el estigma es una condición, atributo, rasgo o comportamiento que hace que la persona portadora sea incluida en una categoría social hacia cuyos miembros se genera una respuesta negativa. El nombre oficial de la enfermedad se eligió deliberadamente para evitar la estigmatización: «co» viene de «corona», «vi» de «virus», «d» de «disease», que significa «enfermedad» en inglés, y 19 de 2019, el año en que apareció el Covid-19

La propia UNICEF, brinda una guía para prevenir "El estigma social, asociado al Covid-19". De hecho, está claro, esto no sucede solamente en la Argentina. Ocurre en el mundo.

El estigma social en el contexto de la salud es la asociación negativa entre una persona o un grupo de personas que comparten ciertas características y una enfermedad específica. En un brote epidémico, esto puede significar que las personas sean etiquetadas, estereotipadas, que se las discrimine, que se las trate por separado y/o que experimenten una pérdida de estatus debido a una percibida conexión con una enfermedad.

Prosigue, la explicación de UNICEF: Este tipo de trato puede afectar negativamente a quienes tienen la enfermedad, así como a quienes los cuidan, a sus familias, amigos y comunidades. Las personas que no tienen la enfermedad, pero comparten otras características con ese grupo, pueden también sufrir estigmatización.

El brote epidémico actual de COVID-19 ha causado estigmatización social y comportamiento discriminatorio hacia personas de cierto origen o contexto, así como hacia cualquier persona que se percibe haya estado en contacto con el virus.

Dicha organización, detalla el porqué se produce dicha reacción social: 1) Es una enfermedad nueva y en torno a la cual existen todavía muchas incógnitas. 2) Frecuentemente tenemos miedo a lo desconocido. 3) Es fácil asociar ese miedo a “los otros”.

De hecho, es comprensible que la sociedad muestre miedo, confusión, y ansiedad. Sin embargo, estigmatizar a quien padece Covid-19, en el caso de quienes lo contrajeron, puede, lo señala UNICEF, llevar a que las personas escondan la enfermedad para evitar la discriminación. Impedir que las personas busquen atención médica en
forma inmediata. Hacer que las personas no adopten comportamientos saludables.

La UNICEF, en dicho trabajo, brinda una serie de consejos, precisamente, para evitar la estigmatización por el Covid-19, los que se pueden consultar AQUÍ. Entre esas sugerencias, se encuentra el "Periodismo ético". En ese apartado, alude a la denominada "Infodemia".

La “infodemia” consiste en la desinformación y rumores que se pueden diseminar más rápido que el brote epidémico del nuevo coronavirus (COVID-19). Esto contribuye a efectos negativos (...) Se necesita solidaridad colectiva e información clara y practicable para apoyar a las comunidades y personas afectadas por este nuevo brote epidémico. Los conceptos erróneos, los rumores y la desinformación contribuyen a la estigmatización y discriminación, que dificultan los esfuerzos de respuesta.

Precisamente, en el inicio de la pandemia (ahora en menor medida), la viralización de audios con informaciones que ninguna relación tenían con la realidad en servicios de mensajería, o noticias falsas, no hacía más que confundir a la sociedad. Desde allí surgió el término "infodemia", generando zozobra o falsas expectativas en los receptores. 

Otro riesgo: la negación

También están quienes aluden, bajo teorías conspirativas, que el virus es un invento, que no existe o que es una creación de laboratorio. Es real, las conspiraciones existen, pero más allá de ello, que haya surgido en un laboratorio, surgido de un animal en un mercado chino, o de un repollo, existe y su presencia es global. Y en los grupos de riesgo, puede ser letal. 

Las manifestaciones denominadas "anticuarentena" en donde se expresa un collage de reclamos, y en donde no queda muy en claro cuál es el principal, impulsadas por ciertos dirigentes políticos, por ejemplo en Buenos Aires, en donde la mayoría de los mismos y las mismas, las observan por la televisión, no exponiéndose a un contagio, dejaron un mensaje trágico: un jubilado, enrolado en ese reclamo, que hablaba sin protección con los medios, señalando que todo era una mentira, terminó falleciendo, lamentablemente, por Covid-19. 

