El coronavirus y el efecto colateral que potencia la estupidez "viralizada"

Opinión 12/03/2020 Por Fabián Menichetti
Un audio que se hizo viral señalando que una mujer padecía coronavirus en Río Tercero, mencionando su nombre y anunciando que el caso estaba confirmado, generó temor en la sociedad, a tal punto que el municipio debió desmentirlo a través de un comunicado oficial...
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El audio rápidamente se hizo, aunque suene paradójico, señalarlo de esta manera, "viral". En el mismo, la voz de una mujer, aseguraba que una profesional médica de Río Tercero había retornado de Europa y se había constituido en el primer caso de coronavirus confirmado en la ciudad. No era así.

Sin dudas que este virus puede llegar no solo a la ciudad, sino a cualquier lugar del país, como de hecho está sucediendo y lo señalan las autoridades sanitarias, como pasó con la Gripe H1N1 o el Dengue, pero el dato objetivo es que hasta el miércoles, cuando se difundió el audio, no existía ningún caso confirmado. La información era falsa. 

Obviamente, no solo que el audio se propagó casi como lo está haciendo el coronavirus en el mundo, sino que, como era de esperarse, generó temor social y mayor confusión.

En un escenario con casos confirmados y sospechosos en el país, surgen mitos, leyendas urbanas, la aparición de pseudoespecialistas y, obviamente, personas, qué vaya a saber uno por qué cuestión, disfrutan de crear estas grabaciones, como ha sucedido con muchos otros temas, iniciando cadenas por el sistema de WhatsApp.

Llegó a tal punto semejante dislate, la propagación del audio, que el municipio debió salir en la noche del miércoles a desmentir con un comunicado lo que se apuntaba, aclarando que las únicas informaciones oficiales por este tema saldrán de allí y serán los medios los responsables de brindarlas a la población. 

Todo esto, claro está, no hace más que generar una sensación de temor y vulnerabilidad, a raíz del miedo que termina por transformarse en una psicosis colectiva que se convierte en una aliada del propio virus. El miedo paraliza, tanto que en un estado de pánico social, prima el individualismo, más que la solidaridad.

Por supuesto que es necesario informarse, pero para ello, se debe recurrir a quienes conocen, especialistas en el tema, los que, además, progresivamente van conociendo más sobre el virus, porque es algo nuevo o recurrir a las publicaciones brindadas por la OMS o a las carteras sanitarias de los diferentes niveles del Estado.

Además, como si no fuera suficiente, en esta situaciones, se establecen los extremos: quienes suponen "a mí nunca me va a pasar"  y quienes sostienen que esto es algo así como un "castigo divino para la humanidad", una de las siete plagas de Egipto, aseveración, esta última, basada en creencias que fueron escritas hace siglos, cuando no existían vacunas para los fanatismos y fundamentalismos. En la actualidad tampoco las hay.

En ese universo social, están quienes disfrutan, como está señalado, vaya a saber por qué extraña razón, de propagar el miedo, en este caso con un audio sobre un virus que se hizo "viral" por el propio temor al virus. 

Claro que no hay vacunas ni antivirales que le coloquen un freno a esa actitud que existe, no desde ahora, sino desde siempre en la humanidad, pero que se ha potenciado con las redes sociales. Es la pandemia de la estupidez humana.

Ya lo decía Albert Einstein: "Dos cosas son infinitas: la estupidez humana y el universo; y no estoy seguro de lo segundo".

Fabián Menichetti

Locutor M.P 7724 - Periodista - Editor Tercer Río Noticias. Director periodístico Mestiza Rock - Autor de los libros: Noviembre (1997) y Esquirlas de Noviembre (2011)

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