La Independencia, mucho más que una declaración histórica y una cuestión de límites

Análisis 08/07/2020 Por Fabián Menichetti
Un nuevo aniversario de la Declaración de la Independencia, se celebra este 9 de Julio. La misma, se produce en el medio de una pandemia mundial. En los últimos meses, puede que se haya valorado el concepto de soberanía, no solo reducido a lo geográfico, sino a otras cuestiones que hacen verdaderamente independiente a una nación.
Argentina Gente Bandera

Están quienes reducen, cada 9 de Julio, cada celebración de un nuevo aniversario de la Independencia, a cantar el himno fuerte, colocarse una escarapela, enfundarse en una bandera o consumir locro y empanadas.

No obstante, se limitan solo a ello: honrar a nuestros símbolos, lo que está bien. Y hacer honor a una costumbre gastronómica tradicional, lo que no está mal. Pero la independencia, es mucho más que eso.

La Independencia, como se ha escrito en varias columnas aquí, es mucho más que una declaración, una declamación de que nuestra nación es soberana, honrar a nuestros símbolos y consumir platos tradicionales.

¿Cuándo un país es realmente y totalmente independiente? ¿Lo es solamente por tener sus símbolos, bandera, himno, escudo y una escarapela?

¿Cuándo un país es realmente y totalmente independiente? ¿Lo es solamente, cuando tiene límites que lo separan de otros países? 

¿Sólo con eso, un país es independiente?

La independencia es incompleta, si solo un país, una nación, cuenta con una declaración histórica, un himno, límites que lo separen de otras naciones, una bandera, y una declamación constante de que somos "independientes", pero carece de soberanía alimentaria, educativa, científica, sanitaria y económica.

Un país, no es solo una porción de territorio, sino una nación compuesta por personas. 

Un país es realmente independiente, cuando esas personas, todas, tienen acceso por igual a la salud y a la educación, al trabajo, y cuando lo que genera, fruto de sus riquezas, se distribuye equitativamente, y no solo entre algunas selectas minorías.

No existe una independencia completa, si ese país reza solo que es "soberano", cuando en la práctica esa afirmación, es apenas una declamación.

Un país no es totalmente independiente, porque haya logrado desprenderse de las cadenas que lo sujetaban a un reino extranjero, aunque en parte. Suelen existir también cadenas internas, que lo sujetan a divisiones eternas, basadas en la mentira, en la hipocresía, en la manipulación de lo que se denomina "la opinión pública". 

Un país es totalmente independiente, además, cuando no está aprisionado por otras cadenas, como las financieras, que lo sujetan a otros poderes internacionales, que no siempre son naciones o reinos.

Uno de los párrafos que se agregó a la declaración formal de la Independencia, fue "libre de toda dominación extranjera". 

Un país no es totalmente independiente, cuando miles o millones de sus habitantes, no tienen garantizados, no solamente un buen nivel de vida, sino lo que es esencial, una buena calidad de vida, que debe ser asegurada por el Estado, y por ende, por los gobiernos que administran a ese Estado.

Hace 204 años, las entonces Provincias Unidas, luego la Argentina, declaraban su Independencia del Reino de España y, como está señalado, con el agregado luego de "toda dominación extranjera".

La mayoría de quienes firmaron aquella declaración y quienes impulsaron aquel Congreso (no todos, por supuesto), tenían un sueño: conformar una nación independiente, basada en lo enunciado previamente.

No era solo una declamación. Era mucho más que eso.

Esa Independencia, entendida de esa manera, intentó serlo, pero siempre encontró obstáculos para poder realizarse definitivamente, porque sobró y aún sobra la hipocresía de quienes operaron, y lo siguen haciendo, para que la misma no sea posible, aunque inunden a los medios masivos hablando de "libertad" o "libertades", aunque conocen íntimamente que el plural, es sencillamente una falacia, funcional a ciertos intereses. 

Son las mismas y los mismos, que no tuvieron pruritos es desfinanciar a la ciencia (la que volvió a ser valorada); son las mismas y los mismos que demonizaron al Estado (el mismo Estado al que ahora se le exige respuestas, y está bien que así sea, en articulación con lo privado); son las mismas y los mismos que consideraron que el acceso a la educación, debía ser para quienes podían pagarla, al igual que a la salud. No lo pensaron. Lo dijeron.

Son quienes elogiaron e intentaron importar modelos económicos y sociales ajenos, que tanto en salud como en educación, en este contexto mundial, no son para el conjunto social. Y las consecuencias, trágicas y lamentables, son tristemente elocuentes. Son los modelos que eran (vale la redundancia), propuestos como aquellos modelos a imitar.

Sí, y también son los mismos y las mismas, que encadenaron al país o, en todo caso, engrosaron las cadenas que lo sujetaron y aún lo tienen sujetado, a los poderes financieros internacionales. Son las mismas y los mismos que tienen el desparpajo de hablar de libertades individuales, pero para pocos, no de la libertad del conjunto social.  

Una nación no es independiente, cuando en base al discurso del odio, operado por el poder real y difundido por sus voceros mediáticos, se está permanentemente erosionando los sueños de quienes, en su momento, imaginaron, comprendieron y propusieron, una independencia en su más amplio contexto. 

Cuando eso se supere, cuando se honren, sobre todo, deudas internas generadas por deudas externas, y egoísmos autóctonos, sí podremos celebrar una Independencia completa, no solo recordando una declaración histórica y declamando que somos libres, cantando el himno bien fuerte y enarbolando una bandera, porque debe ser así. 

Ojalá que ese sueño de quienes realmente comprendieron el significado de ser independientes, y que no estaban para nada "angustiados" por romper las cadenas con el Reino de España, algún día se convierta en realidad. 

La real Independencia, además, también es la empatía con la otra y el otro.

Los símbolos patrios, mezclados con el odio, son dependientes de mezquinos intereses.

Esa acción, mancilla los sueños de una Independencia que algunos imaginaron en 1816. 

Por lo menos, debería existir más respeto por quienes la soñaron.

Fabián Menichetti

Locutor M.P 7724 - Periodista - Editor Tercer Río Noticias. Director periodístico Mestiza Rock - Autor de los libros: Noviembre (1997) y Esquirlas de Noviembre (2011)

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