El "golpe de estado" que se produjo en Bolivia y algunas miradas desde Argentina

Análisis 10/11/2019 Por
El golpe de Estado denunciado por Evo Morales (que terminó renunciando a su cargo) en Bolivia, abrió, como era previsible, un raudal de opiniones, tanto en los medios digitales como las redes sociales, con una alta dosis de discriminación...
Evo Morales

"Por fin renunció este zurdo" o "se terminó el mandato del indio", son solo algunas de las frases en los posteos de los medios digitales y en las redes sociales de nuestro país. Es lo que se pudo leer, apenas el ahora expresidente Evo Morales, anunció su renuncia, denunciando un golpe de estado en Bolivia.

La cuestionada OEA, había llamado a que se votara nuevamente, señalando que una auditoría había detectado "irregularidades" en los comicios en donde Morales se había impuesto. Llamativamente, la misma OEA, con sede en los Estados Unidos, no tuvo la misma premura y firmeza para condenar el "golpe de estado" denunciado.

El exmandatario, había anunciado, merced a esa solicitud, que para pacificar al convulsionado país, se sufragaría nuevamente.

Antes había llamado a una mesa de diálogo a las fuerzas opositoras. Quienes las encabezan, y que movilizaron a una parte de la sociedad, con una fuerte mirada también discriminatoria, no aceptaron, ni una cosa ni la otra. 

Morales, señaló: "Renuncio a mi cargo de presidente para que (Carlos) Mesa y (Luis Fernando) Camacho no sigan persiguiendo a dirigentes sociales". Y agregó: “No quiero ver casas quemadas ni familias maltratadas”.

Las fuerzas armadas fueron las que le solicitaron su dimisión, sin embargo algunos medios y gobiernos, solo citaron "la renuncia de Morales". Por historia, en nuestro continente y en nuestro país, se conoce que cuando las fuerzas armadas intervienen solicitando a un mandatario que renuncie es, de hecho, "un golpe de estado". 

La circunstancia, previo a la renuncia de Morales, es lo que está en discusión: los comicios. En realidad, ya ni siquiera son los que están en discusión. Se interrumpió el orden institucional de ese país, que se encuentra acéfalo.

Lo que sí, debe recordarse, es que el exmandatario acudió a la Justicia para presentarse nuevamente, luego de que un referéndum se lo impidiera. La misma, le permitió presentarse para acceder a un nuevo mandato.

Es lo que suele reprochársele a Morales, inclusive desde círculos afines. No obstante, fue la Justicia, cuestionada o no, la que le otorgó esa posibilidad.

Quienes se preguntan sobre los por qué se llegó a esta situación, no suelen utilizar la misma vara para sus análisis. Todo depende de qué país se trate.

En el año 2000, el expresidente estadounidense George W. Bush se convirtió en mandatario, gracias a una decisión judicial. En unos apretados resultados, Florida era el estado clave que le aseguraría la presidencia a quien ganara allí.

La escasa diferencia obligó por ley a recontar cada voto. Intervino la Corte Suprema de Estados Unidos —cuyos jueces eran en su mayoría republicanos—, revocando una decisión de la Corte Suprema de Florida que ordenaba realizar un tercer recuento y paralizó el recuento manual. Luego de alguna polémica, silencio...

Lo que no se discute, en el caso de Morales, y tampoco lo hicieron aun los opositores en plena campaña para las elecciones, es que su gobierno mostró logros en lo económico y social, importantes, que incluyó a las postergadas mayorías.

En su gestión redujo la brecha social. La pobreza que padecían millones de personas descendió e impulsó una serie de reformas que convirtieron a Bolivia en el país de Latinoamérica de mayor crecimiento y menor inflación, con una distribución más equitativa de la renta, a diferencia de lo que sucede con sus vecinos.

Estos datos, no son señalados por una entidad ligada precisamente al gobierno de Morales, sino que se desprenden del Banco Mundial y el FMI, entre otros. 

Xenofobia e historia

Como era previsible, los comentarios, en nuestro país (no de todos, claro), no se hicieron aguardar, y por supuesto, muchos de ellos, fueron, como está señalado, estigmatizantes. 

Sin embargo, sería interesante repasar la historia, para comprender que el hecho de discriminar a los habitantes de ese país, de origen aborigen, representados en Morales, es una construcción diseñada por décadas. Y lo que es hoy la Argentina, históricamente, tiene mucho de Bolivia.

Muchas y muchos que se lanzaron a opinar en las redes sociales y portales digitales, seguramente no deben conocer que las grandes luchas por la Independencia de lo que serían las Provincias Unidades del Río de la Plata y posteriormente la Argentina, se produjeron en el Alto Perú, por supuesto, la actual Bolivia.

Tampoco que en 1816, cuando se declaró la independencia en Tucumán, entre los diputados que estuvieron presentes, se encontraban los del Alto Perú. sí, en Bolivia.

Tampoco deben conocer (o tal vez sí), que muchas de las mentes más lúcidas de la Revolución de Mayo con la conformación del primer gobierno patrio, habían estudiado, sí, en Chuquisaca, la actual Bolivia.

No deben saber, seguramente, que una de las luchadoras, mujeres, nombrada coronela de la Nación por Manuel Belgrano, Juana Azurduy de Padilla, era del Alto Perú, sí, de Bolivia. 

Seguramente no conocen, por otra parte, que el presidente de la Primera Junta de Gobierno, que celebramos con los actos en cada 25 de mayo, era nacido, sí, en la actual Bolivia. Cornelio Saavedra había llegado al mundo en Potosí.

Y por último, el primer aniversario de la Revolución de Mayo, fue celebrado por Juan José Castelli, junto a los caciques de los pueblos originarios, de los que desciende Morales Ayma, junto al lago Titicaca, sí, en Bolivia.

Nada ha cambiado

Desde el Potosí, en donde la población indígena, en la época de la colonia, sufría una explotación infrahumana para la extracción de la plata, que viajó a Europa, a los intereses en los recursos naturales de la Bolivia actual, pasaron cientos de años. 

En el año 2009, se votaría por una nueva Constitución en Bolivia. Hasta ese año, los aborígenes, casi que no eran considerados hijos de ese país. Eran, solamente, su "mano de obra".

En 1825, la primera constitución, había otorgado la ciudadanía a entre un 3 o 4 por ciento de la población. El resto, aborígenes, mujeres, pobres, analfabetos, no fueron parte de la misma.

Los presidentes de ese país, se sucedieron, a gusto y placer de los poderosos del mundo, o de la nueva potencia mundial luego, llegando al extremo, que uno de esos mandatarios, ni siquiera sabía hablar bien el castellano, pero si perfectamente el inglés con acento estadounidense. Su vicepresidente era Carlos Mesa.

Un libro, que es interesante repasar, para quienes lo leyeron o leer para quienes no lo hicieron, se llama "Las venas abiertas de América Latina" de Eduardo Galeano.

Esas mismas venas, hoy continúan derramando sangre.

Fabián Menichetti

Locutor M.P 7724 - Periodista - Editor Tercer Río Noticias. Director periodístico Mestiza Rock - Autor de los libros: Noviembre (1997) y Esquirlas de Noviembre (2011)

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