No son suficientes, al parecer, las imágenes de personas tendidas en las calles, sin vida, de algunas naciones, con sistemas de salud colapsados, o médicos, médicas, paramédicos, enfermeras o enfermeros, llorando en otros casos, por no haber contado con los elementos necesarios para salvar una vida o por tener que elegir entre una persona y otra, a quién asistir con un respirador. Acaso, ¿esas personas son parte de una conspiración mundial?

Prevenir lo evitable

Retornando a la estigmatización social por el virus, en algunas comunidades, el mismo no se ha hecho presente, pero se da por sentado que, en algún momento, eso terminará sucediendo, como ocurrió con diferentes enfermedades a lo largo de la historia reciente. Estigmatizar a quienes contrajeron Covid-19, no solamente que es tan peligroso, por lo antes mencionado, como el propio virus, sino que es peligroso en lo comunitario.

Las autoridades serán y son las responsables de adoptar las medidas necesarias, para que las personas contagiadas, como sus contactos, estén aisladas del resto, con todas las medidas sanitarias correspondientes. Y el resto, o sea la sociedad, debe, no preocuparse por conocer quién es dicha persona, sino en adoptar los recaudos, con responsabilidad social, para que el virus no se disemine, evitando contagiar o contagiarse.

La falsa dicotomía entre salud-economía, además, se derrumbó por los indicadores actuales, mostrando que en donde todo quedó liberado, los indicadores económicos también se derrumbaron. Es un dato objetivo. Evidentemente, deberá (deberemos) la sociedad, aprender a convivir con este nuevo virus, mientras la ciencia corre para buscar el mejor tratamiento que mitigue sus efectos en los sectores de riesgo y una vacuna.

De hecho la promocionada "inmunidad del rebaño", no brindó resultados. Lo puede señalar el propio primer ministro del Reino Unido, quien en un principio, se inclinó por la misma, terminó contagiado y estuvo en grave estado. La estrategia debió ser cambiada. Apostar por la misma es, además, condenar a miles de personas, por lo menos en este momento, a perecer por el virus cuando el sistema de salud no soporte semejante demanda. 

Para hacerlo, no existe otra opción en el ahora, señalan los especialistas, que mantener el distanciamiento social, guardar el aislamiento los grupos de riesgo, y extremar los cuidados, que no sólo evitan contraer el Covid-19, sino muchas enfermedades. En tanto, es clave, en ese contexto, que quien sienta síntomas lo informe de inmediato al sistema de salud, para interrumpir la cadena de contagio. Y allí, como lo señala UNICEF, es fundamental que esas personas no se sientan estigmatizadas, ocultando los síntomas de una eventual afección.

Creer que el Covid-19, es un invento funcional a un sector de poder mundial, en tanto, no solo que es peligroso, considerando las personas fallecidas en naciones que no adoptaron medidas para mitigar el efecto de la pandemia, como fue y lo es el caso de Brasil, que muestra, en Latinoamérica, no solamente la mayor tasa de contagios, sino de decesos por millón de habitantes, o los Estados Unidos, con similar actitud. También es funcional a que el virus pueda contagiarse, por la falta de cuidados, con mayor rapidez, colapsando los sistemas de salud y, como sucedió, tener que optar entre dos personas, a quién asistir.

Quien crea es que es una mentira, puede ser un nuevo contagiado.

Y también mañana, un estigmatizado.

Eso es lo que debe evitarse.

Fabián Menichetti

Locutor M.P 7724 - Periodista - Editor Tercer Río Noticias. Director periodístico Mestiza Rock - Autor de los libros: Noviembre (1997) y Esquirlas de Noviembre (2011)

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